Desde Guantánamo: Poema de muerte.

Poema de muerte

Tomad mi sangre.

Tomad mi sudario de muerte y

Lo que queda de mi cuerpo.

Tomad fotografías de mi cadáver en la tumba, solo.

Enviádselas al mundo,

A los jueces y

A la gente con conciencia,

Enviadlas a los hombres de principios y mente justa.

Y dejad que carguen con su culpa, ante el mundo,

Por este alma inocente.

Dejad que pese sobre ellos, ante sus hijos y ante la historia,

Este alma inocente destruida,

Este alma que ha sufrido a manos de los “protectores de la paz”.

Muchos autores han señalado que han escrito sus mejores versos en circunstancias adversas, con dolor; y es éste el que ha sacado lo mejor de la pluma.

Tal es lo que ocurre con los presos de Guantánamo. Recordemos que Guantánamo es una bahía que se encuentra en territorio cubano, la cual está controlada por EEUU. En esta base naval se encuentra el campo de detención militar para prisioneros vinculados a Al-Qaeda. Este campo se encuentra firmemente sospechado de tratos inhumanos, vejaciones, torturas. Qué dilema! Un campo de torturas perteneciente a EEUU y en suelo Cubano.

Lejos de querer justificar a los victimarios o a las víctimas, esta nota nos recuerda que llegado el caso, son personas las que están detenidas.

Los poemas escritos por presos de Guantánamo sobre sus vivencias, recuerdos y deseos durante su cautiverio en la base naval estadounidense verán la luz en agosto gracias a uno de sus abogados defensores.

El libro de 84 páginas ha sido posible gracias a Marc Falkoff, un profesor de Derecho con doctorado en literatura, quien ha defendido a 17 presos yemeníes retenidos en la base militar en suelo cubano.

Falkoff dedica el volumen a “mis amigos al otro lado de la alambrada” , que escribieron los poemas en las tazas desechables (de una especie de espuma como poliespan) que se iban pasando de celda a celda.

Algunos fueron descubiertos por los guardianes y confiscados, pero fueron reescritos de memoria por los presos.

Otros fueron enviados por correo directamente a sus abogados, como el caso de Falkoff, quien los tradujo del árabe.

Los poemas reflejan esperanzas, miedos, sentimientos religiosos, recuerdos de la infancia, añoranza de la familia, ira, etc.

En ellos, los detenidos expresan sus esperanzas y sus miedos, sentimientos religiosos, recuerdos de la infancia y añoranza de la familia, así como ira, desilusión o críticas por lo injusto de su situación.

Los textos han tenido que obtener, antes de poder ser publicados, el visto bueno del Departamento de Defensa, ya que según el reglamento en vigor, los textos pueden contener mensajes en clave que pongan en riesgo la seguridad del país.

Falkoff cree, sin embargo, que “lo que teme el ejército no es tanto la posibilidad de que los poemas escondan mensajes secretos, sino el poder de las palabras que haga a la gente que está fuera, darse cuenta de que los presos son seres humanos que aún no han sido juzgados” .

“Cuando oigo a las palomas arrullar en los árboles

lágrimas calientes cubren mi cara.

Cuando la alondra canta, mis pensamientos componen

un mensaje para mi hijo”

Noticias: El País 20 Minutos

 





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