El universo femenino: reflexiones y arte

 

Por alguna de esas cosas de la vida el perro siempre se ha identificado más con lo masculino que con lo femenino. Y no estoy hablando de haber nacido hombre y querer operarse ni de preferencias sexuales. Hablo de que además del género, a veces tenemos características que lo contradicen.

Hablo de sensibilidad, cariño, comunicación, independencia, capacidad de mando, etc.

En lo sexual, estas características se han ido acentuando con el transcurso del tiempo. Es por eso que la mujer (en líneas generales) hoy toma la decisión, tiene un rol activo y más abierto, pide sin tener que esperar.

Es en este caso, donde se nota la diferencia generacional entre las mujeres.

Si tenemos un grupo de mujeres entre los treinta y los cincuenta años, veremos que las más jóvenes son casi siempre las más desprejuiciadas, y si ascendemos en edad (todo esto en un contexto muy reducido, porque no estamos contemplando factores como educación, religiosidad, creencias, estado civil, bombacha veloz) encontramos prejuicios, actitudes de querer esconder el tema, y hasta vergüenza.

Mientras en las reuniones de hombres muchas veces pululan dichos del tipo: no sabés con quien me acosté! (y ojo que varias veces es bolazo), en el universo femenino todo es sobreentendido, nada es concreto, las frases no terminan de decirse, y la osadía de la descripción detallada del acto consumado queda para las más liberales, que casi siempre son las de menor edad o las que tienen este rasgo masculino más acentuado.

Es aquí en donde yo asocio masculino con brevedad, conciso, precisión, directo al grano, desprejuicio.

En cambio lo femenino es casi escurridizo, histérico, quiero pero no quiero, indeciso, secreto.

Son muchas las conclusiones que se pueden hacer al respecto, pero pero para ello estarán los comentarios de algunas de mis amigas del género 100% femenino quienes seguramente refutarán todo lo que digo.

 

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Hannah Wilke. So Help Me Hannah (vista parcial), 1978-1984

 

 

Sobre la artista:

Hablar de Hannah Wilke (Nueva York, 1940-1993) es referir uno de los trabajos creativos más comprometidos con la causa feminista de los años setenta, en un momento donde las mujeres artistas no estaban teniendo voz; hecho que motivo a que muchas creadoras convirtieran la imagen de la vagina en el ícono de una lucha. En Wilke, relaciones básicas entre poder y género, representación y cuerpo, sexualidad y sexo, constituyen varios de los binomios que caracterizan una obra donde el propio cuerpo de la artista es el elemento fundamental que motiva y protagoniza la creación. Así, el discurso de Wilke ha estado enclavado en múltiples reflexiones relativas a las posibles formas de representación que ha tenido el cuerpo femenino, tanto en la cultura popular en general, como dentro del desarrollo de la historia del arte, en particular.

(Más de arte)

 

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Hannah Wilke. S.O.S. Starification Object Series , 1974-82

 

 

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