Oh l’amour: esa cuestión para nada filosófica

Sinfonía en rojo y caqui I Artista: Laurie Maitland

“Y qué, quieres que deje de amar? Quieres que diga que he estado equivocada toda mi vida, que la humanidad es despreciable, odiosa, que siempre lo ha sido y lo será? Y tu desprecias mi angustia como una debilidad y un pesar pueriles por una ilusión perdidas? ….Nuestra vida se compone de amar y no amar es dejar de vivir” George Sand, 1871.

“Ojalá encuentres al amor de tu vida”, dijo y cerró la puerta suavemente. Ni siquiera en ese momento hubo lugar para algún gesto con vestigio de pasión, locura o desorden.

Ha pasado un tiempo desde que escuché esa frase, y desde esa instancia hasta ahora he escuchado muchas otras.

Que el amor no se busca, puede que se encuentre, puede que no. En esta búsqueda interminable de la definición acertada sobre semejante palabrita, es que he estado torturando a las personas que me rodean, con preguntas disparatadas sobre lo que es el amor, sobre si alguna vez lo han visto de pasada, o han sentido algún indicio de que lo tenían cerca.

Para ser sinceros todo comenzó con una pregunta más exacta: en cuánto tiempo estamos seguros de si es amor?

En este punto es que me dirijo a mi colección de películas, agarro el dvd de Los Puentes de Madison y la respuesta más corta que recibo es: cuatro días. Si alguien ha visto o conoce alguna pareja que haya tenido la certeza del amor (no chicos, calentura no, enamoramiento tampoco: a-m-o-r) antes de los cuatro días, avísenme porque podríamos estar ante un nuevo record mundial digno de las olimpiadas de este año.

Es tan rápido el veneno de Cupido? O es que ese amor de cuatro días se sostuvo porque en realidad no se vieron nunca más en la vida? Estamos cerca…

Miro la biblioteca y veo algunas novelas de Jane Austin. Convengamos que en casi todas hay que pedalearla un poco más, el amor está, eso sí: nada de levantarme la falda o mirar por arriba del escote.

Eso me hace pensar en que posiblemente esta libertad que tenemos de toqueteo, muchas veces tapa algunos síntomas, y como dijo mi amiga la Dra. Amor, muchas veces crea espejismos de intimidad que no son reales.

Pero este es otro tema. Volvamos al tiempo.

De pronto uno o dos o tres meses me parece un tiempo disparatado para decirle a otra persona Te Amo -pongámoslo con mayúsculas porque vale la pena-, pero si tus signos vitales están a punto de reventar y no hay razón que domine los sentimientos, yo te recomiendo que desembuches “amor”. Si sentís que las cosas que antes de ayer no ibas a hacer por nadie en el mundo y ahora estás a punto de hacerlas, bueno, respirá hondo, tomálo con calma, mostráte como sos exactamente hoy -no esperes a mañana- y dale la bienvenida al más inexplicable de los sentimientos.

Volviendo al temita de las posibles definiciones, descubrimientos o aproximaciones sobre el amor, he recibido por respuesta cosas como: “esa es una cuestión muy filosófica”, “amor es sólo una palabra”, “es intangible”, “preguntáme algo sobre física, matemáticas o contabilidad, no hay como errarle, amor? Uf”, “Vos sos muy soñadora, esas cosas no pasan”.

Para algunos, la certeza del amor les ha llegado tarde, exactamente luego de que se cerró la puerta o se terminó la relación. Ante tamaña confesión y con la seguridad de que habían quedado cosas pendientes no me quedó otra que sugerir que llegado el momento hay que sacarse lo pendiente de encima. Lo pendiente no es precisamente decir te amo después de que el agua corrió y corrió por debajo del puente. Pero es la maldita espina, la duda eterna de que si hubiésemos manifestado nuestros sentimientos, escuchado nuestra intuición, no haber sido tan necios, por lo menos otro hubiese sido el resultado. Ojo chicos, nada de tirarse por el tobogán de los amores no correspondidos, ese es otro canal.

Es ahí en donde ordeno mis pensamientos y descubro que el amor vale la pena ser vivido al cien por ciento, sin guardarse ningún tipo de reservas, ni pensamientos, ni miedos, ni dudas. Por qué guardar las caricias para mañana? O el susurro al oído? Las ganas de abrazar, o el sueño ese en donde dormimos todas las noches con nuestro amor, despertamos con él y nos volvemos a dormir con él?

Mañana veremos si duró, si cumplimos nuestros sueños, si pusimos huevos y ovarios para agasajar lo que sentimos, si habrá lágrimas, desconcierto o desilusión. Pero no se podrá decir de ninguna manera que no fue un amor vivido.

Tobacco and Chocolate II Artista: Laurie Maitland

“La inclinación y el amor que tantas veces me has atestiguado concluirán por formarme. Con sólo tenerte cerca de mi… ennobleceré”. Robert Schumann a Klara Wiek – 1839

“No quiero provocarte nada más que alegría, y rodearte de una dicha tranquila e interminable, para compensarte un poco por la desbordante generosidad del amor que me has dado. Temo ser frío, árido, egoísta… sin embargo, Dios bien sabe qué está pasando por mi interior en este momento.” Gustave Flaubert a Louise Colet, 1846

“Que quede claro: ahora soy tuyo, todo tuyo, invisiblemente tuyo. Mientras que, hasta ahora, una mitad de mi pertenecía a esa maldita ilusión.” Fiódorov Dostoievski a Ania Grigoievna, 1871

“Nunca antes estuve viva, ninguna palabra más que las que se refieren a un “nuevo nacimiento” pueden insinuar el sentido de lo que me ha sucedido…” Anne Gilchrist a Walt Whitman, 1871

“De todos modos no me dejes sin ti misma. Te necesito como seas, como quieras ser, y yo seré lo que tu quieras, solo porque seas feliz. Si ahora mismo me dijeran que con mi muerte se conseguiría tu felicidad, la muerte me parecería tan dulce como tú misma.” Juan Ramón Jiménez a Zenobia Camprubí.

Fuente 99 cartas de amor. Editorial De Bolsillo

P.D. Que ya había hablado de este tema en los meses anteriores? Paciencia gente, ya voy a sacar algo en limpio.

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2 pensamientos en “Oh l’amour: esa cuestión para nada filosófica

  1. ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone de pintura al óleo ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos, cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y como la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas. ¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas, bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano! ¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la “Arteria femoralis” que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!”

    Thomas Mann. La montaña Mágica

    http://pinturayartecontemporaneojsebastian.blogspot.com/2008/08/amor-al-arte_03.html
    El Pintor.

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  2. EL AMOR DE UN SER ES UN REGALO TAN INESPERADO Y TAN POCO MERECIDO QUE SIEMPRE DEBEMOS ASOMBRARNOS DE QUE NO NOS LO ARREBATEN ANTES.

    EL TIEMPO GRAN ESCULTOR.
    Marguerite Yourcenar.

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