Qué terriblemente absurdo es estar vivo!

No se espanten, no estoy a punto de cometer ningún crimen contra mi persona ni estoy down. Es que simplemente hay días que habría que arrancarlos de cuajo.

Terminadas mis mini vacaciones -creo que hay un estudio que dice que al menos son necesarios quince días para que el individuo capte que se encuentra en estado de reposo, cuando a mí los cuatro días apenas si me alcanzaron para babear sobre la reposera-, decía que terminadas las vacaciones, comienza lo mismo que antes: el trabajo y la rutina con todas las vicisitudes que eso acarrea.

Me gustó mucho el planteo de mi psicólogo la semana pasada: qué hacer para mantener durante el año ese estado de relax. Mi Dios! Alguien que me dé la respuesta necesaria – y los elementos -.

Entonces nos encontramos con estos días en los que a fuerza de esforzarse más las cosas no salen del todo bien. Me resisto a creer que un día ya plantado no puede enderezarse hasta que uno se va a dormir. Pero parece amigos que así es.

Luego de varios traspiés insignificantes por la mañana, (para qué nombrarlos) el mediodía es el corte justo para tratar de cambiar el destino.

Por alguna de esas fatalidades, al llegar a casa, el tv estaba encendido. No me atreví a apagarlo. Lo primero fueron varios relatos de hechos delictivos del canal de la ciudad, todos por la misma cuadra. Dos crónicas más y estábamos listos para recibir a algún invitado que quisiera llevarse nuestras cosas.

Entonces control remoto en mano, cambio al noticiero nacional.

Luego de ver como los chicos de la obra social que está en jaque con Macri, se llevaban los efectos personales en bolsas de consorcio embaladas con cinta, pasamos a otros hechos. No les miento: una seguidilla de accidentes de tránsito y cara de circunstancia de la conductora acapararon la siguiente media hora. Luego de constatar que varios autos quedaron como un karting y que es inconcebible que todavía haya personas que sean tan irresponsables al volante, quedé hecha un fleco.

Nada mejor que una siesta con el ventilador y alguna película asquerosamente romántica: opción de cable: Nace una estrella, película del siglo pasado con Barbra Streisand. Podría ser peor.

La tarde siguió, 39 grados, el aire acondicionado no daba abasto, el filtro del aire tampoco, mis pies ya eran un calco de dos morcillas, y el día: bien gracias.

Ok, mañana trataré de hacer algo más trascendente para la humanidad.

P.D.: El título del post corresponde al tema de Aute “Sin tu latido”.

“Que el final de esta historia,

enésima autobiografía de un fracaso,

no te sirva de ejemplo,

hay quien afirma que el amor es un milagro

que no hay mal que no cure

pero tampoco bien que le dure cien años;

eso casi lo salva,

lo malo son las noches que mojan mi mano”.

 

 

Blogalaxia Tags , , ,
Technorati Tags , , ,

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s