Imaginemos unos anteojos especiales, que nos permitan ver el alma, a la persona que tenemos en frente sin sus vestiduras.
Tal vez sería muy aburrido, no tendríamos vallas, impedimentos para acercarnos o alejarnos definitivamente, no habría desengaños ni nos perderíamos de conocer personas excepcionales porque parecen inaccesibles.
Siempre pensé que el medio escrito era un buen reflejo de la verdad. Que las cartas esconden pocas cosas, que los diarios íntimos eran como un espejo en donde la fábula no tiene cabida.
Todos arrastramos nuestra vestimenta particular, lo primero que se ve. En algunos la confianza desmedida asoma como una antesala demasiado decorada para lo que hay en el living.
En otros la timidez, la distancia, la aparente frialdad funcionan como escudo protector de un lugar más calefaccionado, al que se llega sólo por interminables pasillos.
Sí, esos anteojos estarían buenos. Sería como un armamento contra los prejuicios.
No existirían los colores de piel, ni la condición social, ni la elección sexual.
Sería imposible esconder un engaño, tanto como imposible engañarse a uno mismo.
Será el cielo si es que existe?
Y… es que en el mundo visible de la vestimenta corro con desventaja.
Soy sinceramente tuyo,
pero no quiero, mi amor,
ir por tu vida de visita,
vestido para la ocasión.
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.
Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.
Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.
No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete
si quieres, probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.
Soy sinceramente tuyo (Joan Manuel Serrat)
perro1970, sincero, anteojos, vestimenta, personal
perro1970, sincero, anteojos, vestimenta, personal




