Mujer: el camino que queda por recorrer.

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Te sigue todo el tiempo?

– Te acusa constantemente de que lo engañás?

– Te desmoraliza frente a familiares y amigos?

– Impide que trabajes o que asistas a una reunión o a la escuela?

– Te critica por cosas insignificantes?

– Se enoja fácilmente cuando toma alcohol o consume drogas?

– Controla todas las finanzas y te obliga a que aclares detalladamente cuanto gastás?

– Te humilla frente a otros?

– Destruye tus objetos personales o afectivos?

– Golpea, pega puñetazos, abofetea, patea o muerde a tus hijos o a vos?

– Te amenazó o usó un arma en tu contra?

– Amenaza con lastimar a vos o a tus hijos?

– Te forzó a tener relaciones sexuales?

Si tu respuesta es “si” a alguna de estas preguntas, ¡es tiempo de pedir ayuda!

Estos son algunos de los consejos de la página del gobierno de la ciudad de Buenos Aires dedicados a la violencia doméstica.

Del otro lado del charco, en Cádiz, se ha realizado un homenaje conjunto a víctimas de violencia doméstica, luego de una jornada en la que fallecieron cuatro mujeres a manos de sus parejas.

Obviamente en un clima electoral, todos son buenas palabras y demasiadas promesas, para un flagelo que está extendido por todo el globo. En nuestras propias tierras hemos tenido la promesa de nuestra presidenta de hacer algo para enfrentar la violencia doméstica y la discriminación de géneros en nuestro territorio.

A todo esto la ONU ha lanzado una campaña de siete años en un intento por detener la violencia contra las mujeres.

De acuerdo con esta organización La violencia contra las mujeres no se limita a una edad. Ni siquiera a una región, ni a una clase social. Es un mal histórico que sigue dispersándose por todo el planeta. Las cifras no admiten que la denuncia de la violencia hacia la mujer se asocie al exceso.

Hoy, una de cada tres mujeres en el mundo tiene probabilidades de ser golpeada. De ser obligada a mantener sexo. O de recibir malos tratos psicológicos. (Clarín)

Y no sólo hablamos de violencia dentro de la casa:

“La violación se usa desde hace tiempo como una arma de guerra. Mujeres de todas las edades, desde infantes hasta abuelas, han sido sistemáticamente sometidas a violentos abusos sexuales en manos de fuerzas rebeldes o militares”, denuncia uno de los folletos de la ONU. Que también destaca que, en los conflictos armados, la violencia hacia la mujer generalmente incluye violencia sexual. En 1994, por caso, se calcula que en Ruanda fueron violadas unas 500 mil mujeres. Y entre 20 y 50 mil mujeres fueron violadas durante el conflicto armado en Bosnia. Ban Ki-moon (secretario general de la ONU) adelantó que se reunirá con los líderes del mundo para instarlos a tomar medidas a fin de acabar con la impunidad y aprovechar para adoptar medidas para combatir todas las formas de violencia contra la mujer, incluida la violación durante y después de las situaciones de conflictos. (Clarín)

Algunas cifras en nuestro continente:

En América latina un informe de la CEPAL-ONU en el día internacional contra la violencia doméstica estima que de un 30% a un 60% de las mujeres, son objeto de maltrato. El 52,3% de las mujeres bolivianas denunciaron abusos de su pareja actual o anterior (2003).

Lo mismo hicieron, el 42,3% de las peruanas (2004), el 21,7% de las dominicanas (2002), el 40% de las nicaragüenses, el 33% de las brasileñas, y el 35,4% de las mexicanas.

En México cada 35 minutos se recibe un llamado de una mujer víctima de violencia. En la Argentina los crímenes contra mujeres constituyeron entre el 78% y el 83% de los delitos de violencia entre 1999 y 2003.

El relator sobre Derechos de las Mujeres de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Abramovich, dice que “la gran mayoría de estos delitos permanecen en la impunidad”.

En el 2002 sólo fueron procesados en Guatemala el 0,33%, en Ecuador el 2,7%, en Chile el 3,89%. Resalta “los patrones culturales de discriminación muy presentes en los operadores judiciales”.

El informe ONU-CEPAL denuncia “el inequitativo acceso de las mujeres a la justicia, la disparidad de trato en los servicios públicos, y la impunidad”.

La vida de una mujer parece valer muy poco. En los últimos 7 años, en Guatemala se produjeron 3.300 asesinatos de mujeres, y en Honduras 1.000, casi sin castigos.

Pese a avances muy importantes sigue asimismo presente en la región, la desigualdad laboral, a igual trabajo las mujeres ganan un 30% menos, y su desocupación es más alta, 12,7 % versus 9,2%.

Otra forma de violencia son las discriminaciones usuales en muchas empresas contra las mujeres con planes de maternidad.

El mejoramiento de los índices de crecimiento económico de los últimos años, no redujo la violencia domestica. Detrás de su aumento se hallan férreos modelos culturales de discriminación, machismo, ejercicio de la fuerza, y estereotipos desvalorizadores, y semirracistas sobre la mujer. (Infobae)

Lo más triste es que en cualquier contexto de este tipo, casi siempre hay un niño mirando, padeciendo, sufriendo y hasta aprendiendo conductas que puede llegar a utilizar en su vida adulta. Si no hemos sido ni remotamente víctimas de violencia doméstica, igualmente siempre podemos comprometernos de alguna manera: siempre hay un número de teléfono que acercar, una marcha a la que acudir o asistencia para brindar. Es difícil, pero más aún lo es para muchos integrantes cautivos de estas familias reconocer la indiferencia del medio.

Material de lectura:

Terrorismo doméstico. El Mundo.es

 

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