Modalidad “mono”

Terrace with Gold Urn – Laura Shubert

La ciudad está triste.

La ciudad es en realidad un pueblo crecido, un asentamiento de gente que supo ver momentos mejores, o eso al menos se dice por ahí, en las colas de los súper.

Camino por sus calles emparchadas.  Los adoquines fueron secuestrados hace años luz y reemplazados por el no tan noble concreto.

Las fachadas altas, con sus ventanales alargados y sus puertas majestuosas se disfrazaron de una rara modernidad dependiendo de la época. Primero les bajaron el copete por ser muy altas y achicaron las puertas para engrandecer la apariencia de quienes entraban. También  reemplazaron ventanas y suprimieron los ventiluces. El sol, a todo esto, hacía morisquetas para entrar.

Luego vino la época retro. Vuelta a buscar las aberturas viejas en algún remate de sábado y domingo por la mañana. Las gárgolas fueron reemplazadas por molduras rectas, se abrieron paredes para integrar los ambientes, y se hizo la luz.

Otras no corrieron con tanta suerte. En un acto de injusticia conservaron únicamente la pared frontal, eliminando hermosas escaleras, arañas solemnes, molduras juguetonas, vidrios de colores, mosaicos estampados, para dar lugar a centros comerciales espaciosos,  llenos de dicroicas y pantallas planas con musicales de MTV.

Hoy algunas de estas casas ni siquiera conservan los cimientos. Desterradas de la historia dieron lugar a amplios terrenos sobre los cuales se construyeron diminutos mono ambientes.

Sunday Stroll – Saura Shubert

Qué palabra no? La ciudad toda es un mono. Una cuadra y sobre una vereda, pasillos angostos dan lugar a una fila de departamentos seriados, numerados, apurados, estrechos. Algunos cuentan con la virtud de tener dos pisos y se parecen mucho a una casita de naipes.

La ciudad está triste y su gente también. Se ha recluido en los “mono” amansando soledades. Separados, solos, estudiantes, trabajadores en relación de pase laboral, apenas comparten su tiempo con la cajita feliz a las nueve de la noche, mientras el microondas calienta una vianda de catorce pesos. La libertad de hacer cualquier cosa a cualquier hora se transforma en prisionera.

En la cola del súper se habla de eso y de otras cosas también. Que el doctor se separó porque lo encontraron con su secretaria, que se fue con lo puesto, y que Inmobiliaria García tuvo el placer de alquilar el último mono ambiente disponible a estrenar: baño, cocina integrada, amplio comedor, dormitorio y terraza con pileta para lavar la ropa.

Es en Olavarría 258, departamento D. Muy mono, muy ambiente, muy despojado, muy nueva vida.

Si la cola del súper es muy larga da para hablar de nuevos enlaces, eso sí, cada uno se queda en su propio mono. Las casas de dos habitaciones están en extinción, y ponerse a invertir a esta altura del partido en un loft en las afueras es muy arriesgado.

La ciudad para algunos está triste, para otros es lo nuevo: modalidad mono.

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Un pensamiento en “Modalidad “mono”

  1. Si…es triste. No sé si hay algo más lindo que las casas antiguas…con escaleras imponentes y arañas…con vitrales…son hermosas!!!Pero bueno parece que hoy en día la gente encuentra belleza en otras cosas…y no nos queda otra que adaptarnos….

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