Historias….

Joe Sartore

– Te gusta tu trabajo?

– No.

– Por qué lo hacés entonces?

– No sé, una cosa lleva a la otra y acá estoy, detrás del mostrador.

– Qué rescatás de tu trabajo?

– Las historias. Me encantan las historias, pero no todas. Me gusta escuchar a la gente sobre su vida, sus caminos y elecciones, me gusta percibir sus emociones mientras relatan y hacer esa pregunta justa en el momento justo.

Las historias que no me gustan son las de las personas que se resignan. Es más fuerte que yo, no puedo parar mis sentimientos contrarios a la resignación.

Un día vino Olga. Me costó mucho que me dijera su nombre, en realidad tuve varios encuentros hasta que logré que se identificara por su nombre. Me contó que Olga rimaba con gorda y ese era el gran problema con su nombre. Una cosa iba asociada a la otra y no había posibilidad ni de deshacerse de su nombre ni de sus kilos. Como el matrimonio….

Un día vino radiante, había bajado de peso, conseguido trabajo y hasta se veía rastros de maquillaje en su rostro, su mirada comenzaba a brillar y su cabeza se encontraba erguida sobre sus hombros. Se había separado y se seguía llamando Olga. Hasta ahí la historia me encantó, hasta que pasaron unos meses y el peso del deber la llamó nuevamente a su antiguo domicilio. El día se oscureció como si nunca hubiese salido el sol, se ensombreció su mirada y volvió a colgarse todos los problemas que tenía antes: la soledad, la resignación, la tristeza y el insomnio.

Esas historias no me gustan, pero vió como es el tema, uno sabe cómo empiezan y no cómo terminan, es imposible no quedarse escuchando hasta el final.

Pero ayer, ayer vino una hermosa mujer que siempre despunta sus vicios con perfumes importados, ropa elegante y ojos chispeantes que adivinan detrás un alma osada. Por una de esas cosas de la vida siempre habíamos hablado de fragancias y otros menesteres, hasta que una chispa encendió un pequeño resumen de su larga vida. A los 17 conoció al que pensaba era el amor de su vida en la calle. Dónde sino? Lo vio mayor, seguro, hermoso y se enamoró, se casó y procreó. Bueno, eso es lo que pudo hacer, enterarse de que estaba embarazada cuando su amor terminaba con su vida sobre esta tierra, quién sabe por qué circunstancias.

Luego vino otra pareja poco circunstancial, con la que también puso su firma en el registro civil y selló la unión con otro hijo. Los hijos a veces parecen el nudo infinito que ata a los amores, aunque todos sabemos que esa es una gran utopía. Como de amor poco y efímero, al tiempo ya estaba sola nuevamente.

Hoy, va a cumplir 25 años de casada con su compañero con el que también pusieron la firma y cobijan un hijo de ambos.

Entonces, mientras yo contaba los anillos de matrimonio que he sacado de mi mano izquierda, le pregunté: Cuál de los tres fue el amor de tu vida? Ay! que pregunta! si la historia no ha terminado aún….

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Un pensamiento en “Historias….

  1. Cuando leo historias así y conozco más vidas, me parece que vivo en una especie de burbuja en algunos aspectos, eso no quiere decir que no haya pasado por momentos difíciles ni complicados…no.

    Pienso que la historia nunca tiene un fin, bah, en realidad, lo tiene pero lo desconocemos y que algo va marcando el camino a seguir.
    Que podemos elegir y tomar decisiones que a primera instancia no vemos con la suficiente claridad el por qué, pero que tendrá sus frutos en un plazo determinado.

    ¿Será este amor que vive con su pareja el más importante y fuerte de su vida? Quien sabe…

    Un beso, Patri.

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