Divagaciones…. y van….

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Karma II

Sukhpal Grewal

Llegué a casa pasado el mediodía. Mire por todas partes y reconocí que ésta necesitaba algún arreglo del tipo cosmético-limpieza que la hiciera sentir más cómoda; a ella y a mí en ella.

Apagué los celulares – si tengo dos, con esa manía de las compañías y los pseudo corporativos, tampoco la pavada de gastar un exceso en comunicaciones-. Pero ya estaba pensando seriamente en revertir eso. Casualmente el almuerzo que había tenido hacia unos momentos, fue interrumpido por la maldita maquinita comunicacional.

Una vez que los rayos del sol entraron por las cortinas y se reflejaron en los pisos recientemente refrescados y perfumados, miré mi cama. Estaba aún sin hacer debido a  la rapidez con que había salido a la mañana para el trabajo.

La primera impresión fue tirarme a dormir, así sin más, como para matar la hora que me separaba de mi retorno laboral.

Me dije no.  La hice. Puse el millón de cosas que tengo arriba de la cama, los almohadones, y demás. Y  surgió:  por qué no escribir? Si eran las palabras escritas y leídas las que me estaban salvando y no la cama?

Prendí un sahumerio, apagué la música que sonaba en el equipo. Si hubiera sido de noche hacía que me acompañara una copa de vino tinto, pero la deje pasar, tenía muchas cosas pendientes para la tarde. Me descalcé, y el contacto con el piso frio me terminó de despabilar.

De pronto estaba sentada frente a la portátil, esta maldita que me hace perder tiempo con esta cosa de los acentos y la corrección ortográfica.

Pensé por dos segundos que fácil seria empezar a darse permisos para vivir, sacarse la mochila y tomar los hechos como oportunidades y no como problemas.

Por primera vez en veintidós años tenía la oportunidad de estar sola, y no lo lograba. Sola quiere decir eso, literalmente sola.

En vez de eso estaba sosteniendo una relación en donde yo era el mástil, la mujer independiente, la reparatuti autosuficiente no necesito nada, todo para dar lugar al otro para que vaya a salvar al mundo. Todo a cambio de….. Si, prácticamente de eso solo.

Para una mujer bancárselas sola arreglando picaportes, gomitas de canillas, midiendo la varilla del aceite, ganándose el pan de cada día y el de sus hijos cuyos padres solo si apenas se sustentan ellos, no sería el problema. Es lo mismo que he venido haciendo el último tiempo, con la diferencia de que algún exponente masculino de carne y hueso me palmeaba la espalda para darme ánimos para que siguiera adelante.

Quise cerrar los ojos, tener una experiencia divina que me cayera como un rayo y ver las cosas claras, firmes, la luz, el camino, lo que fuera pero ya.

Que estuviera escribiendo y no durmiendo ya era un adelanto. Pero la realidad es que no sabía en qué momento se me iba a saltar la térmica. De pronto tenía ganas de hacer cosas del tipo raparme, como un acto de renovación -que ridículo, lo único que se renovaría seria mi cabellera y no así los fantasmas que tenía en la cabeza-, agarrar una mochila y salir a recorrer las rutas esperando que algún asesino serial me encontrara, cerrar todo pero todo: casa, auto, negocio e irme como Kun Fu –es una pena que se haya ido en serio-; y así podría seguir con mi lista interminable de cosas a hacer, una más tonta que la otra. En vez de eso estaba sentada en la cocina, descalza y haciendo catarsis con lo mejor que tengo: las palabras. Imaginen el resto.

a014

Karma IV

Sukhpal Grewal

Dejar ir.

Es una frase maravillosa para los que acallan el ego, la mente, se conectan con algo que hay adentro nuestro, se perdonan y siguen adelante. Dejar ir, el pasado, los rencores, las culpas, lo que no va más. Pero como todo ser humano, nos empeñamos a aferrarnos justo al tronco ese que sabemos que luego de dos horas de naufragio ya se está pudriendo.

Los libros de autoayuda ya la verdad es que me tenían cansada, esa cosa de levantarse a la mañana agradeciendo tener dos piernas y poder comer y poder mirar y poder respirar, y poder seguir escuchando a la maldita mente que te grita obscenidades no se desde donde.

Si, por un día quería ser perfecta. Levantarme, dejar ir, agradecer al creador por tantas bendiciones, perdonar y ser perdonada, salir a la calle casi levitando de calma y paciencia, sonriendo al prójimo, sin reproches, y dándole asistencia al primero que me pida una moneda por si es Jesús.

Tenía las oportunidades, las tengo. Solo están ahí esperando que yo las tome. A veces esperamos un hecho divino, un acto que nos va a cambiar la vida para siempre, un suceso inesperado, algo que nos acerque a la fe de la noche a la mañana, estar a punto de perder la vida y renacer, un hombre que salga de algún lado a solucionarnos la vida.

Me mire en el reflejo de la pantalla, y allí estaba yo, con mis oportunidades y mis defectos, sin un hecho traumático que me hiciera despertar, tan solo un atisbo de mi alma que por sobre la voz potente de mi ego pedía ayuda.

Y si, clarito y al pie: la vida no es lo que nos pasa, sino como reaccionamos ante eso que nos pasa.

Chan chan.

“Con todo tu corazón perdónalo, perdónate a ti misma y déjate llevar. Procura mantenerte libre del sufrimiento inútil y déjate llevar. Cuando se acaba el karma de una relación solo queda el amor, y eso es bueno, déjate llevar. Cuando tu pasado haya pasado al fin, déjalo ir. Ahora puedes bajar y empezar a vivir el resto de tu vida. Déjate llevar”

Comer, rezar y amar, Elizabeth Gilbert, editorial Aguilar.

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Karma III

Sukhpal Grewal

“Alma mía sola siempre sola

Sin que nadie comprenda

Mi sufrimiento mi horrible padecer

Fingiendo una existencia siempre llena

De dicha y de placer, de dicha y de placer

Si yo encontrara un alma como la mía

Cuantas cosas secretas le contaría

Un alma que al mirarme sin decir nada

Me lo dijese todo con su mirada

Un alma que embriagase con suave aliento

Que al besarme sintiera lo que yo siento

Y a veces me pregunto  que pasaría

Si yo encontrara un alma como la mía

Un alma que al mirarme sin decir nada

Me lo dijese todo con su mirada

Un alma que embriagase con suave aliento

Y que al besarme sienta lo que yo siento

Y a veces me pregunto que pasaría

Si yo encontrara un alma, como la mía”

Alma Mía – José Feliciano

Para Escuchar el tema musical sigue este link

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Un pensamiento en “Divagaciones…. y van….

  1. que sigan triunfando las ganas de escirbir sobre las de dormir,….vale la pena,….a mi me vale la pena, saber que podés inspirarte…y hacer esto….contar lo que te pasa…y por suerte para mi, leer que lo que te pasa…es, en muchas lineas, similar a lo que me pasa….
    que buena letra…sigo buscando esa alma…sigo bancandome los momentos literales de soledad…pero sigo esperando..y buscando….buscandoy esperando….
    vos también podés….

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