No está perdido aquello que no fue.

En estos días, salir a correr implica escuchar el propio ritmo de la respiración junto con el crujir de las últimas hojas debajo de mis zapatillas. He resistido a la tentación de revolcarme como un can en la montaña de hojas que el cuidador de la plaza dejó en una de las esquinas.

En estos días, la amistad se expresa como uno de los bienes más preciados, el sol de otoño acompaña sin viento esta paz que inunda mis horas, algún que otro sueño se diluye lentamente dando paso a otros, y me doy cuenta de que mi fortaleza existe porque alguna vez fui débil.

En estos días, no me puedo olvidar de Ismael Serrano, quien no sólo anda por estos lares, sino que siempre está dentro de mi discografía predilecta. Y este tema va marcando varios senderos: el otoño, la amistad, el tiempo, el amor, y crecer.

Por la amistad.

Recuerdas los tiempos en que, viejo amigo,

ardía en tu boca la azul madrugada.

Borracha, Afrodita reía y brindaba contigo

dejando el olor de otro cuerpo en tu cama.

¿Dónde encallaron esos días?

¿En qué luminosas playas?

Huyendo de ti y de la aurora, escapaste

buscando en mil bares el abracadabra

que detiene el tiempo, pero regresaste

y te encontraste a ti mismo esperándote en casa.

Y el alba sincericida

trajo su rutina y su ancla.

El amor es la piedra que Sísifo (1) empuja.

El mundo el cascabel de un gato asustado.

Nadie nos avisó que amar es doler,

que crecer es aprender que para regresar,

y para casi todo, es tarde,

y aquello que no fue

nuestro más leal amante.

Así que brindemos ahora viejo amigo:

que acabe este otoño y resuelva el misterio

del eclipse en tu pecho, que aún no nos rendimos.

De la noche aprendimos viejos sortilegios

que ayudan a conjurar

al reloj y sus espectros.

Sísifo abandona hoy su piedra en la cima

y el gato se duerme esta noche en tus brazos.

Quizás tengan razón y amar es doler

pero quién diablos quiere regresar

si lo que cuenta es aprender

que no está perdido aquello que no fue,

que no está perdido aquello que no fue.

Ismael Serrano – Canción para un viejo amigo

Link para escuchar tema

1.- Sísifo: En la mitología griega Sísifo, hijo de Eolo y Enarete, marido de Mérope y fundador y rey de Éfir, fue condenado en el infierno a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. ¿Acaso el amor no parece a veces esa piedra?

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2 pensamientos en “No está perdido aquello que no fue.

  1. Me dije…
    Todo fue un sueño?
    Lástima estar solo, sin que me puedan pellizcar…

    No, George… Algo está mal…
    Y encima, sin haber probado una gota de alcohol…

    Pero, como Dios existe, siempre nos queda la esperanza de que haya justicia… Y se hizo, nomás…

    Igual, me asustaste…

    Perro loco…

    Y ahora, todo volvió a la normalidad…

    Me gusta

  2. perro solo y loco, la normalidad es insufrible para mí…

    me gustaría una vida anormal con un perro anormal…

    perdona si te pensé cobarde…, ¿dónde coño estás?

    Me gusta

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