Si querés


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Imre Tóth [Emerico]

Me condena  la infinitud de los días

A permanecer desencontrados

Con tanta soledad que acecha,

Mustias esperanzas,

Falsos aniversarios sin vos.

El hilo delgado de un tiempo

Conteniendo la respiración,

Oscilando entre morir

Y el milagro de creer.

El karma absurdo e implacable.

El recuerdo invisible

Escondido entre mi pupila y el papel.

La casualidad perezosa –hoy ausente-,

De habernos mirado,

Parpadear y abandonarnos.

Si querés nos encontramos

Detrás del picaporte

Del nuevo eclipse por venir,  

Al costado del camino

Cercado por alamedas,

En el sendero fangoso

Que rodea el arroyo,

En la desembocadura

Del frío invierno

A la hora en que muere el día

Y amanecen los sueños.

Si querés inventamos hoy

Una nueva estación para este amor

Sin partidas ni pasaportes,

Con la luz que nace en la coincidencia

De nuestras miradas

Si querés

Hoy nacemos. 

Heladas

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Claude Monet – The Magpie

“Heladas eran las de antes”,  dijo el abuelo, mientras con las manos encalladas intentaba arrancarle  vida a la achicoria, despoblándola de tierra, sumiéndola en la breve historia de un final hecho ensalada. Esa pudo haber sido una conversación de hace muchos años, cuando mi abuelo aún creía en mi inocencia y cuando la sangre era el único pasaporte familiar. Luego nos abandonamos mutuamente, nos pasó la vida por encima, y ya nada fue como antes.

Manos encalladas frotando calor.

Heladas conteniendo el agua en los grifos,

El hombre rumbo a la obra, 

sostiene el cigarrillito con su boca,

Mientras pedalea esquivando escarchas.

Vapores que escapan de los orificios

De casas y bocas de animales.

Leños ardiendo por dentro,

Escupen humo al cielo.

Niños moqueando camino a la escuela,

Dejan su destino para más adelante.

El cartero arrastra sobres

Contenidos en un morral de cuero,

Cartas inmediatas, liberadas de  la oficina de correo.

Amores, esperas definitivas,

Noticias de extrañar, avisos sin moratoria.

Besos escritos y lágrimas estampadas.

Olor a mirra, sabor a miel y la cocina que espera

Al mismo amor entrar por aquella puerta. 

Y tu boca es el cielo

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HAZEL SOAN’S ART

Si tu boca es el cielo,

Mis labios el horizonte,

Los dedos son testigos

Y entre lunares y constelaciones

Armamos nuestro universo.

 

 

Son casi las cinco de la tarde. Mientras corro por el boulevard, mi sangre tibia se va agolpando en los rincones fríos de mi cuerpo. A simple vista el recorrido es el mismo de otras veces, salvando el horario y la tarde de fines de otoño que pugna por retirarse más temprano aún que en días anteriores.

El pasto húmedo por la lluvia caída al mediodía, se extiende como un suave colchón mullido bajo las zapatillas.

Voy en silencio, escuchando sólo mi respiración y el sonido del circuito urbano. Tres kilómetros más adelante, me recibe el parque solitario y semi oscuro. Me sorprendo con el nuevo juego de luces y sombras que diviso alrededor. No estoy del todo preparada para la combinación de colores que me espera.

Como parte de mi recorrido consiste en desandar, al girar y volver sobre mis pasos, me encuentro con el horizonte, el sol furioso y naranja casi recostado sobre éste,  y una sucesión de árboles flacos y añejos que hacen de cortina.

Me emociono. Algo en mí se estremece, es un minuto o un millón de minutos mágicos diseñados para mí.

A la apacible tarde se le suma el manto frío que cae sobre mis hombros, y un sordo silencio salpicado por el canto disperso de algunas aves.

Estoy sensible, lo sé. Y me da gusto. Un hecho que sería rutinario o inexistente en otras circunstancias, cambia, me cambia; se transforma en único, indescriptible e irrepetible.

 

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Cobardía, para empezar.

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CHRISTIAN JEQUEL

Dijo Proust que “A partir de cierta edad hacemos como que no nos importan las cosas que más deseamos.”

Al encontrarme con la frase sentí exactamente una piña en la boca del estómago. Esas piñas que te pegan con el puño cerrado, contundente y demoledora, que te dejan sin aire y sin poder de reacción, doblado en dos, con el corazón más cerca de las rodillas que del cielo.

Pensé que lo tenía controlado, lo del deseo quiero decir.

¿Por qué no habría de estarlo si tengo una vida ordinaria y satisfactoria, sintiendo a menudo que soy más afortunada que otros que tienen frío, sed o soledad?

El deseo interrumpido por la rutina es como un grano insistente y doloroso que se empeña en salir siempre en el mismo lugar y tiene pus. Lo reventamos, esperamos que seque, lo olvidamos y surge de entre las cenizas como el ave Fénix, recordándonos lo que apaciblemente intentamos olvidar.

A partir de cierta edad culminan las revoluciones y se hace lo que puede.  Aferrarse a un deseo puede ser mortal para un alma que no acepta más derrotas ni desilusiones. Bueno, así es como lo pintan algunos que piensan que la tercera edad más que cima,  augura un sostenido descenso.

Si bien algunos sueños los tengo aletargados, en stand by, congelados, frezados, anotados en la lista amarilla que guardo al fondo en la caja con las notas de amor de la adolescencia, escondidos tras el brillo de mis pupilas, vivitos y coleando en mis sueños recurrentes; convivo con ellos como se convive con un pariente que sólo insiste hablar de los buenos tiempos pasados.

Mis sueños más escondidos están en este momento haciendo un nudo en mi garganta e impidiendo que el oxígeno llegue adecuadamente a donde debería de. Era cierto, estaban allí. Dos por tres, los cables se tocan y hacen una breve chispa, parece que el motorcito va a arrancar nuevamente, pero no. O sí.

Luego de tantas frases inconclusas, de listas, de proyectos, de poemas y cartas por escribir, reconozco mi cobardía.

 

“Cobardía para empezar

A escribir en tus ojos

Lo que piensan los míos.

Bajo la mirada

Sonrío apenas y sigo.

El frío y el silencio caen,

El amor se esconde

A la vuelta de la esquina.

Mañana, el amanecer

Lo convertirá en escarcha.”

Patricia Lohin

 

Besos escondidos

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‘El beso’ (1930-1936). ANTONI ARISSA (ARCHIVO COLECCIÓN TELEFÓNICA)

Llegas temprano y me sorprendes.

Los detalles. Las sombras.

El beso,  

escondidos detrás de la ropa blanca recién tendida.

La azotea invitando a mirar el mundo.

El mundo mirándonos.

El horizonte muy lejos pero más cerca.

El amor. Nuestro amor.

Bailemos detrás de las sábanas que recién he colgado,

Blancas, de algodón suave como pompas,

Un pedacito de nube reflejado en nuestra cama,

Que por las  noches se arruga como papel mojado.

Bailemos detrás de las sábanas blancas,

Y déjame sentir el aroma de tu cuello,

 Enredar mis dedos con tu pelo oscuro y semilargo,

Que se ondula violentamente en las puntas.

Sientes el viento?

La tela hace piruetas alrededor de nuestras siluetas,

Y las luces grises del final del otoño ayudan a enmarcar nuestra danza.  

Sujetas mi cintura mientras me haces girar alrededor de la luna,

Y la mariposa blanca que no vuela nunca tan alto, nos viene a visitar.

Nunca pedí nada más y aquí me tienes,

 Girando  alrededor de tu sonrisa. 

