No se que estaba pensando, tal vez nada. Cuando aparece uno lo siente y listo. Es una mezcla de familiaridad que nos acerca con el otro en el momento menos pensado.
Mientras mi cuerpo aún me permite escribir, caminar, correr y reír, las travesuras de hace más de veinte años, me parecen dulces y no tan lejanas. Se nos presentan como una película sepia, y hay que agudizar la vista para volver a ponerle colores. Se corta y alguna que otra parte directamente no se puede ver ni siquiera de manera borrosa, pero después la cinta vuelve a correr, y así es como llegamos hasta aquí con fragmentos de sensaciones.






