“Era pues tu amor por mí lo que te embellecía así?”

“Mi querido señor:

Ya nos hemos mirado un minuto, dos minutos, una hora. Ya sabemos que querremos estar una hora, dos horas, tres horas, veinticuatro horas juntos. Sus besos tibios quedan impregnados en mi piel toda la noche, y aún así siento que no es suficiente. Sus reclamos de que lo mío es un capricho sólo me hiere, y espero los múltiplos de veinticuatro días o años para poder demostrarlo.

Señor, lo extraño siempre un poco más, mis ojos no se lo dicen?”

René MAGRITTE Les Amants [The lovers]

Info sobre el artista

No puedo negar que mi debilidad son las cartas de amor, escritas preferentemente de puño y letra, con alguna lágrima borroneando la tinta, con la firma apresurada al final de la hoja para entregarla cuanto antes, con o sin fecha; con o sin nombre, si es que hay nombres prohibidos.

Las etapas en que las cartas de amor circulan, son casi siempre en el inicio de la relación, antes de la misma aunque ésta no tenga posibilidades de inicio, en relaciones platónicas y en las prohibidas.

Rastros? Bueno, las cartas de amor dejan rastros contundentes, certeros, irreprochables e irrenunciables de nuestros sentimientos. En algunas oportunidades su envío es un riesgo que vale la pena correr.

Por el momento, ante el desconocimiento de mi parte del nombre y dirección del destinatario, he ido desparramando mis cartas de amor por la casa. Estas yacen por los rincones y recovecos más insólitos, esperando que usted señor se apropie de ellas.

Aunque estoy convencida de que no hay mejor carta de amor que aquella recibida -con nuestra correspondencia de sentimientos sería óptimo- , también es cierto que muchos ni por asomo recibiremos una. Puede ser más viable sí que recibamos algún mensaje de texto apasionado o algún mail conciso y candente.

En mi búsqueda incesante por espiar qué tipos de cosas se escribe la gente en las cartas de amor, es que he adquirido Breve tratado de la pasión, una excelente recopilación de estos textos de Alberto Manguel. (2008 – Editorial Lumen)

En su primer capítulo hay un texto bellísimo, fragmento de la novela René de François-René de Chateaubriand, que hace referencia a los inicios del amor o enamoramiento y a su consecuente decantación.

“Pero tal vez una correspondencia particular entre dos personas que se han amado ofrece aún algo más triste; porque ya no son los hombres, sino el hombre lo que se ve.

Primero las cartas son largas, apasionadas, múltiples; el día no basta: se escribe a la puesta de sol; se trazan unas palabras al claro de la luna, confiando en que su luz casta, silenciosa, discreta, cubrirá con su pudor mil deseos. Se han separado al alba; al alba se acecha la primera luz de las delicias. Mil juramentos cubren el papel, donde se reflejan las rosas de la aurora; mil besos son depositados sobre las palabras que parecen nacer de la primera mirada del sol: ni una idea, ni una imagen, ni una imaginación, ni un accidente, ni una inquietud que no tengan su carta.

Pero una mañana algo casi insensible se desliza sobre la belleza de esta pasión, como una primera arruga en la frente de una mujer adorada. El soplo y el perfume del amor expiran en estas páginas de la juventud, como al atardecer una brise se encalma sobre las flores: nos damos cuenta, pero no queremos confesarlo. Las cartas se abrevian, disminuyen en número, se llenan de noticias, de descripciones, de cosas ajenas; algunas se retrasan, pero se está menos inquieto; seguros de amar y de ser amados, nos hemos hecho razonables; ya no se protesta, se acepta la ausencia. Siguen pronunciándose juramentos; son todavía las mismas palabras, pero están muertas; les falta el alma: os amo ya no es más que una expresión de costumbre, un protocolo obligado, el tengo el honor de considerarme de toda carta de amor. Poco a poco el estilo se hiela o se irrita; el día de correo ya no se espera impacientemente; se teme; escribir pasa a ser una fatiga. Uno se ruboriza pensando en las locuras que se han confiado al papel; se quisiera poder recuperar las cartas y arrojarlas ala fuego. Qué ha sucedido? Es un nuevo afecto que comienza o un viejo afecto que termina? Qué importa. Es el amor que muere antes que el objeto amado. No hay más remedio que admitir que los sentimientos del hombre están expuestos al efecto de un trabajo oculto; fiebre del tiempo que produce el cansancio, disipa la ilusión, mina nuestras pasiones, marchita nuestros amores y cambia nuestros corazones como cambian nuestros cabellos y nuestros años. Sin embargo, hay una excepción a esa debilidad de las cosas humanas; sucede a veces que en una alma fuerte un amor dura lo bastante para transformarse en amistad apasionada, convertirse en un deber, adquirir las cualidades de la virtud; entonces pierde su decaimiento natural y vive de sus principios inmortales.”

Frag Vida de Rancé

Nota: el título del post es un fragmento de una carta de Chateaubriand a madame de Castellane, extraído del libro citado.

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8 pensamientos en ““Era pues tu amor por mí lo que te embellecía así?”

  1. tengo tanto escrito y oculto…, casi un tesoro o una ofrenda o un regalo especial que esperan en el cajón a que alguien los lea, virgen casi todo, para solamente mis ojos casi todo

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  2. mi belleza a sus ojos erea eso, estar enamorada pese a todo lo que tenía a cuestas y lo que estaba por venir, pero él siempre siempre fue y estubo bello de todas las maneras y formas, aunque sé que yo le dí el brillo en los ojos…, ese tan especial que te acompaña aunque desees morirte

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  3. Amigo o amiga: que feo eso de que te acompaña un brillo tan especial aunque desees morirte. Va, ya se que a veces es natural que eso nos pase pero yo prefiero esperar por la persona y por las cartas y no pensar en la muerte.
    Sobre los primeros momentos de una relacion y como va cambiando con el tiempo, dicen que es normal que algunos sentiemientos desaparezcan y aparezcan en su lugar otros, distintos, tal vez no tan pasionales como los primeros pero tal vez si mas firmes y mas estables, tal vez algo donde se pueda apoyar algo mas profundo y mas duradero…va, por lo menos dicen que eso puede pasar.
    Yo, por mi parte sigo esperando que algo bueno se pueda vivir y tal vez no resulte nada bueno pero como las esperanzas son lo ultimo que se pierden…voy a seguir esperando pese a todo

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  4. Si ambar…si.Uno sueña y jamás pierde las esperanzas porque sino nadie estaría vivo.Creo que algo esencial en el ser humano es la esperanza, sin ella no somos nadie, sin ella corremos el riesgo de que al más minimo decaimiento, a la más minima caída nos matemos, nos suicidemos. Pero si uno tiene esperanzas aunque este muy escondida adentro de uno, nos hace seguir adelante, nos hace pensar que al final del tunel hay algo bueno, hay luz…y en el amor pasa lo mismo, si uno se desespera y piensa que al terminar con alguien se ha escapado la vida no sirve de nada…pienso que en el fondo hay que guardar un poco de esperanzas…asi seguimos adelante, asi salimos adelante.

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