Bueno, estos días he estado pensando mucho en la palabra intolerancia. Debe ser porque hace un tiempo que ya no nos bancamos más nuestras respectivas opiniones, si hay respuesta a algo es totalmente negativa y violenta, en el caso de no haber respuesta la reempleza la ignorancia, en el sentido de ser ignorado (no ignorante). Hay personas que no opinan para no entrar en dilemas ni tener que buscar argumentos que los dejen bien parados. Otros directamente opinan dictatorialmente, en esa forma de opinar que no te permite diálogo ni intercambio: “Es la última palabra.”
Estos días estoy particularmente afectada con ese discurso de ser de derecha o de izquierda pero de un modo despectivo e intolerante. Aunque es sabido que en nuestro país y en muchos otros países, ya no hay límites tan definidos. Es allí en donde el patriarcado que nos gobierna nos trata de enseñar filosofía política, eso sí, dejando en claro hacia adónde no podemos ir, y señalando un camino que ni ellos saben dónde queda.
Volvamos a la intolerancia de no poder intercambiar opiniones sobre cómo queremos gobernar, sobre la religión que profesamos, la sexualidad que elegimos, las personas que somos y las que nos gustaría ser si no nos dieran con un caño.
A ver que dice el diccionario de la Real Academia Española.
Intolerancia.
(Del lat. intolerantĭa).
1. f. Falta de tolerancia, especialmente religiosa.
Tolerancia.
(Del lat. tolerantĭa).
1. f. Acción y efecto de tolerar.
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
3. f. Reconocimiento de inmunidad política para quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente.
(…)
1. f. Derecho reconocido por la ley para celebrar privadamente actos de culto que no son los de la religión del Estado.
(Y pienso: hasta cuándo el Estado va a tener religión?)
La tolerancia deja de existir cuando hablamos en forma despectiva delante de personas que se pueden sentir agraviadas con nuestras palabras. Ya sé, puedo sonar tibia, poco definida, sin carácter, etc. En realidad yo también soy intolerante en este preciso momento y seguramente lo he sido en muchos otros.
Si abrimos el diario, cada página y media tenemos un hecho de intolerancia.
Hoy vuelve a las noticias la ciudad de Córdoba, ciudad que ya ha estado en similares situaciones de extrema opinión religiosa. Si tan sólo fuese opinión! Un grupo de fanáticos lefevristas (seguidores del cura francés Marcel Lefebvre) causó destrozos en la muestra de Alfonso Barbieri, un artista plástico cuyas obras parecen ser un peligro para la humanidad además de ser sinónimo de blasfemas. (edición impresa Clarín 08/06/07)
Ejemplos como estos abundan.
Mientras tanto pensemos cuántas veces al día desarrollamos esta cualidad de la no tolerancia.
La intolerancia puede ser definida aproximadamente como la indignación de los hombres que no tienen opiniones.
Chesterton







Ocurrió
En el Centro Cultural España Córdoba (C.C.E.C.) un incidente de mediana repercusión cuyo antecedente y calidad y cantidad de opiniones vertidas por distintos medios justifica no insistir con mas de lo mismo.
Edgardo
Livitnoff en su columna del diario La Voz del Interior el 10 de Junio de 2007 se atreve con una referencia a la responsabilidad que le cabe a la sociedad y a los medios: “Tendemos a crear polémicas alimentándolas con posturas extremas…” “Nutrimos el escándalo…”
Ante la posibilidad del agravamiento de la situación que adelante se trate de “accidente” y no de “incidente” cuyas consecuencias a lamentar pueden perfectamente evitarse es posible convocar a los medios de comunicación a un debate franco con la intención de modificar la política de difusión de actos culturales correspondiente a cada uno.
Nuestros jóvenes artistas, creadores merecen nuestro reconocimiento y la difusión de su obra.
Si uno de nuestros jóvenes se encuentra compelido al escándalo para atraer la atención sobre su trabajo.
Se debería considerar como un llamado.
Si no alcanza en el futuro, por causa de la saturación del método incidental, existe el riesgo si un joven creador apela a algo más contundente que seria entonces un accidente.
¿Buscará arrancarse una oreja en la escalinata de una Iglesia?
¿Provocará con insultos a los simpatizantes mas fanáticos en la hora de salida de un estadio?
¿Cómo sociedad acaso no tenemos la responsabilidad de prever accidentes? ¿De cuidar, estimular y proteger la producción artística?
Y si, además puede estar en peligro la integridad física de nuestra juventud creadora justifica atender el llamado.
El dia 23 de Junio de 2007 pagina 20 espacio “SOCIEDAD” un articulo al respecto ocupa media pagina y el epígrafe de la foto de una librería dice: “Luego de los incidentes, algunas personas se acercaron a las librerías a consultar por el libro”.
¿De que otra manera puede obtener un joven artista media pagina en un prestigioso diario?.
Resulta apropiado y urgente estimular una modificación en las políticas de los medios de difusión. Favorecer las noticias que involucran la juventud en su tarea creativa, imaginativa, y de producción social. Tal vez se descubra que hay una “otra juventud” paralela que escribe, pinta, baila y milita socialmente. Vale la pena el intento. Todos tendremos recompensa.
Daniel O. Requelme
http://www.danielrequelme.com.ar
[...] 6. Chesterton, http://elperro1970.wordpress.com/2007/06/08/intoleranciaconocen-esta-palabra-y-la-definicion/ [...]
[...] 2. http://elperro1970.wordpress.com/2007/06/08/intoleranciaconocen-esta-palabra-y-la-definicion/ [...]
[...] 2.Chesterton,www.elperro1970.wordpress.com [...]