Despertando otras estaciones.

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Turning Leaves – Duy Huynh

Hoy tuve una revelación.

Sumado a que la ley de atracción no me permitía despegar de la cama, una vez que lo logré, fui despertando a la casa mediante el acto metódico de subir persianas y crear ruidos a cada paso. Dejé que una fracción de ciudad semidormida se colara por los ventanales,  junto con una luz apenas teñida de celestes y grisáceos.

El sol, perezoso, anunciaba una jornada fresca de verano. Levanté mi barbilla hacia el horizonte, cerré los ojos y abrí los poros.

Ahí estaba: un atisbo de que el verano poco a poco va preparando sus bártulos para irse y dar lugar a mi parte favorita del año. Probablemente mañana o pasado el calor golpee con contundencia mis ventanas recordándome  que no hay pasaje hasta el 21 de marzo,  cuando llegue el tren del equinoccio de otoño a llevarse calor, plumas, flores  y hojas en sus vagones.

No desespero, sé esperar.

Mientras huelo la ilusión que derrama el aire, descubro que estuviste en la misma carretera que yo, con diferencia de años y estaciones.

Qué loco es este mundo plagado de coincidencias, desencuentros, rutas, caminos de tierra,  autopistas transitados por eternos desconocidos, diferentes usos horarios; ilusiones que se desintegran a la velocidad de la luz, mientras las líneas de la ruta van desapareciendo a nuestras espaldas.

Es una señal  de que transitamos diferentes momentos, y tal vez al final de cuentas, el lugar pueda ser determinante sólo en la medida en que miremos el mismo paisaje y nos reconozcamos en éste, dibujemos una imagen con el dedo que acaricia el cielo, en un intento de dejar un mensaje que recorra el tiempo o que se quede allí, para ser recogido por quien necesite respirar ilusiones.

El verano trae esos espejismos, como cuando el sol cae perpendicular sobre las eternas rectas de las rutas patagónicas y nos hace ver una fuente brillante de agua cristalina al final del camino.

Acaricio mi lapicera mientras saboreo un poco de folk que juega con la luz del final de esta mañana, y me empiezo a despedir del verano y sus ensoñaciones.

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