Antoni Arissa (Sant Andreu 1900 – Barcelona 1980) fue probablemente el fotógrafo que aplicó de un modo más interesante los principios de la Nueva Visión en España. Diseñadores gráficos, tipógrafos e impresores -junto a los fotógrafos publicitarios- fueron en ese momento los primeros en utilizar los recursos promovidos por las vanguardias. La paulatina implantación de los principios de latypophoto, promovidos por Laszlo Moholy-Nagy, propició el nacimiento de un nuevo lenguaje visual en el que la fotografía se convirtió en la sustituta del dibujo, renovando el diseño de carteles, libros, revistas y periódicos. Arissa, impresor de oficio, se inserta plenamente en esta tendencia.

Al fin la Guerra Civil, muchas de las plataformas de difusión de la modernidad desaparecieron. El trabajo de Arissa, como el de muchos otros creadores de su generación, se redujo notablemente hasta que, poco a poco, cayó en el olvido. A principios de la década de 1990 se inició un tímido proceso de recuperación de la figura de Arissa, posicionándose definitivamente como fotógrafo de referencia con esta exposición.

Fuente: Espacio.fundaciontelefonica.com

Jacarandá

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Ted Blackall – North Sydney Jacarandá

Sabían que el jacarandá florece dos veces por año, en primavera y otoño?

Yo me enteré cuando lo incluí en la poesía, alentada por el recuerdo de sus flores que van desde el azul al violáceo.
Obvio que una planta tan hermosa tiene una leyenda más bella aún:

“De acuerdo a la leyenda del Amazonas, un hermoso pájaro llamado Mitu se posó sobre un jacarandá, trayendo con él a una hermosa mujer. La mujer, quien era una sacerdotisa de la luna, descendió del árbol y vivió entre los aldeanos, compartiendo con ellos sus conocimientos y su ética. Una vez cumplida su misión, volvió al árbol con flores y ascendió a los cielos donde se unió con su alma gemela, el hijo del sol.”

Vendrás caminando, lo sé.

Por la vereda alfombrada

De dulce abril y estelas doradas.

La espera durará menos de una eternidad

El abrazo fundirá el tiempo

Y llenaremos las calles

Con nuestra melodía.

Vendrás caminando en otoño

Por la vereda dulce y amarillenta

Cobijado bajo el manto resplandeciente

Del recuerdo de mi sonrisa.

Y seremos allí

A mitad de cuadra entre tu deseo y el mío

Como la flor azul del jacarandá

Que se ríe de las estaciones

Mientras juega con el viento. 

Yo

La mujer ordinaria


Mark Spain
 
La mujer ordinaria
Seca y desvencijada,
Remolca los trastos
De un pasado gris
Una tarde cualquiera,
De poco viento
Y muchas sombras.
Debajo de un sombrero de pana
Se rebelan
Mechones grises y gastados
Del mismo color que sus ojos,
Que se posan tranquilamente
En algún punto distante,
Lejos del horizonte.
Nada la sobresalta.
Los pasajeros recién arribados
La esquivan ignotamente.
La estación queda
Huérfana de esperanzas.
Ella junta las horas de la tarde
Gime, se encorva, suspira.
Mañana regresará.
Yo

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El hombre en manos de la naturaleza

The Old Man and the Sea Clair Hartmann

El aún no viste más

Que alguna cana entremezclada

En su pelo grueso y obscuro.

Su piel delata más de un millón de caricias

Del tibio sol.

Su frente denota la intranquilidad

De una tempestad próxima a desatarse.

Sus poros abiertos

Dan la bienvenida a suaves brisas marinas.

Pestañas bellamente arqueadas

Y ojos gentiles mirando el horizonte.

El hombre en manos de la naturaleza,

Que lo sacude, lo marea,

Congela o arrebata sus pensamientos,

Nubla sus instintos y ahoga sus palabras.

Las líneas que amanecen tímidas en el rostro

Surcan con violencia su cuello,

Agotado de tanto girar hacia atrás.

Son las líneas de la vida,

Tejidas por la naturaleza del hombre

Que niega su destino.

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El retrato de Clarise

Un día cualquiera del año 1945 en Roma, Giorgio de Chirico, retrataba a la escritora Clarise Lispector.  Y al respecto decía: “Podría haber pintado interminablemente este retrato, pero temo estropearlo todo.”

Pienso en el cuadro que aún no he visto,

Retrato consentido de un rostro estático.

Me la imagino absorta,

Nadando en millones de palabras absurdas,

Que ante una mínima oportunidad

Terminarán hilvanadas

El líneas horizontales,

Formando párrafos distanciados entre sí

Por siete pasos de silencio.

La palabra y la soledad,

La lejanía absoluta con el medio

La  lengua y la tierra.

Luces y sombras de Roma

Dando un perfil insospechado,

Develando pasiones ocultas.

Es el alma del pintor que las lee

Fijando sus pupilas

En las comisuras de sus labios

Y estampando con el pincel

Lo insondable.

Yo

Es allí a donde voy, de Silencio – Clarise Lispector

“Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palaba. Quiero usar la palabra “tertulia”, y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adónde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adónde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta. Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros. “

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Cuadrados, cuadrados….

Dancing in the water – Maxine Price

“Yo misma he vertido ayer una lágrima,

Dios mío, cuadrada.”

Alfonsina Storni

Cayó como un dado sobre la mesa,

Dejando al descubierto

Un punto negro.

El vacío.

Un túnel existencial

Que une el final del comienzo.

Lágrima cuadrada

Que hirió al ojo derecho de muerte.

Otro final,

Un parto expulsando con hastío

Algo parecido a un sentimiento.

Y sin más,

El corazón decreta desarraigo

Y decide abandonar el cuerpo

Y matarse allí,

Junto a la huella oxidada de la lágrima,

Que fue dado, túnel y vacío.

Yo

West Texas sunset Maxine Price

“Cuadrados y ángulos 
Casas enfiladas, casas enfiladas,
casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
ideas en fila
y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada”.

Alfonsina Storni 

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Porque el amor cuando no muere mata…

Una mujer y un hombre llevados por la vida…

 

Una mujer y un hombre llevados por la vida,

Una mujer y un hombre cara a cara

Habitan en la noche, desbordan por sus manos,

Se oyen subir libres en la sombra,

Sus cabezas descansan en una bella infancia

Que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,

Una mujer y un hombre atados por sus labios

Llenan la noche lenta con toda su memoria,

Una mujer y un hombre más bellos en el otro

Ocupan su lugar en la tierra.

 

Juan Gelman

Emil Bisttram – Embracing Couple 1931

Volví al taller hace ya un par de semanas,  luego de un descanso necesario. Allí estaban mis compañeros, las mantas tejidas sobre el piso, almohadones, el hogar encendido, fotografías mirando desde la pared, la penumbra y la música que viene a desperezar las ideas.

Volver a lugares gratos es siempre como volver a casa, esa casa en donde te dejan ser, pensar y escribir lo que se te ocurra, salga bien o mal. La idea es expresarse, aunque si podemos hacerlo con talento mejor.

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Pena de muerte

Ignacio de Grado – Mujer en violeta

Ya no lloro más

No estoy llorando

Sólo lagrimeando

Gotas saladas

Sobre el mar

Ya no lloro más

Y es un decreto

Ante tanta inundación

Lagrimales sobre exigidos

Y pestañas hundidas

En la hinchazón incontrolable

De los párpados

Ignacio de Grado – hombre andando

Ya no lloro más

Porque mi orgullo aplastante

Me enseñó otro  camino

El de las lágrimas

Que humedecen la garganta

Dejando los ojos secos

Ya no lloro más

Para despejar mi visión

Sostener esa mirada implacable

Y morderme el labio

Justo en ese momento

En el que el amor

Fue condenado

A pena de muerte

Yo

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La cocina

Elizabeth Torak – The Kitchen

Un momento de felicidad

Unos minutos galopando efímeramente

Escurriéndose, colándose

Entre tediosas horas rutinarias.

Una puerta que se abre

Y el  aroma que avanza

Se transforma en beso, caricia y abrazo.

