Endless I Artista: Hans Paus
“Algo más que nuestra piel ha empezado a envejecer…” Aute
Otra vez lo mismo.
Miré el regalo y de pronto recordé otros similares en la misma situación. Situación de pareja que está en recta final.
Obsequios de desesperación en el momento en que ni bajando la luna con un piolín ya se podría solucionar algo.
Cuántas veces? No importa, la metodología es la misma.
Charlas previas en donde le describo al individuo que voy a hacer un puente de soga antes de llegar al precipicio, cruzarlo sola y cortarlo para que nadie – o sea él – me siga.
Seguramente las charlas son muy adelantadas, nada de muerte súbita. Nunca aprendo, siempre esa cosa de ir charlando con tiempo para no sorprender a nadie. El efecto? Ninguno. Las palabras pasan como flechas por los costados. Lo mejor de todo es que en ese tiempo, desde la charla hasta la muerte misma, hay lugar para obsequios, atenciones que siglos antes fueron pedidas una y otra vez, cambios de la noche a la mañana –porque si antes la premisa era “yo soy así no cambio” ahora el nuevo hombre new age es capaz de cambiar, aprender yoga, relajación y hacer análisis en pocas horas- elementos que de pronto aparecen todos juntos en el momento más inoportuno: tarde.
Un viaje, flores, ropa, cenas, velas, tiempo a disposición, poemas, chocolates, arrumacos, la palabra amor cada dos palabras aunque no cumpla con una regla sintáctica, limpiarse los pies antes de entrar a la casa, sonreírle a tu amiga, darte el control remoto, subir la tapa del inodoro, abrirte la puerta del auto, decirte que sos hermosa…. Que tu hombre se interesa de la noche a la mañana en las películas que mirás, lo que leés o que desodorante usás?
Antes de poner el pie en el puente, tenés una canasta de atenciones que aparece justito en el medio, o la esquivás o la aceptás y estirás un poco más la cosa. Pero la cosa no es chicle. A cerrar los ojos y a cruzar.
Qué no? Bueno, cuidado con el puente porque más adelante puede que no soporte el peso de tu mochila.
Arenas calmadas II Artista: Hans Paus
“No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo”
No te salves – Mario Benedetti
perro1970, fin, adios, benedetti, poema, salvar, personal
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