Me senté tarde. Ya el sol se había escondido en el horizonte y solo quedaban estelas doradas reflejándose en el mar. Llegué tarde o temprano, aún no lo sé y aunque esperé no nos encontramos. Si vos ibas yo venía, si te acariciaba te retirabas, si te acercabas yo partía. Ridículamente habíamos nacido en puertos diferentes, y por cuestiones del azar estuvimos varados en tu puerto.
Fue la llegada de un tiempo incierto, sin tiempo o algo así en el que el reloj de arena se detuvo justo antes de que cayera el último grano.
Simplemente el atardecer quedó estampado, se congeló la brisa, y nuestros ojos quedaron estáticos sin poder mirar otra cosa. Éramos un hermoso cuadro, en un portarretratos hecho de papeles de colores y caracoles recogidos de la playa.
Al Este estaba nuestro castillo de arena y piedras, no muy grande, de un solo ambiente, con penumbras y sombras difusas. Sin cajones ni lugares para esconder cosas. Tan solo un suelo mullido que nos cobijaba en la eternidad de ese atardecer.
Nunca pudimos ver las estrellas juntos, ni sufrir la tempestad de la tormenta, ni ver más allá de nosotros, ni cerrar las cortinas para no dejar entrar a los fantasmas. Ni dejar entrar a nadie, ni siquiera huir de nosotros mismos.
Un poco lejos, al Oeste, estaba la puerta a la que acudiríamos juntos algún día, cuando estuviéramos listos para dejar correr el tiempo y ajustarnos, caminar a la par, tal vez encontrar otro descanso, sin hacer trampas ni adelantarse.
Escribí mi primer y último libro en esa eternidad, apenas de una hoja en blanco, porque nunca tuve la suficiente claridad para escribir derecho o apropiado. Tan solo es que no podía dejar de mirarte.
Y la mirada tiene eso, a veces puede ser mortal, otras incandescente, enceguecedora o embriagadora.
Tan solo un parpadeo y nos perdimos. Tal es así que di la vuelta sin mirar atrás, y al cerrar la puerta del oeste tras de mí, cayeron el último grano de arena y tu primera lágrima.
Ira Block
“Sólo tengo ojos para tí
no te das cuenta, no lo has notado
Y te quiero más de lo que hoy puedo decir
Sólo tengo ojos para tí
Sólo busco el tiempo para tí
vaya manía de estar a tu lado
y lo eterno cabe, en tu minuto enamorado
Sólo tengo ojos para tí
Te veré como siempre en el rincón
donde guardo el corazón y tan sólo vives tú
y aunque el mar pierda una orilla
y el comienzo su partida
sólo tendré ojos para tí.
Sólo tengo ojos para tí
no de das cuenta, no lo has notado
Y te quiero más de lo que hoy puedo decir
Sólo tengo ojos para tí
Te veré como siempre en el rincón
donde guardo el corazón y tan sólo vives tú
y aunque el mar pierda una orilla
y el comienzo su partida
sólo tendré ojos para tí.
Sólo tengo ojos para tí“
Juan Luis Guerra
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