Especias cayendo como lluvia

Sobre ollas humeantes.

La mesa vestida de blanco

Como una novia.

Platos de porcelana sosteniendo al mantel,

Y un rico manjar esparcido sobre ellos

Como pétalos de flores silvestres.

Silencio absoluto y cada quién

Degustando un único momento.

Yo

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Palabras perdidas

Paul Parsons  “Foggy Morning”

Sueños arrancados de cuajo

Para dar lugar

Al entierro de las palabras perdidas

Perdida la noche de sueño

Sembrada de silencios

Afuera la noche tatuada

Lagrimeando fugazmente

Estrellas derrotadas.

Yo

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Dolor

Kimberly Dow Charity

Abrí mi corazón

Deshojando horas de espera

Con paciencia infinita

Reconstruyendo castillos ajados

Sumando olas al mar calmado

Caricias en el crepúsculo

Y pequeños sueños pegados

En la pared de una cocina.

El tiempo que todo lo arregla

Se deshace en pedazos ante

El hombre disfrazado que todo lo destruye.

Sin entender me hallo

Otra vez con una herida

Doble y mortal,

Despiadadamente abierta y supurante.

Me retiro a alguna morada

Donde sola y desnuda me cobijaré

Durante las horas que se hacen más lentas

Mientras,

Mi corazón desangrado llora

Rescatándose de sus heridas.

Yo

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La fuerza de la raiz

Connie Renner – Undecided

Matar al pasado para que no vuelva

Engañarlo forzando al futuro

Enterrar cajas con fotos

Humedecer el espejo para no ver

Tus ojos en los míos

Encontrarlos en la calle

Y huir

Saberse amado

Con dolor

Amar con más dolor

Probar suerte nuevamente

Y echar las monedas

Retirarse ante el más mínimo

Pellizco en el corazón

Huir para cuidar

Descuidarse

Arrancar una planta de cuajo

Para que Dios

Irónicamente se ría

Al ver que quedó

Una punta de raíz

Que nacerá de nuevo.

Yo

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Suaves acordes

William Wolk -Summer Dreams

El alma se aquieta

Suaves acordes acarician la ruta

Ancha e ilimitada que espera

Verdes, ocres, sierras

Figuras de algodón

Colgadas del firmamento

Cada kilómetro sella la distancia

Que trae el retorno

Del sol tibio que templa mi corazón

De lejos distingo huellas

De andar y de caminar

Las primeras aún se divisan

Con la luz de la luna

Y las segundas

Quedaron ciegas y lejos

Muy lejos de este asfalto.

Yo

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Redimiendo lo perdido

Harvest Home                                 11×13″ oil on panel                                        1985

William Whitaker

Perder.

Liberarse del osito de peluche

Que velaba mis noches.

Encontrar de casualidad

El zapatito de bebé

De los hijos que ya no voy a parir.

Perder por olvido

La entrada de teatro

Para esa noche de compromiso.

Encontrarse, con esfuerzo.

Volver a perderse por impulsividad.

Late el olvido silencioso

Mientras lo perdido

Araña al tiempo

Haciéndose recuerdo.

Olvidar casi de prepo

Y perder nuevamente,

Hasta que el olvido

Retorne redimido

Y encuentre en lo perdido

Lo que no estaba tan olvidado

Sino tan solo bien guardado.

Yo

Magic Carpet                        15×15″ oil on board                              1981   

William Whitaker

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Vanidad opacada

Carpas Koi – B. Lee

Cerré los ojos ante tanto resplandor

Ocultando mi vanidad opacada

¿Cómo suenan los carrilones en el agua?

Gritos metálicos ahogados

Entre borbotones que nacen entre las piedras

Zambullidas cada tanto

Y a lo lejos río arriba

La furia de una cascada

Apagada por el viento

El cielo mudo observa el chillido

De los insectos a salvo del agua

Un último aleteo a ras del agua

Y supe que era la despedida

Yo

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No sirve esta manera de sentir

Lionel Fitzgerald – “From an Upstairs Window”

 

 

No sirve esta manera de sentir –dijo Cortázar-

Caminando por senderos de actitudes fallidas y repetidas.

Al festejo y banquete de las sabanas blancas,

el perfume a lilas y los cacharros de la cocina tibios

fallaste día tras día, dejando entrar el polvo y la desidia.

Delicadamente con tus dedos gruesos y atabacados,

borraste el hoyuelo de mi sonrisa opacando mi pelo y mis ojos

en un intento por rasguñarme el alma.

No sirve esta manera de sentir,

ni los libros abandonados en el marco de la ventana

o la ropa escurriendo lagrimas sobre el cordel,

ni tus promesas de otro mañana.

Tala

“Llévese estos ojos, piedritas de colores,

esta nariz de tótem, estos labios que saben

todas la tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,

me quito las uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve

esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.

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Amaneciendo sobre cantos rodados

A.J. Casson – Hillside Village

 

El sol despuntó con olor a pan fresco

mientras las nubes leudaban dispersas,

generando tonos y matices sobre los tejados.

La tierra asfixiada bajo el canto rodado

murmuraba una plegaria para germinar la semilla

aprisionada entre dos piedras.

Y ella, vestida de canela y trigo,

sin escuchar los canticos de la tierra a los dioses,

se enamoró del viento y huyó con él.

Amor sin fundamento

que despuntó el vicio del abandono

en un patio desierto de primaveras donde fue arrojada.

Y allí, bajo la eternidad del atardecer,

la bendición del rocío y el cobijo de la hiedra,

cumplieron las plegarias de la tierra aprisionada

bajo el cielo del canto rodado.

 

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Goddbye yesterday

Miriam Briks – Pensive Gaze

Los acordes sonaban de fondo. Todo era absolutamente agradable, la penumbra de la tarde se acomodaba en la estancia a medida que la música inundaba las paredes, y yo sentada en el suelo estaba frente a otro miércoles de mi vida.

El reencuentro con las palabras y la música fueron más de lo que esperaba, y de pronto entre los dos hicieron de la nostalgia y los recuerdos una sopa triste que no se volverá a beber tibia nunca más.

Hay rutinas que al aparecer de nuevo, luego del lapsus estival a puertas cerradas, remueven lo insospechado, trayendo sentimientos encontrados. Todo empuja por salir afuera por más que uno reniegue.

Las diez de la noche, y el retorno que antes era por otras calles y otros destinos, hoy se convierte en un nuevo paseo que lleva con pasaje gratuito al presente. No más desplantes, ni comidas frías esperando en la cocina destemplada, no más gestos esquivos sentados en el rincón ni sonrisas que mueren ahogadas contra la pared.

Lejos de sentirme asfixiada en recuerdos dulces sin retorno, sentí el enojo de haber pasado por situaciones desbordadas de palabras huecas y sentimientos mal alineados.

La soledad me esperó con su mejor complicidad pronta a cobijarme.

Ultimo día de marzo. Mañana abril se despertará exigiendo a golpes de viento y despojos, desnudarse para afrontar lo mejor de uno.

 


 

 

 

Objetos perdidos

 

“Por veredas de sueño y habitaciones sordas

tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos

Una cifra vigilante y sigilosa

va por los arrabales llamándome y llamándome

pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta

donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo

si la cifra se mezcla con las letras del sueño,

si solamente estás donde ya no te busco.

Mendoza, Argentina 1944

La mufa

Vos ves la Cruz del Sur,

respirás el verano con su olor a duraznos,

y caminás de noche

mi pequeño fantasma silencioso

por ese Buenos Aires,

por ese siempre mismo Buenos Aires.

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“El otoño se acerca con muy poco ruido”


Border Collie Dog Todd Young painting

 

“El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.”

El Otoño se acerca – Angel Gonzalez

 

Mediados de marzo, tan lejos y tan cerca.

