Perro divagando y van…..

Objetos de ensueño – Madoz

Recapitulemos. Volvamos a la base de la idealización. Sin idealización no hay amor imposible ni a distancia ni poesía ni colores mezclados en un lienzo que luego se transforma en arte. Ni acordes musicales que nos hagan estremecer, ni tu mano sobre mi hombro haciéndome sentir piel de gallina, ni amores que duren tanto tiempo, o tiempo manteniendo relaciones que parecen amores.

Tal vez el cuestionamiento filosófico de hasta dónde llega la realidad y donde comienza la idealización pueda llegar a ser muy profundo y de para un debate demasiado largo y tedioso, del tipo quienes fueron los primeros: Adan y Eva o algún primate que después comenzó a caminar?

Si es sano o no idealizar –definitivamente “no” dice el diván-, que la realidad es lo que mejor parados nos deja frente a la acción. Pero hay algo cierto, sin idealización no hay enamoramiento, tus ojos no me hubieran encandilado y yo hubiera pasado totalmente de largo viendo la realidad: un hombre más.

Seguramente el exceso de realidad puede carcomer tanto como el exceso de idealización que indudablemente no nos permite vernos en el espejo ni ver al otro tal cual es.

Pero estamos seguros de que queremos vivir viendo al otro tal cual es? Es esa la meta final, aceptar con errores y bancarlos, hacer de cuenta que no pasó nada, luchar por el cambio o poner una postal de “eres la persona que soñé” delante? Tolerancia, tolerancia, paciencia, paciencia, etc.

Con la postal que puede ser más fácil llegar a la supuesta meta…. Semi adormecidos. Sin postal se viene lo peor, deber elegir, decidir y aceptar.

Todo termina siendo una cuestión de sentimientos.

Ayer escuché a un niño de ocho años decir que otra vez los sentimientos quieren aflorar, como si fueran el enemigo que hay que acallar. De pronto verlo en otra persona me aclaró el panorama. Donde afloran los sentimientos hay que hacerse cargo. Que ocho años es muy poco para hacerse cargo de los sentimientos? Cuándo empezar entonces?

Otro chico, un poco más grande, de catorce, la hizo más fácil. Los dejó pasar por el costado y su frase favorita es “está todo bien, acá no pasó nada”.

Una mujer de veintidós no pregunta si las cosas están mal, no quiere saber, solo llama cuando está todo bien. Ese es el síndrome de Peter Pan? Seguro me equivoco.

El de tres años en cambio es puro, está con todos los sentimientos a flor de piel, la alegría, los caprichos, los enojos, el juego extremo, la aventura y la falta de miedo ante ciertas cosas que pueden ser peligrosas. Pero eso se le pasará muy pronto, porque la frase que más escucha es la de represión del adulto que más cerca tenga: no pegues, no te enojes, no grites, no saltes tanto, quedáte tranquilo, dejáte de joder un poco.

Suena acaso familiar todo esto?

Llego a la conclusión, tristísima por cierto, de que de alguna manera es mejor tratar de tener todo bajo control. Para tener todo bajo control hay que tratar de tapar, reprimir y seguir en segunda.

Pero quiero volver dos segundos a las primeras frases. Qué sería de nuestras vidas sin la idealización y la ensoñación que hoy nos permite disfrutar de todo lo que es el arte, libros, pinturas, música, escrituras, cartas de amor?

No sé licenciado, no concuerdo con usted en que haya que reprimir tanto la idealización y la ensoñación. Qué los sueños son parte del inconsciente? Bueno, soñar es parte de mi vida.

Amores imposibles? No concretados? A distancia? Tormentosos?  Uff, que nos dejaron material.

Qué hubiera sido de Miguel Hernández si hubiese tenido oportunidad de vivir plácidamente junto a su mujer? Seguramente no hubiese escrito esto. A propósito, el poema no cae del cielo, sino que viene a colación del último trabajo de Joan Manuel Serrat en honor al poeta.

P.D.: ya que no está del todo claro sobre qué escribí el título divagaciones me parece el más acertado para estos casos de palabras al azar y locura crónica.

P.D.: Dedicado a mi psicólogo que quiere hacerme ver la realidad a toda costa y yo soy tan cabeza dura que ya llevamos diez años en este trámite.

Chema Madoz Fotógrafo

Poema Tus Cartas Son Un Vino de Miguel Hernandez

A mi gran Josefina adorada

Tus cartas son un vino

que me trastorna y son

el único alimento para mi corazón.

Desde que estoy ausente

no sé sino soñar,

igual que el mar tu cuerpo,

amargo igual que el mar.

Tus cartas apaciento

metido en un rincón

y por redil y hierba

les doy mi corazón.

Aunque bajo la tierra

mi amante cuerpo esté,

escríbeme, paloma,

que yo te escribiré.

Cuando me falte sangre

con zumo de clavel,

y encima de mis huesos

de amor cuando papel.

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2 pensamientos en “Perro divagando y van…..

  1. Si…sumamente cierto…soñar es parte del ser humano, sentir es parte del ser humano…seamos sinceros…hay alguien en este, mundo que mande sobre el corazón..?Ver para creer y yo hasta que no lo vea no lo voy a ceer…para mi no se puede controlar el alma por más que se quiera…para mi nadie deja de soñar…es imposible…

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