Autoayuda

Carlo Caramelli Italian Born 1926 “Danae”

Es domingo a la noche, te acostás. Leés un rato. Estás leyendo “Autoayuda” de Lorrie Moore.  El libro te lo presta un compañero de taller literario, advertido sobre el hecho de que no podés parar de leerlo en los minutos libres. Quedás fascinada por su forma de escribir. Intentás copiarla.  Aún no te das cuenta del trastorno que es ponerle acento a todos los modismos argentinos. Casi que te das por vencida.

Leés apenas un poco, mirás la hora y te decidís a dormir. Como hasta  hace un tiempo hacías, volvés a agradecer por las noches. Sentís que  todo está en orden, todo vuelve a su lugar y el agradecimiento también. Agradecés por el día, por tus hijos, por el novio de tu hija, por tus amigas, por el descanso, por la supuesta claridad mental, por poder seguir sorteando obstáculos.

Cerrás los ojos, pero tu mente divaga a una velocidad aproximada de trescientos kilómetros por hora. Empiezan a surgir las palabras y recordás que te aconsejaron tener una libreta al lado de la cama para anotar lo más importante. Lo que redactás en tu mente es perfecto, parece un libro hermoso. Al día siguiente se irá, y nunca sabrás lo que pensaste.

No vas tan lejos, sabes que se irá en el tiempo que tardes en levantarte y prender la Notebook para escribir. Falta mucho para que diseñen algo que imprima los pensamientos nocturnos, mientras tanto no te queda otra más que levantarte o imperiosamente decirle a tu mente que se acalle.

Elegís lo primero. Tarda en prender. Se enciende. Revisás el correo como algo mecánico, encontrás un correo de tu última relación fugaz. Aún insiste con desintegrarte. Lo mandás al spam. Lo mandás a la mierda que es lo mismo. Ya está muerto. No es la primera vez que asesinás a alguien.

Cerrás  los ojos y pensás en los últimos meses. Cada uno de los días correspondientes a los ocho, diez, once meses fuiste fiel sin darte cuenta. Mientras intentás escapar en otros minutos robados, tu corazón late en el mismo lugar de siempre. Nada es serio, ni tiene tanto sentido. Te das cuenta de que el año pasa sin pena ni gloria. De pronto un flash, llega una persona que ya está en tu vida como un mentor. Te preguntas si realmente existe tal cosa. Es el mismo tipo del spam, claro.

Le tenés respeto, consideración, hasta cierta simpatía. No te atrae verdaderamente, no pensás en eso. El tiene la llave de todos tus pensamientos, sabe desde qué desayunás hasta que deseás, o al menos eso cree.

También sabe de tu anterior amor y te lo recuerda todas las veces que puede. No es necesario. Se comporta como un artista de la magia oscura. Lo dejás entrar con ingenuidad,  unas cuantas afinidades no alcanzan a poner magia donde no la hay. Un par de cenas y otro par de salidas no te confunden. Estás tranquila, nada te desborda, ni te acelera, tenés el control de la situación, como un fumador de dos cigarrillos diarios que lo deja cuando quiere. Usás tu cinismo para defenderte, es tu peor costado y lo sabés.

Ola BillgrenDanish 1940 – 2001″Interior”

Sos feliz, o eso creés y se lo decís a todo el mundo para dejarlos tranquilos. No necesitás a nadie, podés dormir sola en las noches, preferís dormir sola en las noches, querés pasar el domingo sola, limpiar, leer, mirar una película, solo te gusta su presencia si está lejos. Igual perseverás.

Como cualquier castillo de arena, el tuyo se derrumba graciosamente, sin ocasionar daños visibles. El usa toda la artillería pesada. Al principio vos sos la más bella, la más original, la más rebelde, la única, la enigmática, la corajuda, la misteriosa, la inteligente, la culta, la seductora, la elegida. Pero cada munición rebota en vos, no le creés, porque ya sabés quien sos. Empezás a retirarte muy de a poco un día, y al día siguiente un poco más rápido. Al final ya te exasperás, imposible cumplir con alguna mínima exigencia amorosa. Estás harta de que te reclamen. Necesitás estar sola, pensar sola, amar sola.

Qué es el amor cuando no se siente? Nada. Y ahí te das cuenta que nunca muere lo que no nace, te aliviás.

Luego recibís municiones destructivas: sos despiadada, mentirosa, fría, trastornada, no entendés nada, no sabés amar. El grita. Le empezás a temer. Ya es tu enemigo, sabe mucho sobre vos. Bloqueás los mensajes. No te interesa su opinión. Ya no es nadie. Se esfuman él y toda su historia, también terminás de asesinar los últimos treinta días. No hay nada que tirar, ni siquiera recuerdos.

Al día siguiente te levantás, el corazón te palpita, sabés que amás porque estás viva.

Te das cuenta que una vez más seguís siendo fiel, a vos misma.

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