Lo que vale la pena

Yoshiro Tachibana – Regreso al paraíso perdido

A todos nos suele ocurrir. No es necesario pactar de antemano. Vamos a una reunión y escuchamos, en la cola charlamos con fulano o con mengano, pero a veces esas pequeñas historias vienen de otra mano. Muchas veces nos cansamos de escuchar, o porque del otro lado vienen quejas, fracasos, sueños postergados. En fin, quien quiere más de lo mismo? Pero la vida es así señores. Tal vez nos sentemos en una mesa y las historias resalten nuestras falencias, o tal vez elijamos pensar merecen ser vividas y repetidas. Y que? Tengo cuarenta años y ya no voy a tener un matrimonio de 50 años. Es cierto. Pero puedo sumar dos: uno de tres y otro de diecisiete. Ahí llegamos a los veinte. Acaso es el resultado lo que importa? Siiiii. El resultado es lo que importa, aunque serian magnificas unas bodas de oro o de plata. El resultado de que estuve “x” cantidad de tiempo y fue bueno, fue genial, y compartimos, y hubo problemas y volvería a pasar por eso otra vez.

En las pequeñas cosas urbanas, que la multa por exceso de velocidad o por no poner la boleta de estacionamiento, en las infelicidades compartidas, en los problemas con la cuenta del banco o en el atraso de la tarjeta de crédito, en millones de detalles que ponemos al tope de la lista nos olvidamos de lo vivido, de lo pasado y de lo porvenir. Hablamos de lo que no tenga que ver exclusivamente con lo económico, sino con la vida que nos recibió desnudos y nos va a despedir casi de igual manera.

Todos los días personas adineradas se quitan la vida en cualquier parte del globo terráqueo, gente que según algunas visiones particulares lo tienen todo, todo menos a ellos mismos. El éxito monetario, el auto nuevo, las vacaciones en Brasil, el colegio privado de los chicos o las sandalias Ricky Sarkany son lo más fácil de ver, es lo que determina que una persona es exitosa, es lo que se muestra. En numerología esto se llama máscara, lo que se ve y lo que ven de afuera. La primera impresión que de ninguna manera es la esencia. Está mal tener medios económicos y disfrutarlos? No. Siempre y cuando haya sustento para disfrutarlos.

Por suerte a la vuelta de la esquina hay personas que nos sorprenden con sus relatos, en donde la vida no se mide por logros económicos, ni títulos ni carreras. No  hay medida para una vida vivida del placer de compartir, remar, disfrutar, y vuelta a compartir.

Ya sé, esto parece muy libro de autoayuda, que le vamos a hacer…..

La vida cabe en un clic

En un abrir y cerrar

En cualquier copo de avena

Se trata de distinguir

Lo que vale de lo que no vale la pena…..

Jorge Drexler – Causa y efecto

Yoshiro Tachibana – Viaje al corazón

 

 

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