Me levanté un poco más tarde de lo habitual, aunque sin reloj ni alarma, mis pupilas vieron la luz ocho menos cuarto. El primer movimiento me hizo recordar que estaba contracturada desde hace unos cuantos días. A pesar del “flex” que tomaba regularmente por las noches, los nudos del peso de los días abarrotados de preocupaciones no aflojaban.

Miré el sol suave de fines de verano entrar por la ventana y ya sentí el olor y la sensación de que el otoño estaba muy cerca, a punto de tocar timbre en cualquier momento e invadir la casa por medio de un aire semicálido mezclado con pequeños duendes disfrazados de hojas.

No había con qué darle. El otoño me traía olores, sabores y sensaciones de un amor que nunca se olvida  ni nos olvida. Es el eterno amante que arropa en las noches de baja temperatura, o el café cuyo aroma inunda la cocina por las mañanas. Definitivamente y a pesar de que las hojas seguían luchando arraigadas a las ramas en un empedernido verde, el esfuerzo era vano, pues llegaba el tiempo de la desnudez del alma y del cobijo del corazón.

Me desperecé a mis anchas en la cama, y de pronto el recuerdo de desperezarme y tener cuidado de no golpear a nadie al lado era sólo eso, un recuerdo que de lejano ya no se sabía si era soñado o real.

Mi soledad y yo al fin habíamos hecho las paces. Tantas horas discutiendo y renegando yo de ella, y ella de mí. Si bien no terminamos enamorándonos, sí aceptando esta comunión de convivencia forzada. De pronto el silencio ya no era una amenaza ni un fantasma que llegaba para asesinarnos, ni un nudo en la garganta que promete sí o sí el llanto de a borbotones y sin poder parar.

Mi soledad y yo extrañábamos, pero acaso quien no extraña el sueño de haber vivido algo que luego no fue tan bueno en la realidad?

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Banquetes clandestinos

Letters 18 Carin Rehbinder

 

Una cosa lleva a la otra, y la otra a la otra. Siempre es asi, incluso cuando nos encontramos chupando un clavo o asombrados porque terminamos sentados de cola en el asfalto.

Bueno, yo terminé sentada, no en el piso, pero si repasando lo que me desvela desde que aprendí a leer y alimenté mi mente con cuentos como La Cenicienta y luego con libros de colección, entre ellos mi querido Papaíto piernas largas, todos de finales felices. Sepan entender, eran principios de los 80.

La falta de olores en la cocina y de arrumacos en el pasillo, hacía que de niñas, tuviéramos carnet de biblioteca, privilegio comparable al de tener uno de conducir hoy en dia. Y de la biblioteca, a la habitación, juntando las rodillas, y sintiendo en la punta de los dedos como corren las hojas amarillentas y ásperas del libro usado.

No lo voy a negar, los libros crecieron junto con nosotras, que si bien no leíamos ni a Cortázar ni a Borges, nos regodeábamos con historias de amor que iban incrementando ya en pasiones desatadas.

Es asi como el camino que hacíamos hacia la escuela, lo utilizábamos para recrear nuestro futuro, que no era más que un rejunte de un capitulo de un libro mas tres de otro. Mientras cruzábamos las vías del tren, recitando nuestro nombre de atrás para adelante, nos acercábamos paso a paso al destinatario de turno de nuestras ilusiones, quien obviamente ya estaba en el aula.

Pero volvamos a donde estaba sentada: arriba del romance, los tiempos del romance, y ustedes saben:  las cartas, el cortejo, la primera cita, la flor arrancada al pasar por alguna vereda…

Existe o solo es el fruto de mi mente quemada con tantos cuentos de amor y finales felices?

Y si empezamos con un instructivo para escribir cartas de amor?

Tiempo de espera  – Carin Rehbinder

 

“Para escribir cartas de amor

no es necesaria

la cautela

ni el orden

ni encontrar la perfecta esquela

tan sólo encender la lámpara

como se enciende el cuerpo del amor.

Untarse toda,

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Nuestro solitario cielo o infierno


R Young – Flamenco Women

Juana abrió los ojos y una sensación de paz inundó su alma. Un sueño reparador había llegado hasta ella como el más preciado de los regalos.

Se acurrucó contra la otra almohada vacía, remoloneando entre sus sábanas blancas de algodón. Su piel desnuda sintió la caricia del género y también del sol, que como un hilo entraba por la ventana. Se levantó tarde, pero que más da, dia no laborable, sin reloj ni rutinas, sin visitas desesperadas ni suplicas de amor que no pueden ser correspondidas.

Sonrió otra vez y mientras cubría su cuerpo con un vestido liviano de verano, agradeció estar allí y no en otro lado.

Las arrugas ya comenzaban a rodear sus ojos y parpados, como siempre se buscó en la mirada frente al espejo. Hoy era el dia, dia de placer, de ser, de estar, de vivir, sin lágrimas vertiendo de ninguna vasija.

Juana soy yo en realidad. Sé que hay muchas otras juanas, andan por la calle agarrándose de barandas, de esperanzas, de bastones, de brazos, de alegrías pasajeras, de ilusiones, de sueños, histerias, y de películas de amor. Pero Juana no es cualquier mujer, es una parte de todas aquellas que en algún momento tuvieron una mala historia de desamor y sobreviven para contarlo.

Juana es la mujer que siente que lo dió, dejó, resignó todo, aconsejo de más, fue incondicional a todo, menos a sí misma.

Tal vez no debería estar publicando esto, o tal vez si porque no. Ya voy perdiendo mis miedos junto con las hojas del almanaque.

Después de todo, yo soy Juana y no estoy libre de errores.

 


 

R Young Poise in Silhouette

 

Estoy  haciendo las paces conmigo misma por haber perdido mi nombre, hermoso nombre que casi desaparece en la neblina de haber servido por una causa perdida, y haber insistido como si fuera la última de mi vida.

El cambio de parecer y el darse cuenta, no vienen como la marea, tampoco con el circuito de estrellas y planetas que nos rigen, tarda mucho tiempo más.

Si solo esperamos podemos quedarnos indefinidamente con los pies en la arena deseando ser tocados por el agua.

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Gota de agua

Wendy Jones – Coast

 

Gota de mar

Cristalina, brillante

Ventana imaginaria

Sostenida por eslabones

Enlazados, unidos, entrelazados

Cierro un ojo

Miro por la ventana marítima

Sonrió

Solo yo puedo ver

Solo ante mi es gota de mar

Desplegando todos sus secretos

Mi gota, mi mar y ventana

Unidos

Jugando en mi cuello

Rodeando mi alma

Yo

 

The rocks crawl down the beach, taking a thousand years to move a yard – Wendy Jones




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Mar hambriento

Martin Laurance – Dark Sea

 

El mar de noche no ofrece muchas oportunidades, o al menos eso ocurrió anoche. Sin luna ni estrellas parpadeantes, uno solo puede abstraerse con el sonido del viento y las olas.

Tan poco y tanto a la vez.

Atrás había quedado el dia y los colores verdosos y turquesas para dar paso a la obscuridad total y a las preguntas.

Mientras recordábamos el modo en que solíamos ser hasta hace un tiempo atrás, no muy lejos, en la villa, los turistas se hacían menos cuestionamientos o eso parecía.

Casas que dispuestas en filas frente al mar no tenían nada que esconder. Si en invierno la familia se refugiaba invernando en sus hogares cubiertos de calor artificial; al convertirse en moradores de verano, se transformaban en seres más osados de estancias más atrevidas: ventanales abiertos, translúcidos, enormes que dejaban ver la reunión o la dispersión, según fuera el caso.

Por primera vez no me pregunte el por qué de ellos, y  pasé a ser protagonista.

El mar desde su bocanada salada me susurraba preguntas. La noche me tendió una trampa y yo que tantas veces me había encontrado preguntandole a él, me ví atrapada por mi incapacidad de responder.

