Manual de supervivencia (perro cínico)

El grupo de los buenos se está cansando y ha perdido el rumbo.El agotador viaje sin salida amerita redactar un manual que lo saque de la monotonía.

Redacción del borrador

Ante la realidad de que a los que no hacen las cosas tan bien les va bomba, hemos decidido reunirnos, nosotros el grupo de los casi boludos, a redactar otras normas, las cuales nos llevarán por el camino grisáceo de los códigos que no se respetan.

La aplicación de dichas normas no se suspenderá por falta de sueño, ni por remordimientos.

Si alguno de estos síntomas llegase a aparecer, recomendamos una dosis fuerte de egocentrismo, es decir tratar de ubicar en el espacio únicamente el área de nuestro ombligo, los ombligos restantes tendrán que esperar.

Una de las primeras normas debería ser ver cómo cagamos al prójimo para nuestro propio beneficio. En un principio trataremos de que no se dé cuenta (el prójimo), para así trasladar la culpa del acto a la víctima: No se dio cuenta, que se joda.

Habrá que dejar de lado expresiones espontáneas en nuestro rostro, éstas no le hacen bien a nuestro cometido. De modo que de ahora en más, se reflejará en nuestro semblante la mueca de una persona impasible. En ocasiones propicias se aceptan muecas de asombro y de yo no fui.

Habrá que incorporar la mentira como un hecho cotidiano más, tanto como comer o dormir. La mentira no mata a nadie, y una vez que uno aprende a manejarla, se la cree tanto que termina siendo verdad.

Dejaremos de preocuparnos por nuestros gobernantes, ya que ellos no se preocupan por nosotros. De no poder colgarnos de sus super poderes (cosa que traería beneficios extraordinarios), trataremos de ir para el lado de la corriente. En el camino seguro aparecerá la cantidad suficiente de artilugios para safar.

Con la legislación tampoco habría problema, siempre hay una norma que rompe otra y algún abogado inescrupuloso nos sacará del apuro.

No es necesario ya preocuparse por las necesidades del otro, entenderemos que si el otro no puede conseguirlas, pues debe ser que su adn no vino provisto con tal cualidad. No es algo que a nosotros nos incumba el bienestar del que está al lado.

Favor con favor no se paga, hay que aprender a utilizar al que está dispuesto a dar una mano, éste ya conseguirá otro que se lo haga, o no.

Basta ya de dejarle el lugar al otro, eso tampoco estará permitido. De ahora en más si usted se encuentra en el supermercado trate de embestir a quien pueda con el carro para llegar lo antes posible. La misma regla se traslada a los viajes en ruta, colas en bancos y otras instituciones.

El borrador actual se pasará a la siguiente cámara, aunque recomendamos ir aplicando algunas reglas, recabar sugerencias y observar a los que ya la aplican desde hace años. Ellos son nuestros maestros.

Cultive buenas maneras

para sus malos ejemplos

si no quiere que sus pares

le señalen con el dedo.

 

Cubra sus bajos instintos

con una piel de cordero.

El hábito no hace al monje

pero da el pego.

 

Muéstrese en público cordial,

atento, considerado,

cortés, cumplido, educado,

solícito y servicial.

 

Y cuando la cague, haga el favor

de engalanar la boñiga.

Que, admirado, el mundo diga

Que lindo caga el señor!”

 

Hágame caso y tome ya

lecciones de urbanidad.

 

Tenga a mano una sonrisa

cuando atice el varapalo.

Reparta malas noticias

envueltas para regalo.

 

Dígale al mundo con flores

que va a arrasar el planeta.

Firme sentencias de muerte

pero con buena letra.

 

Ponga un testigo a Dios

y mienta convincentemente.

Haga formar a la gente

pero sin alzar la voz.

 

Que a simple vista no se ve

el charol de sus entrañas.

Las apariencias engañan

en beneficio de usted.

 

Hhágame caso y tome ya

lecciones de urbanidad.

 

Cultive buenas maneras

donde esconder sus pecados.

Vista su mona de seda

y compruebe el resultado.

 

Que usted ser lo que sea

-escoria de los mortales-

un perfecto desalmado,

pero con buenos modales.

 

Insulte con educación,

robe delicadamente

asesine limpiamente

y time con distinción.

 

Calumnie pero sin faltar

traicione con elegancia

perfume su repugnancia

con exquisita urbanidad.

Lecciones de urbanidad JMS

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