Rechazo

“En silencio

Así, calladamente

sin grandes estridencias

dejaré de quererte

casi sin darte cuenta.

Dejaré de sentirme

muñeca, entre tus brazos,

dejaré de temblar

por tus caricias nuevas.

Y así… pausadamente

como llega la noche

aún estando a tu lado

comenzaré a estar muerta.”

Carmen Sanchez Ibañez



Roxie – Charles Dwyer

Abrí los ojos, por dos segundos tuve la sensación de que estaba todo bien. Lo primero que ví fue su nombre  dibujado sobre el cielorrasos. Estoy bien me dije.

Di media vuelta y el espacio de la cama me hizo ver  la realidad. Nada estaba bien. Las sábanas ásperas no hacían más que terminar de abrir las heridas de mi piel. Quise volver a dormirme.

Tal vez en sueños estaría protegida de la triste realidad del abandono y el rechazo.

Abandonado. Rechazado. Hacer – o pensar-  que uno hace las cosas bien para ser aún más rechazado. Más se avanza,  más lejos queda la meta.

Inmovilidad marcó la runa cuando la tiré sobre el lienzo blanco, paciencia, días, meses, no actuar.

Pero el rechazo es como un boomerang, vuelve y para pegarle a uno, una y otra vez en las fibras más ondas del ser y de su historia.

El rechazo o un eco que se repite indefinidamente.

El rechazo o un escudo que no basta como defensa.

Sin defensa se aprende a cerrar las persianas, a desconfiar, a revisar una y otra vez donde estuvo el error de lo dicho, hecho, actuado.

Se construye una estructura tan fuerte y maciza que prohíbe todo tipo de interferencias humanas.

Aprendemos a vivir de un modo “seguro”, nada nos descoloca ni nos conmueve.

Paredes  lisas y despojadas, indumentaria prolijamente clasificada para puras ocasiones climáticas, ruidos apenas audibles, inexistencia de sobresaltos o deshoras.

Hay gestos que son imborrables, el primer rechazo, ese que tuve al nacer.

Hillary – Charles Dwyer

“Supe que todo había terminado

cuando te vi mover la cucharilla

despacio, como si aquella tarde

se parara el latido de la sangre

en lo oscuro de aquella gris cafetería.

No supe qué decirte, hablamos como

si hubiera sido ayer, sin ir más lejos,

la última vez que tú y yo hablamos,

la última vez que habíamos entrado

a saco por el alma y por el pecho.

Así que yo te hablé de mis triunfos,

de mis últimos versos, de mí mismo,

y casi sin mirarte, miraba tu café

que removías con exquisito interés

como si de ello dependiera tu destino.

Tú no decías nada. Sonreías.

Pensando en una cita, un amor nuevo

que esperaba aquella misma tarde.

Y en mitad del silencio alguna frase,

metralla de antiguos bombardeos.

Yo te llevé a tu casa. Nos rozamos

las caras sabiendo que ya nada

justificaría nuevas llamadas,

que nuestro corazón perdió esa tarde

interés para médicos y amantes.!

Para médicos y amantes – Ismael Serrano


Blogalaxia Tags , , , , , , , ,
Technorati Tags , , , , , , , ,

Anuncios

2 pensamientos en “Rechazo

  1. Hola perro. No se por donde empezar pero te dire q estos articulos me llenan el lma, te felicito por crear esto para personas como yo y como muchas otras, tengo muchos problemas y no se como ni por donde ni a quien recurrir,,no se si tu podras ayudarme ,,un fuerte abrazo desde connecticut USA……..Daniel

    Me gusta

  2. Hola perro,

    No es habitual, tú lo sabes, encontrarse rincones luminosos en el planeta blog. Pareces haber conseguido aplicar en el tuyo el Feng Shui de la sutileza, de la lógica del alma, del sentimiento perfecto.

    El día no me iba mal, pero tú lo has hecho casi perfecto.

    Gracias.

    Carlos Barrón.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s