Irse

Cerrar la puerta. No mirar atrás. No volver. Irse.

Estos actos ocupan un lugar en la fantasía de muchas personas. Mientras que para algunos irse es sólo un acto imaginario y lleno de especulaciones, para otros es casi una realidad que puede avecinarse en cualquier momento de desborde.

Podemos contemplar una despedida, una carta, una última mirada, el vacío y la soledad de no despedirse, el portazo que indica el agotamiento. Cargaremos la mochila con nuestros elementos indispensables: los que nos permitan mantener la esencia de quiénes somos y otros que ayuden a cortar las amarras con el pasado. Sí, dejamos una mochila y nos llevamos otra.

Yo me fui alguna vez. En principio fue un acto muy poco contundente… había dejado algunas cosas desparramadas que me pertenecían. Eso hizo que tuviese que volver, que tuviese que irme varias veces más, alargando el acto definitivo de no estar.

Así el irse llegó de una manera violenta, como una tormenta de verano, como una llamada a la madrugada. Unas cuantas horas de angustia y el alma ya estaba reluciente con tanto baño de lágrimas.

Para los que sueñan con la huida al reino del vivir, siempre hay una pregunta latente: qué pasaría si…? Qué va a ser de ellos cuando no esté? Cómo se las van a arreglar sin mi?

Claro, cuando cerré la puerta por última y definitiva vez, yo también tuve esas preguntas. Pero saben qué: muchas veces del otro lado no pasa nada.

Para los que sueñan con irse, con nacer de nuevo, con empezar otra vez, con compartir sus vidas en un camino plagado de nuevas civilizaciones, descubrimientos, amores. Para los que lo lograrán y para los que se queden…

Vagabundear pertenece al álbum Mediterráneo de Serrat, (1971). Según sus propias palabras “Mediterráneo es un puñado de canciones que se escribieron entre agosto y noviembre de 1971 en Calella de Palafrugell (Girona), Fuenterrabía (Guipúzcoa) y Cala d’Or (Mallorca). Siempre junto al mar”.

Harto ya de estar harto, ya me cansé

de preguntarle al mundo por qué y por qué.

La Rosa de los Vientos me ha de ayudar

y desde ahora vais a verme vagabundear,

entre el cielo y el mar.

Vagabundear.

 

Como un cometa de caña y de papel,

me iré tras una nube, pa’ serle fiel

a los montes, los ríos, el sol y el mar.

A ellos que me enseñaron el verbo amar.

Soy palomo torcaz,

dejadme en paz.

 

No me siento extranjero en ningún lugar,

donde haya lumbre y vino tengo mi hogar.

Y para no olvidarme de lo que fui

mi patria y mi guitarra las llevo en mí,

Una es fuerte y es fiel,

la otra un papel.

 

No llores porque no me voy a quedar,

me diste todo lo que tú sabes dar.

La sombra que en la tarde da una pared

y el vino que me ayuda a olvidar mi sed.

Que más puede ofrecer

una mujer…

 

Es hermoso partir sin decir adiós,

serena la mirada, firme la voz.

Si de veras me buscas, me encontrarás,

es muy largo el camino para mirar atrás.

Qué más da, qué más da,

aquí o allá…

 

 

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