Goddbye yesterday

Miriam Briks – Pensive Gaze

Los acordes sonaban de fondo. Todo era absolutamente agradable, la penumbra de la tarde se acomodaba en la estancia a medida que la música inundaba las paredes, y yo sentada en el suelo estaba frente a otro miércoles de mi vida.

El reencuentro con las palabras y la música fueron más de lo que esperaba, y de pronto entre los dos hicieron de la nostalgia y los recuerdos una sopa triste que no se volverá a beber tibia nunca más.

Hay rutinas que al aparecer de nuevo, luego del lapsus estival a puertas cerradas, remueven lo insospechado, trayendo sentimientos encontrados. Todo empuja por salir afuera por más que uno reniegue.

Las diez de la noche, y el retorno que antes era por otras calles y otros destinos, hoy se convierte en un nuevo paseo que lleva con pasaje gratuito al presente. No más desplantes, ni comidas frías esperando en la cocina destemplada, no más gestos esquivos sentados en el rincón ni sonrisas que mueren ahogadas contra la pared.

Lejos de sentirme asfixiada en recuerdos dulces sin retorno, sentí el enojo de haber pasado por situaciones desbordadas de palabras huecas y sentimientos mal alineados.

La soledad me esperó con su mejor complicidad pronta a cobijarme.

Ultimo día de marzo. Mañana abril se despertará exigiendo a golpes de viento y despojos, desnudarse para afrontar lo mejor de uno.

 


 

 

 

Objetos perdidos

 

“Por veredas de sueño y habitaciones sordas

tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos

Una cifra vigilante y sigilosa

va por los arrabales llamándome y llamándome

pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta

donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo

si la cifra se mezcla con las letras del sueño,

si solamente estás donde ya no te busco.

Mendoza, Argentina 1944

La mufa

Vos ves la Cruz del Sur,

respirás el verano con su olor a duraznos,

y caminás de noche

mi pequeño fantasma silencioso

por ese Buenos Aires,

por ese siempre mismo Buenos Aires.


 

Tae Park – Goodbye Yesterday

 

Quizá la más querida

Me diste la intemperie,

la leve sombra de tu mano

pasando por mi cara.

Me diste el frío, la distancia,

el amargo café de medianoche

entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover

en la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía

una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías

y que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas

antes de ir a buscarte,

el restaurante estaba lleno

y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango

para tu indiferente melodía.

Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera

es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa,

conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco

yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia

del mañana, que el grito

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos

sea otro signo de la libertad.”

Julio Cortázar

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