Me ha llevado toda la vida llegar hasta aquí.
Esta es la frase –favorita de muchas películas de amor- que me vino a la cabeza cuando llegue por fin a mi destino: Tandil.
Pero empecemos por el principio. El sábado amaneció tranquilo, breve remoloneo en la cama, desayuno extendido, orden en la casa y preparativos de viaje corto, estamos hablando de una hora cuarenta o dos con toda la furia, dependiendo del tráfico.