Sin mojar los pies, como quien se siente engañado, di la vuelta y partí al lugar seguro del no querer saber.

 

Martin Laurance -Sea Study, Southwold

 

Negro, abierto, inmenso mar,

De noche muestras tu rebeldía

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“Las lagrimas van al cielo . . . .

… y vuelven a tus ojos desde el mar”. Sanar – Jorge Drexler

Lluvia – Cristi B.

 

 

Alguna vez lloraste porque decidiste dejar de llorar?

Ese dia las lágrimas nuevas se juntaron con las viejas

Acrecentando el caudal del rio que hasta ese entonces

Desembocaba pacíficamente, en forma recta y sin desvíos.

Lagrima sobre lágrima, aguas dulces sobre saladas

Desencadenando nuevos torrentes, nuevas caídas.

Alguna vez lloraste porque iba a dejar de llover?

Dejar de doler?

Yo

 

Koi Pond – Cristi B

 

“Lo malo de llorar cuando uno pica la cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza y ya no puede parar.”

(Como agua para chocolate)

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“En el zaguán del infierno”


Lillian Bassman

 

Ana me pidió que escribiera sobre nosotras. Esto apareció como una ráfaga vía Messenger. Debo reconocer su persistencia cuando tiene ganas. Ya había desatado el pedido en una reunión en la que estábamos todas. Diplomáticamente pasé el comentario de largo. Pero ahí estaba de nuevo, y cada palabra taladraba mi cabeza.

-           Imposible.- le dije.

No voy a perder a mis amigas justo ahora, mañana tampoco dicho sea de paso.

Oh vamos!  Esto no es una reunión mensual de tupperware, tampoco nos juntamos para hacer donativos, ni siquiera esas reuniones nuevas que se hacen ahora para elegir juguetes sexuales!

Es una reunión cada vez que podemos, en donde pasamos un buen momento y… se dicen la mitad de las cosas. Ustedes se preguntaran que clase de amistad es ésta. Pues de las que tenemos. Debo aceptar que si bien nuestras charlas no son un confesionario, que hay demasiados jueces, tantos como integrantes de grupo, cuando hay que estar se está y punto. Que puede ser más importante que estar cuando alguien lo necesita?  Ya bastante con nuestra propia conciencia que anda y anda todo el dia a la par nuestra como para permitir que la voz de otras cuatro conciencias digan lo que piensan a calzón quitado.

La verdad es que La Verdad en sí a veces es dura, y si viene vestida con el tapado llamado opinión es doblemente dura. Hemos aprendido muchas veces a esperar, con sugerencias, comentarios o miradas a que cada una saque su propia conclusión, reconozca su situación en forma de catarsis o siga viviendo bajo una baldosa. Esto puede sonar un poco aburrido sobre todo si tomamos en cuenta que nos hemos ahorrado un montón de discusiones. Acaso es tan malo?

Pero volvamos al Messenger. Le dije a Anita que no solo no me iba a quedar sin amigas sino que tampoco iba a andar ventilando las cuestiones de cada una, porque en definitiva qué puede sucederle a cinco mujeres solas que nadie se imagine ya? Bueno, no tan solas. La verdad es que una está casada, otras tres declinamos el compromiso en diversas etapas de nuestras vidas y otra nunca probó eso de en la pobreza y en la enfermedad.

Con hijos, sin hijos, con o sin trabajo, con algunos kilos más u otros menos, cada año tiene su estilo y nosotras ciertamente tenemos El Estilo.

Belleza? Perfumes? Hermosas sandalias y trapos en temporada estival? Si tenemos algo de esto. Noches de bar-restaurant-show, cuando aún se podía fumar adentro, hablando sin parar, miradas de reojo, alguien que se iba antes o por lo menos con alguna posible cita. Cacería? No, nunca salimos de cacería todas juntas. Hay veces en que las presas vienen solitas a la trampa.

Pero hay años en que el glamour se deja de lado y se viene la malaria festiva. O la abundancia de problemas, o esa cosa “in” que hace que tengamos ganas de reunirnos pero en casa de alguien, nada de producciones, sentarse como uno quiere, usar palillos, fumar, gritar, llorar y charlar libremente.

 


Lillian Bassman

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Abre tus ojos

La mirada. Casi siempre se trata de lo mismo.

Una cosa me llevó a otra y terminé con esta cuestión de la mirada, los ojos y el cansancio.  Y en esta línea los que vemos no tenemos ninguna ventaja sobre los no videntes. Porque no me refiero a la vista en sí, sino a la percepción que obtenemos de lo que nos rodea, no importa qué sentido apliquemos…. Pero no busquen en el olfato ni en el tacto…. Busquen en los otros sentidos del alma, porque es sobre esos ojos a los que me refiero.

No hay mirada más certera que la del alma, es una pena que no esté tan entrenada como los otros sentidos.

«El pintor debería pintar no solo lo que se encuentra frente a él,

sino también lo que ve en su interior.

Si no logra ver nada, debería dejar de pintar lo que se encuentra frente a él»

Caspar David Friedrich. (Wikipedia)

Monk by Sea, 1809 – Caspar David Friedrich

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Perro divagando y van…..

Objetos de ensueño – Madoz

Recapitulemos. Volvamos a la base de la idealización. Sin idealización no hay amor imposible ni a distancia ni poesía ni colores mezclados en un lienzo que luego se transforma en arte. Ni acordes musicales que nos hagan estremecer, ni tu mano sobre mi hombro haciéndome sentir piel de gallina, ni amores que duren tanto tiempo, o tiempo manteniendo relaciones que parecen amores.

Tal vez el cuestionamiento filosófico de hasta dónde llega la realidad y donde comienza la idealización pueda llegar a ser muy profundo y de para un debate demasiado largo y tedioso, del tipo quienes fueron los primeros: Adan y Eva o algún primate que después comenzó a caminar?

Si es sano o no idealizar –definitivamente “no” dice el diván-, que la realidad es lo que mejor parados nos deja frente a la acción. Pero hay algo cierto, sin idealización no hay enamoramiento, tus ojos no me hubieran encandilado y yo hubiera pasado totalmente de largo viendo la realidad: un hombre más.

Seguramente el exceso de realidad puede carcomer tanto como el exceso de idealización que indudablemente no nos permite vernos en el espejo ni ver al otro tal cual es.

Pero estamos seguros de que queremos vivir viendo al otro tal cual es? Es esa la meta final, aceptar con errores y bancarlos, hacer de cuenta que no pasó nada, luchar por el cambio o poner una postal de “eres la persona que soñé” delante? Tolerancia, tolerancia, paciencia, paciencia, etc.

Con la postal que puede ser más fácil llegar a la supuesta meta…. Semi adormecidos. Sin postal se viene lo peor, deber elegir, decidir y aceptar.

Todo termina siendo una cuestión de sentimientos.

Ayer escuché a un niño de ocho años decir que otra vez los sentimientos quieren aflorar, como si fueran el enemigo que hay que acallar. De pronto verlo en otra persona me aclaró el panorama. Donde afloran los sentimientos hay que hacerse cargo. Que ocho años es muy poco para hacerse cargo de los sentimientos? Cuándo empezar entonces?

Otro chico, un poco más grande, de catorce, la hizo más fácil. Los dejó pasar por el costado y su frase favorita es “está todo bien, acá no pasó nada”.

Una mujer de veintidós no pregunta si las cosas están mal, no quiere saber, solo llama cuando está todo bien. Ese es el síndrome de Peter Pan? Seguro me equivoco.

El de tres años en cambio es puro, está con todos los sentimientos a flor de piel, la alegría, los caprichos, los enojos, el juego extremo, la aventura y la falta de miedo ante ciertas cosas que pueden ser peligrosas. Pero eso se le pasará muy pronto, porque la frase que más escucha es la de represión del adulto que más cerca tenga: no pegues, no te enojes, no grites, no saltes tanto, quedáte tranquilo, dejáte de joder un poco.

