La mujer: una de arte y poesía

 

 

Hoy he salido de galerías. Me detuve en la página de Robert Carbonell, para ver sus novedades, y fui a parar a la Gallery Icosahedron.

Como siempre, posé mi vista en colores, texturas y me asocié con algunas obras de manera intuitiva.

Colgué los cuadros imaginariamente, mientras desplegaba la vista por las imágenes femeninas que tenía en frente. Pensé en cómo en los últimos años me he ido reconciliando con lo femenino, con mi propia imagen y con el género en sí, al cual siempre le tuve bastante recelo.

Dedicado a mis amigas.

 

ariadnel.jpg

 

(Adam Miller Ariadne)

Cuánto diste, mujer:
siglos de luces
que no reflejaron las conciencias
tragadas por abismos de silencio.

 

Cuánto más:
raíces para contener la tierra,
terciopelo del amor,
una espiga hasta alcanzar el cielo,
fértiles semillas del coraje
para un mundo habitado por la guerra.

 

Cuánto más.

 

demoiselle.jpg

 

(Demoiselle – Robert Carbonell)

Desde tus ojos
alboradas y nieblas,
revisión del juicio
a la esperanza de las flores.
Diminuta de pequeñas cosas
rescatadas de la infancia
en la escritura de los sueños.

 

Cuánto más.

 

Hojas que cubren el pudor del universo,
lagos generosos de aguas vírgenes,
espesura del secreto
de las profundas raíces de tu tiempo.

bella2t.jpg

 

 

(Bella Tchicourel)

Cuánto otoño
inundando la tierra
y un color crepuscular
en la corteza.

 

Mujer
(Carmen Yáñez)

 

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(I’ll Make You Shorter by a Head Tina Blondell)

 

 

Biografía de la autora (fuente: Revista Abaco)

Como en el mandato machadiano, Carmen Yáñez ha hecho poesía al andar. Poesía que nace del camino recorrido desde Santiago de Chile (donde nació en 1952, en el seno de una familia trabajadora) hasta la ciudad de Gijón. Un recorrido vital que arranca en 1975 cuando desaparece en manos de la policía política de Pinochet. Vuelta del infierno de Villa Grimaldi (casa secreta de la siniestra DINA), permanece en la clandestinidad hasta que en 1981, vía Argentina y bajo protección de la ONU, toma el sendero del exilio rumbo a Suecia.

Venida de otro hemisferio. Carmen Yáñez inicia en Suecia la publicación de su poesía. En 1982 publica el poemario Cantos del camino, y en los años siguientes irán apareciendo poemas suyos en revistas suecas (Signos, Ada, Invandraren) y alemanas (Viento Sur). Publica los trípticos Al aire (1989) y Remanso (1992). Y, desde 1990 y en la distancia, su poesía comienza a publicarse también en Chile, en las revistas Safo y La Garza Morena. Durante su estancia en Suecia participa en la creación de varios talleres literarios. Primero, el taller Lofche (1986-88). Después, Transpoetas y Madrigal, a los que sigue aún vinculada.

Más que nostalgia, es la palpable presencia de una geografía nueva la que marca su poesía de estos años. La luz y su ausencia. Los inviernos blancos y los inviernos verdes. El frío y el recuerdo del calor. Sureña en el Norte, Carmen Yáñez encuentra en la lengua que se trajo de Chile su último refugio.

En 1997 se traslada a España y fija su residencia en Asturias, en lo que ella misma define como una búsqueda de las raíces.

 


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