Mi amor: cómo llegamos a esto?

Sobre los programas de televisión y su incidencia en la vida doméstica.

Hora de la cena.

Un matrimonio degusta la cena luego de la jornada laboral. El televisor prendido, resulta ser el invitado usual de la casa.

En uno de los canales principales, un programa de ficción relata la confesión de una mujer casada: estoy confundida, hay otro hombre.

En la tira la confesión se sucede desde hace días, pero ahora se enteran los hijos, los tres entre etapa adolescente y juvenil.

Obvio que toman diferentes posturas según el género y la edad.

Mientras tanto, en la realidad de la cocina, el matrimonio entra en el terreno fangoso de hablar sobre el tema.

Empieza la mujer, pregonando que educa a sus hijos para que entiendan que los padres son seres humanos, que se enamoran y sienten como ellos, que no hay que inculcar eso de que los padres van a estar juntos for ever, un poco de estabilidad sí, pero tampoco el sueño de lo imposible.

El hombre está de acuerdo en casi todo, salvando la distancia de la vida misma: cuando su propia madre separada se puso de novio estuvo un año sin ir a la casa.

Desde ese momento de la conversación en adelante todo fue como una montaña rusa: que hacés una cosa y decís otra. Es más: terminaron hablando de la supuesta vida paralela del padre de la señora sin pasar por alto que también se tocó el tema de las posibles actividades extramatrimoniales de la pareja y de las parejas amigas, que vos sabías y no me dijiste…

Señores, esta pareja se acostó azorada y acalorada por una conversación que no reunió los frutos esperados: no hubo acuerdo y encima se fueron por las ramas.

Les recomiendo que tengan cuidado cuando prenden el televisor, no sea que el contenido de algún programa de televisión termine caldeando más que un buen cognac o que el sexo mismo.





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2 pensamientos en “Mi amor: cómo llegamos a esto?

  1. “Ladran Sancho”…
    …”Señal que cabalgamos”!!!
    Unica vez que puedo sacar algo positivo de tener la Tv prendida!!! En este caso, ocasionó el ejercicio de dialogar de temas tan dificiles de abordar en una pareja “sin estar viviendo la misma crisis” Excelente! Ahora viene la parte de revertir el giro de la conversación. Amiga proponé bajar de la montaña rusa al trencito y vayan de vagón en vagón. Exitos!

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