Suena acaso familiar todo esto?

Llego a la conclusión, tristísima por cierto, de que de alguna manera es mejor tratar de tener todo bajo control. Para tener todo bajo control hay que tratar de tapar, reprimir y seguir en segunda.

Pero quiero volver dos segundos a las primeras frases. Qué sería de nuestras vidas sin la idealización y la ensoñación que hoy nos permite disfrutar de todo lo que es el arte, libros, pinturas, música, escrituras, cartas de amor?

No sé licenciado, no concuerdo con usted en que haya que reprimir tanto la idealización y la ensoñación. Qué los sueños son parte del inconsciente? Bueno, soñar es parte de mi vida.

Amores imposibles? No concretados? A distancia? Tormentosos?  Uff, que nos dejaron material.

Qué hubiera sido de Miguel Hernández si hubiese tenido oportunidad de vivir plácidamente junto a su mujer? Seguramente no hubiese escrito esto. A propósito, el poema no cae del cielo, sino que viene a colación del último trabajo de Joan Manuel Serrat en honor al poeta.

P.D.: ya que no está del todo claro sobre qué escribí el título divagaciones me parece el más acertado para estos casos de palabras al azar y locura crónica.

P.D.: Dedicado a mi psicólogo que quiere hacerme ver la realidad a toda costa y yo soy tan cabeza dura que ya llevamos diez años en este trámite.

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De dragón a perro, y el perro al piso

La frase del momento.

No es que llegas abajo y luego te resta subir: “Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando”.  Sino que casualmente bajamos porque estamos muy arriba: “Bienaventurados los que alcancen la cima porque será cuesta abajo el resto del camino”. (J.M.Serrat)

Vuela bien alto que es posible que te borren de un plumazo. Dicen que a algunos animales mitológicos se les da por pavonearse.  Al dragón por ejemplo, con tanto fuego y alas para volar. Pero bueno, tiene sus elementos firmes para estar engreído, no existe más allá de las leyendas, hecha fuego, vuela y encima algunos en particular son multicolores o hablan con la voz de Sean Connery  -el olvidable dragón de la película “Corazón de Dragón” valga la redundancia.

Pero uno es un perro, o un humano casi perro. Y no da para andar haciendo vuelos sin parapentes, subir a la nube de la felicidad irreal absoluta para que luego el avión que viene con la Bin realidad Laden nos lleve por delante y terminemos en el suelo, sin paracaídas y con muchas heridas, y lo peor de todo es que vivos y con alguien que se agacha y nos dice: ahora a renacer como el Ave Fénix.

Pero en fin, para eso están los amigos, que dulcemente nos cobijan y cuando volvemos a querer remontar vuelo nos cagan a pedo no tan cariñosamente,  siempre con toda la razón del mundo.

Sadness by Pierre Poulin

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Rechazo

“En silencio

Así, calladamente

sin grandes estridencias

dejaré de quererte

casi sin darte cuenta.

Dejaré de sentirme

muñeca, entre tus brazos,

dejaré de temblar

por tus caricias nuevas.

Y así… pausadamente

como llega la noche

aún estando a tu lado

comenzaré a estar muerta.”

Carmen Sanchez Ibañez



Roxie – Charles Dwyer

Abrí los ojos, por dos segundos tuve la sensación de que estaba todo bien. Lo primero que ví fue su nombre  dibujado sobre el cielorrasos. Estoy bien me dije.

Di media vuelta y el espacio de la cama me hizo ver  la realidad. Nada estaba bien. Las sábanas ásperas no hacían más que terminar de abrir las heridas de mi piel. Quise volver a dormirme.

Tal vez en sueños estaría protegida de la triste realidad del abandono y el rechazo.

Abandonado. Rechazado. Hacer – o pensar-  que uno hace las cosas bien para ser aún más rechazado. Más se avanza,  más lejos queda la meta.

Inmovilidad marcó la runa cuando la tiré sobre el lienzo blanco, paciencia, días, meses, no actuar.

Pero el rechazo es como un boomerang, vuelve y para pegarle a uno, una y otra vez en las fibras más ondas del ser y de su historia.

El rechazo o un eco que se repite indefinidamente.

El rechazo o un escudo que no basta como defensa.

Sin defensa se aprende a cerrar las persianas, a desconfiar, a revisar una y otra vez donde estuvo el error de lo dicho, hecho, actuado.

Se construye una estructura tan fuerte y maciza que prohíbe todo tipo de interferencias humanas.

Aprendemos a vivir de un modo “seguro”, nada nos descoloca ni nos conmueve.

Paredes  lisas y despojadas, indumentaria prolijamente clasificada para puras ocasiones climáticas, ruidos apenas audibles, inexistencia de sobresaltos o deshoras.

Hay gestos que son imborrables, el primer rechazo, ese que tuve al nacer.

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Horizonte

Along The Cape – Anne Packard

Camino sinuoso y zigzagueante

Así fue al inicio

Así terminará

Mi alma busca el horizonte despejado

Y se encuentra con círculos viciosos

Recovecos y obscuridades

En algún momento

A mitad de camino

Fue la inercia

La inconsciencia

El saber menos aún

La estación sin tren

Hasta que tomé una bocanada de aire fresco

Como quien resucita

Y sonreí

Mi alma y yo

Continuaron zigzagueantes

Jugando a las escondidas

Con el horizonte.

Cape Light House – Anne Packard

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Remontando barriletes

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Second Thoughts – by Steve Hanks

“No es que crea, no creo, si inclinado

Sobre mis manos te sentí divino,

Y me embriagué. Comprendo que este vino

No es para mí, mas juega y rueda el dado.

Yo soy esa mujer que vive alerta,

Tú el tremendo varón que se despierta

En un torrente que se ensancha en río,

Y más se encrespa mientras corre y poda.

Ah, me resisto, más me tiene toda,

Tú, que nunca serás del todo mío.”


Alfonsina Storni – Tú, que nunca serás – Fragmento – Poesías del Alma

Y yo no seré del todo tuya……


Contradicciones. El ser humano está plagado de contradicciones.

Frida llegó al viernes descompuesta, con la cabeza en el inodoro, las rodillas en el piso y algo que no terminaba de salir de adentro. Un temblor invadió todo su cuerpo, pensó que era un Panic Attack o una de esas cosas nuevas que ahora tiene la gente.

Pensó en el fin de semana y en el viaje que iba a emprender . . . . . . acompañada. Típico viaje para remontar barriletes, como ella decía cínicamente. Pero al parecer el barrilete venía de la guerra y era casi imposible que eso levantara del suelo. Oh!, si habría hecho ese tipo de viajes, y la experiencia le decía que de algunas cosas ya no se vuelve atrás. O si?

Se miró al espejo, pensó en una decisión y la tomó.

Como por arte de magia empezó a respirar mejor, a estar más tranquila. Salió caminando mientras repetía el único mantra que conocía: Om mani padme hum (1). Unos pasos, respirar, un mantra, exhalar, otros pasos, hinchar el tórax, mantra, exhalar. Un frío infernal. Dejó la respiración y se centró en lo que iba a decir. Prendió un ciga primero. Uff, qué lejos estábamos del sueño del mantra, la relajación y demás. Sucumbiendo a los vicios terrenales siguió a paso firme, un paso, una palabra, otro paso, un resoplido.

Timbre. Portero. Escalera. Puerta. Parada en el umbral dijo “No puedo más, mis sueños e ilusiones se fueron, esto es lo que soñaba hace unos meses, y ahora ya no.”

No tuvo que contener lágrimas, por un momento pensó en lo bien que estaba manejando la situación. No lágrimas, no sentimiento, ya fue.

Palabras más, palabras menos se fue corriendo hasta su casa. Nada de mantra. Si manta en la cama, posición fetal, símil tranquilidad y a querer dormir.

