Esa maldita costumbre

La mujer es un animal y muy venenoso, bueno eso es lo que me pareció a mí luego de sentirme acorralada por dos o tres especies  de la que estoy hablando.

En quince días y en varias charlas –de verano con cerveza de por medio y el maldito reloj que dice hay tiempo de sobra para hablar- se han extraído varias conclusiones sobre esta especie: o que es el ser más inteligente, o que es un ser superior, una pobre sacrificada, o que es una víbora, un ser trepador y cómodo, y otros términos que no acostumbro a poner en mis casi escritos.

No voy a hacer lo que otras veces, que a fuerza de nombrar tolerancia y respeto termino siendo intolerante con la intolerancia. O si?

Tal vez es esa maldita costumbre de querer encasillarlo todo. La mujer por un lado y el hombre por el otro, olvidando que hay más que una mera cuestión de género. La esencia de la persona –dejemos el alma para otras cuestiones mas románticas- se desarrolla de igual manera seas de un genero o tengas las  características opuestas como tendencia. Y que es eso de que las mujeres somos todas iguales o los hombres todos iguales? Las mujeres unas chusmas y manipuladoras? Los hombres unos cómodos y mentirosos?

De tanto hablar sobre feminidad en mi propia terapia reconozco que hay síntomas que describen un comportamiento femenino y otros uno masculino, como las obsesiones, las histerias, el dejarse cuidar, la practicidad y otras cosas que encontraran más claras en los planetas Marte y Venus.

Pero insisto en la esencia, el aroma, el código que tenemos dentro que no nos hace ni tan buenos ni tan malos pero que nos define como personas. La misma vida con los mismos acontecimientos y capítulos puede ser vivida soberbiamente o tristemente sin importar género, solamente importando el color de fondo y la prestancia de cada uno.

Es así como termine en una charla de mujeres, tratando de hacer telepatía al grupo de hombres donde estaba el responsable de que yo estuviera sentada allí para que me rescatara. De más está decir que para cuando llego yo estaba agotada, uff!

Si, veinte minutos de puching ball y mi mente que viajaba rápido en los recuerdos.

Hay algo que hacemos mal, y es prejuzgar y decir esto no lo hare nunca. Lapidar a fulana o mengano que hicieron tal cosa que nosotros no haríamos y eso nos eleva a un escalón más alto en una supuesta condición moral que en realidad no existe. Obviamente que escuché todo haciendo mutis y salí haciendo lo mismo: despotricando, prejuzgando y diciendo como puede ser que haya dicho o hecho tal o cual cosa.

Y es aquí donde saco mi disparatada conclusión sobre esta especie: ataca a las de su propia especie, es muy pero muy prejuiciosa y le encanta hacer cuestionamientos sobre la vida de los demás. Estoy incluida? Seguramente.

Mis queridas femmes, este no es un ataque a mi especie, sino un recordatorio de que a veces hay que callarse la boca, porque el día de mañana podemos estar sentados en banco de acusados del reino de las mujeres.

Blogalaxia Tags , , , , , ,
Technorati Tags , , , , , ,

Anuncios

Un comentario en “Esa maldita costumbre

  1. Lo comparto.
    El feminismo de la vieja ultranza y a veces recien estrenado por algunas, no nos lleva a nada más que exclusión. Allí no radica el camino, pero no todo el mundo lo comparte. Nosotras las chicas, somos tan particulares, a veces parece haber no un mundo de vidas, sino un zoológico de especies muy particulares…
    En fin,

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s