Desertores

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Noell S. Oszvald

El mundo no es para cualquiera, “vió”.

Y si no mire la cantidad de desertores que hay a diario. Las bajas de humanos que ya no soportan lo que ven y lo que viven, es como una epidemia húmeda y silenciosa. Pocos hablan de ellos, de los desertores, de los no ungidos por Dios en el último sacramento. Las noticias los esquivan, sabiendo que éstas son la mecha que enciende la pólvora esparcida por el camino.

Pocos pueden soportar este mundo y sus avatares, lo sé en primera persona. Yo que quise desertar varias veces, y mi cobardía me ató a la cama eternos y confusos domingos de guardar, en un cuarto oscuro y lleno de fantasmas, apretando los dientes y la almohada. No hay héroes ni vencedores, sólo vencidos.

No hay un diploma al final de este lado del camino que premie la llegada luego de semejante carrera de obstáculos.  Lo que pase del otro lado sólo podemos conjeturarlo. Mejor tener fe.

Surgen preguntas, desaparecen las respuestas. El latigazo de la realidad no perdona, algunos astutos juegan a esquivarlo con poco éxito en medio de la obscuridad. Depresión es obscuridad, confusión es obscuridad. Las horas pasan narcotizadas, mientras aspiramos drogas informáticas y otras yerbas provenientes de redes intangibles. Pedimos que nos saquen del dolor, pedimos ayuda en lugares equivocados.  No nos atrevemos a mirar, congelados en una situación agobiante ni siquiera podemos movernos, y los que dan dos pasos caen al abismo.

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Noell S. Oszvald

El mundo no es para cualquiera, porque pocos pueden soportar las leyes de la mortalidad, de lo vencido, del amor y del desamor, de las guerras, las dudas, las deudas y del hambre maldito, de la violencia incontenida, del oportunismo.

Si nos parásemos en medio del mapa de la vida, ahí, justo donde está ese agujero negro, y viésemos todo, absolutamente todo, con los ojos bien abiertos y los oídos gentiles, descubriríamos que la yerba buena muere, pero luego llueve y la tierra se reconforta, que a la vida le sigue la muerte y viceversa, que el cauce del río siempre lleva a buen puerto, aunque esté contaminado, que sin lo malo lo bueno sería un suvenir de plástico, que nosotros somos buenos y malos.

Si nos parásemos en ese agujero negro, veríamos que llegamos a mitad del camino un poco caminando y otro poco rengueando, que algunos tramos los hicimos anestesiados, confundidos y adormecidos. Pero que otros despertamos y con un poco de lucidez nos hicimos cargo de lo que pudimos. Vivir despierto requiere de un gran coraje, el mismo coraje que requiere asumir la verdad.

La verdad y este mundo no son para cualquiera.

Sobre la fotógrafa:

Fuente: Página de Facebook de la Escuela de fotografía Motivarte

Noell S. Oszvald es una joven fotógrafa de 22 años proveniente de Hungría. Inició sus trabajos en el año 2012. Trabaja principalmente con autorretratos en donde construye espacios en lo cuales se sumerge. Generalmente se presenta sin mostrar el rostro. Sus imágenes transmiten soledad, calma, misterio y belleza sin pretensiones. Trabaja con fotografías en blanco y negro, utilizando composiciones bien estudiadas y una manipulación sutil de la imagen. Maneja un uso neutral de los colores en cuanto a la vestimenta para que las formas sean las protagonistas. Sus imágenes muestran una interacción con el espacio construido pero sin dejar de lado la sensación de soledad, de aislamiento. Cargadas de poesía, sus fotografías denotan el deseo de la autora de expresar la naturaleza de su cuerpo utilizando elementos tomados de la naturaleza misma.

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