Vértigo

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“Los Enamorados”
Pasteles al Oleo sobre Cartón (2 x 1 mts.)
Javier Azurdia – Chile -1961-

Lo vi dos veces el mismo día. Creo que ya había reparado en él, aunque de manera lo bastante superficial como para mantenerme a salvo.

La primera vez hablamos de cosas triviales, noté que hizo una extensión en algunos de sus comentarios para retenerme. Qué trabajo.

La segunda vez nos miramos con 50 metros de distancia. Era él, o una sombra parecida -no veo bien de lejos-. Cuando me acerqué constaté su existencia frente a mí.

Nos saludamos como si nos hubiésemos conocido de toda la vida. Nos preguntamos cómo estábamos, como si la respuesta fuese una cuestión de vida o muerte. No importaba otra cosa.

De pronto con esos dos encuentros ya tenía material para el resto de mi vida.

No tengo presente si los siguientes encuentros fueron fortuitos o premeditados. De pronto su humanidad era muy familiar, tanto que no tuve problema en ponerle la mano sobre su hombro, tanto que le sostuve la mirada y me vi reflejada en sus ojos, tanto que me hundí en sus brazos, reconociendo el olor, el tacto y el gusto.

La primera vez volví a casa con culpa, pero no tanta como para no sentirme inundada de algo que estaba más allá del bien y del mal, era inevitable.

No puedo recordar si hablábamos, el lenguaje era meramente el silencio de las almas y el reconocimiento de los cuerpos. No encontramos fallas, ni críticas o reproches. Sólo momentos intensos, que caen como estrellas fugaces en la inmensidad de la vida.

Los pensamientos hacían fuerza en mi cabeza para hacerse notar, esta vez no quise pensar.

Los días y las semanas transcurrieron, tal vez los años. Me seguía reflejando en sus ojos, y mi alma se reflejaba en ese otro espejo, que es donde se muestra lo que somos.

He tenido momentos de incertidumbre, de preguntas, retiradas y vueltas. He vivido en dos dimensiones: una en donde yo era lo que se esperaba, la otra donde sólo existía yo, fiel a mí misma navegando en un amor compartido.

Me han juzgado y prejuzgado, han querido que viviera una sola vida afrontando las consecuencias. Dios sabe que lo intenté. La luz del día hace que algunas cosas no luzcan con el brillo de la luna, y yo no quería deslucir nada.

Mientras vivo, amo y peco; mientras me pregunto si él ahora piensa en mí, mientras me contengo cuando lo veo en la calle con su familia, mientras sigo siendo madre, esposa y amiga, mientras ….busco la respuesta a mi amor y desamor, y espero que algo que no sea la muerte le ponga desenlace a todo esto.

Dejaré diarios, huellas, poemas, rastros? Dejaré mis lágrimas con rimmel marcadas en la almohada? No, yo sólo sé que amé, y con eso basta.

“Seremos otros, seremos más viejos,

y cuando por fin me observe en tu espejo,

espero al menos que me reconozca,

me recuerde al que soy ahora.

Aquellas manos, aquella mujer,

aquel invierno no paraba de llover,

perdona que llegue tan tarde,

espero saber compensarte.

Estás tan bonita, te invito a un café,

la tarde es nuestra, desnúdame.

Tras el relámpago te decía: “Siempre

recogeré flores en tu vientre”.

Otro hombre dormirá contigo

y dará nombre a todos tus hijos.

Ven, acércate a mí,

deja que te vea,

que otras primaveras

te han de llevar muy lejos de mí.”

Vértigo (fragmento) Ismael Serrano

Link tema musical.

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