El timbre insistente del amante desesperado sonaba en la otra habitación. Dio media vuelta. Silencio.

Durmió como un ángel si es que duermen, exactamente hasta las cinco de la mañana. Sin sueños para recordar y sin nada para pensar, tomó el teléfono de su mesa de luz, marcó ocho números y preguntó “Cómo estás?, Salimos a las nueve?”. Luego de una respuesta afirmativa, dio media vuelta y volvió a dormir.

A las nueve menos cinco una pregunta rondaba su cabeza: “Qué hiciste Frida?”

Y sí, la gente está llena de contradicciones.

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Paradise Cove  by Steve Hanks

“Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

Beber veneno por licor suave,

Olvidar el provecho, amar el daño;

Creer que un cielo en un infierno cabe,

Dar la vida y el alma a un desengaño;

Esto es amor, quien lo probó lo sabe.”

Lope de Vega- Desmayarse, atreverse, estar furioso – Poemas del Alma

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Kite Flying on Golden Beach

(1) “Es muy bueno recitar el mantra Om mani padme hum, pero mientras lo haces, debes pensar en su significado, porque el significado de sus seis sílabas es grande y extenso… La primera, Om [...] simboliza el cuerpo, habla y mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, habla y menta pura y exaltada de un Buddha[...]“

“El camino lo indican las próximas cuatro sílabas. Mani, que significa “joya”, simboliza los factores del método — la intención altruista de lograr la claridad de mente, compasión y amor.[...]“

“Las dos sílabas, padme, que significan “loto”, simbolizan la sabiduría[...]“

“La pureza debe ser lograda por la unidad invisible del método y la sabiduría, simbolizada por la sílaba final hum, la cual indica la indivisibilidad[...]“

“De esa manera las seis sílabas, om mani padme hum, significan que en la dependencia de la práctica de un camino que es la unión indivisible del método y la sabiduría, tú puedes transformar tu cuerpo, habla y menta impura al cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha[...]” Dalái Lama

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Del rojo y de algunos machos primates

Solace


Solace – Giclée on Canvas – Pino

“The lady in red is dancing with me,

Cheek to cheek.

There’s nobody here, it’s just you and me.

It’s where I want to be,

But I hardly know this beauty by my side.

I’ll never forget the way you look tonight”.

Lady in red

Siempre soñé con un vestido rojo colgado en mi placar, sacarlo y caminar por la playa con él, dejando que el viento juegue con él. No un vestido rojo de fiesta, sino de algodón suave al tacto, de color rojo auténtico, mangas cortas, falda larga, género que se adhiera al cuerpo para insinuar que en fin, uno tiene curvas debajo. He visto varios vestidos rojos en mi vida, aunque la verdad todavía no encontré uno que me calzara como la gente. Mientras busco el vestido ideal, leo uno de estos artículos que vienen mezclados con las noticias y no puedo dejar de sonreír. Que el rojo hace a las mujeres más atractivas para los hombres no parece una novedad despampanante, tal vez la desilusión radica en que esa conducta viene en los genes: y si señores: “los primates machos no humanos se excitan cuando las hembras se ponen rojas”. Clarín.com.

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Espalda de mujer con rojo – Artista: Deloffre

“Abrió su segundo atado de cigarrillos del día, y recién iba por el mediodía. Ese mediodía raro de nuestros días, en donde el sol no está donde tiene que estar, pero el reloj decía las doce al fin. No maldijo, solo sintió el peso de la desilusión que corría por su pecho. Mientras recordaba alguna estrofa de algún tango siniestro vio la figura de ella reflejada en la acera. La misma que había visto una tarde de verano dejando huellas en la arena de la playa cercana al pueblo. Allí iba, erguida, diosa total, con el paso lento y seguro,

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“Quieres que me abra las venas para ver si doy contigo?”

Under the Tree

Artista: Steve Thoms

Leer a Rafael León es leer sobre lo absoluto y despiadado del amor, sobre la desesperanza de la espera y la esperanza de vivir enamorado. Muchos de sus poemas y romances tienen un dejo de desolación, al hablar de amores abandonados y prohibidos, en donde el corazón literalmente se estalla en mil pedazos y queda colgado en lugares tan lejanos que es imposible de reconstruir. Pena y alegría del amor tiene frases como “Mira cómo se me pone la piel ca vez que me acuerdo que soy un hombre casao y sin embargo, te quiero”. Triste triste.


Así Te Quiero

de Rafael de Leon

A Conchita Piquer

El día trece de julio

yo me tropecé contigo.

Las campanas de mi frente,

amargas de bronce antiguo,

dieron al viento tu nombre

en repique de delirio.

Mi corazón de madera

muerto de flor y de nidos,

floreció en un verde nuevo

de naranjos y de gritos,

y por mi sangre corrió

un toro de escalofrío,

que me dejó traspasado

en la plaza del suspiro.

¡Ay trece, trece de julio,

cuando me encontré contigo!

¡Ay, tus ojos de manzana

y tus labios de cuchillo

y las nueve, nueve letras

de tu nombre sobre el mío

que borraron diferencias

de linaje y apellido!

¡Bendita sea la madre,

la madre que te ha parido,

porque sólo te parió

para darme a mí un jacinto,

y se quedó sin jardines

porque yo tuviera el mío!

¿Quieres que me abra las venas

para ver si doy contigo?

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“Quitándoles el polvo a esos vestigios de emoción”

Esperando – Janusz Migacz

Otro día más de espera.

La espera resulta ser muchas veces como un aire fresco y pacífico, otras es como un huracán que termina con la paciencia de cualquier ser vivo y hasta de los inertes.

Mientras vivo mi vida como siempre, dejo pasar al de la derecha y al de la izquierda, ayudo a la pobre chica a la que se le rompió la camioneta en el medio de la avenida, ignoro los comentarios malintencionados, me aferro como una garrapata a la buena onda de quienes me aprecian, mantengo mi honestidad brutal a 200%, escondo algunos sentimientos porque soy insegura, me alejo de la realidad cotidiana porque en este momento apenas si puedo con mi propia realidad. Mientras… sigo siendo leal conmigo misma, apuesto como toda la vida a que los mejores resultados llevan tiempo y esfuerzo.

Mientras espero, me muerdo las uñas por no hablarte, no invadirte y no comprometerte.

Mientras espero esquivo los embates, los golpes y trato de desatarme de las cadenas.

“La silenciosa cosecha de todos estos años

se agosta en los cajones, envejece conmigo.

De tarde en tarde, mi mano se distrae

quitándoles el polvo a esos vestigios

de emoción

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Apuntes de cosas perdidas

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo

haber sido y no fue, la venturosa

o la de triste horror, esa otra cosa

que pudo ser la espada o el escudo

y que no fue? ¿Dónde estará el perdido

antepasado persa o el noruego,

dónde el azar de no quedarme ciego,

dónde el ancla y el mar, dónde el olvido

de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura

noche que al rudo labrador confía

el iletrado y laborioso día,

según lo quiere la literatura?

Pienso también en esa compañera

que me esperaba, y que tal vez me espera.

Jorge Luis Borges

De pronto la tarde empezó con música de fondo, Eric Clapton me cantaba Get Lost desde mi equipo de música. La tarde pintaba con la persistente lluvia otoñal, que termina de humedecer las crujientes hojas que yacen sobre la acera. Lluvia. El otoño aún no termina y la lluvia viene luego de una tremenda pausa a tratar de limpiarlo todo.

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Rubén Bareiro Saguier: Paraguay desde mis sueños

Carolina Pigeon or Turtle Dove by John James Audubon

Entrevista: Por Mario Rubén Álvarez (www.ultimahora.com)

P.: ¿Para quién o quiénes escribís?

R.: Para el lector, para el que se anima a leer. Los escenarios de mis relatos parten de los itinerarios de mi vida, pero sobre todo son paraguayos. La ausencia física del exilio nunca fue una ausencia espiritual. Viví, donde quiera que estuve, como paraguayo y en función a mi pueblo.

P.:¿Cuál es la razón por la escribiste toda la vida?

R.:Para mí siempre fue una cosa compulsiva, una necesidad. Mi destino de escritor quedó marcado cuando a los un año y medio tuve una gastroenteritis que, entonces, era mortal. Me dieron por muerto. Hay que ver si amanece… dijo el médico. Y amanecí. No podía jugar al fútbol aunque sí al tóky y a las figuritas, pero nada más. Tenía que buscar algo alternativo. Ahí fue que empecé a escribir. Soñé entonces despierto y dormido. (Entrevista completa)

Este señor es Rubén Bareiro Saguier, escritor, poeta, autodidacta. Che pykasumi, musicalizado por Joan Manuel Serrat en el disco Cansiones, es un bello poema cuyas primeras estrofas están en guaraní, detalle que le suma ternura musicalmente hablando. Che pykasumi es mi pequeña tórtola, la cual nos ha dejado deambulando solos y recordándola penosamente.

Para escuchar el tema cantado por Joan Manuel Serrat ir al mismo post en otra plataforma. (link)

Che pykasumi reveve vaekué chehegui rehóvo

oúva ne ange cada pyhare che kéra jopy;

rohayhúgui ai ajepy’apÿva che ne ra’arôvo,

michínte jepépa ndaivevuivéi che mba’embyasy.

Ne añaitégui ndénte aikóva ko’âicha aikove asy

jaikóma rire ku juayhu porâme oñondivete;

resê reveve che rejarei, che motyre’y,

aico cikorey ndavy’amivéi upete guive.

Sin consuelo alguno te sigo queriendo cada amanecer

como sombra voy caminando a solas con mi soledad.

Mis ojos padecen al mirar la casa donde ya no estás.

Corazón transido que me mancha el pecho y me hace sollozar.

Con un leve vuelo de mí te apartaste pequeña torcaz.

Porque no querías que te acariciase el pelo y la piel.

Regresa, te pido, a darme consuelo como sabes tú.

Alivia esta pena que me estruja el ama, Che pykasumi.

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Es el amor que vuelve…

En estos días en que temporariamente no tengo la cabeza donde es debido, me refugio mucho en la lectura y la música.

Lejos de molestarme, la lluvia reinante resulta ser una bendición, el agua que mi cuerpo necesita para seguir viviendo, mi mente para seguir hilvanando palabras y mi espíritu para seguir soñando. Espero que ninguno de estos tres elementos se me inunde.

Por estos días -cada uno con su amuleto- me despierto Con Los Cinco Pinares sonando en mi celular. Este bello poema -escrito por Claudio Rodríguez y musicalizado por Ismael Serrano, debería haber sido escrito para cada mujer que haya sido envuelta en la gracia del amor.

Espiando un poco más a Claudio Rodríguez:

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Diana Ficca – Confidencias

SIN ADIÓS

Qué distinto el amor es junto al mar

que en mi tierra nativa, cautiva, a la que siempre

cantaré,

a la orilla del temple de sus ríos,

con su inocencia y su clarividencia,

con esa compañía que estremece,

viendo caer la verdadera lágrima

del cielo

cuando la noche es larga

y el alba es clara.

Nunca sé por qué siento

compañero a mi cuerpo, que es augurio y refugio.

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De Abril y de Octubre, de Homero Aridjis y sus versos.

Decía Serrat: “en abril especialmente, en Buenos Aires octubre”.

Seguramente deben ser los meses más lindos del año en muchos lugares pacíficos del planeta. Salvo porque ya no hay tantas mariposas ni vaquitas de San Antonio como antes, las ranas ya no chapotean en los patios y la gente quema las hojas secas caídas de los árboles.

Personalmente Abril marca el cambio de piel necesario para arrancar el año.

En abril? Mes cuarto en el calendario.

Pues sí, mi año arranca en abril, donde hago mudanzas, me enamoro, camino sobre las hojas crujientes, vuelvo a los lugares comunes y voy a otros desconocidos.

Cuando hice el post de Cartagena Hay Festival, me encontré con Homero Aridjis, de quien transcribí dos poemas en particular: uno de Abril y otro de Octubre y algunos otros meses…

ABRIL ES ELLA QUIEN HABLA POR TUS LABIOS…

 

Abril es ella quien habla por tus labios

Como un joven sonido desnudo por el aire

En la noche ha volado con tu vuelo más alto

Con risa de muchacha

Como el fuego nocturno de los frutos del viento

Donde vibran los pájaros

Manzana del amor

Su voz bajo la lluvia es un pescado rojo

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Ladrándole a la luna

“Recomiendo que se utilice la Luna para todo. Como amuleto. Y como mecanismo para mejorar la sensibilidad. La Luna como compañera, como postre para los niños, como colirio para que los viejos puedan cerrar los ojos en paz”. Joan Manuel Serrat (JMSerrat.com)

Qué bueno. Yo necesito bastante luna, luz de luna, caricia de luna, para mi alma y mi cuerpo, para que no duelan los abandonos, para que no me importe que no me llamaran o visitaran, que no me afecte la verdad o el ocultamiento de la misma. La luna como paliativo de la desilusión, de la confusión y de la soledad. Deseo bañar mis pies en algún elixir de este satélite, un elixir que los haga estar más descansados y aptos para todo el camino que me queda por recorrer. Quisiera mirarme en su espejo y notarme bella, para los demás, y sobre todo para mí misma. Quisiera encontrar en sus recovecos mi camino y poder recostarme acurrucada en algún cráter sintiéndome segura y protegida….

La lluna es en realidad un poema de Sabines a quien Serrat le puso música para su trabajo en catalán Material Sensible del año 1989.

“Según Sabines todo podía caber en un poema, que es al fin y al cabo una confesión que busca en encuentro con el otro y ese otro es el lector que se detiene en los versos y mira su propio reflejo”. Serrat, canción a canción- Luis García Gil.

Hay quien la bebe a pitorro

y quien toma luna a cucharadas;

nueva, llena, creciente y menguante,

es buena como sedante.

La luna hace compañía

y alivia a los intoxicados

de filosofía.

 

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Joan Miró – Perro ladrando a la luna – 1926

 

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Palabras para Julia

Buscando otras cosas, me topé con estas Palabras para Julia musicalizada por Joan Manuel Serrat, Paco Ibañez, Ana María García (video) entre tantos otros. También incluída en la banda de sonido de Kamchatka.

Un hermoso regalo como hijos y como padres para nuestros hijos.

Tú no puedes volver atrás

Porque la vida ya te empuja

Como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir

Con la alegría de los hombres

Que llorar ante el muro ciego

Te sentirás acorralada

Te sentirás perdida o sola

Tal vez querrás no haber nacido

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Historia conocida

Según Manuel Vázquez Montalbán, la poesía de Goytisolo, no fue sólo una propuesta ideológica limitada a dar una alternativa al capitalismo franquista, sino que aspira a la construcción de un nuevo humanismo:

Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la todos

propuesta de reconstrucción de la razón humana, válida hace treinta años y válida también de aquí a otros treinta. (Wikipedia)

Aquí rescato Historia conocida, poema al cual Serrat le puso música en “1978”.

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Olas llenas de azucenas blancas

Por el mar vendrán

Las flores del alba

(Olas, olas llenas

De azucenas blancas),

El gallo alzará

Su clarín de plata.

 

(¡Hoy! te diré yo

Tocándote el alma)

 

¡O, bajo los pinos,

Tu desnudez malva,

Tus pies en la tierna

Yerba con escarcha,

Tus cabellos verdes

De estrellas mojadas!

 

(…Y tú me dirás

Huyendo: Mañana)

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