Almas accidentadas

AndreaGalluzzo[1]

© Ebony Galluzzo

 

De las desesperanzas

Nacen los errores

Que condenan a las almas accidentadas

A confundir deseos de amores.

Desde los atropellos del corazón

Parten las grandes desesperanzas

Que salpican en forma de lunares

La región noreste de tu espalda.

Y es así

Como al invierno le puede suceder otro otoño,

Y a éste otro invierno,

No llegando nunca la primavera

A entibiar las hojas de los sauces

Que lloran repetitivamente

Al borde del río opaco.

La culpa fue de mi ojo derecho,

Que sucumbió a la distracción

Y se posó en el hoyuelo

Con el que juega tu boca

Cuando se forma una sonrisa zonza.

Mi ojo izquierdo,

Receloso y cauto,

Inspeccionó líneas inconclusas,

Paralelas y diagonales,

Que surcan el cosmos

Delimitado entre tu frente y mentón.

Pero al llegar al abismo

Situado al final de tu rostro,

Desfallecieron ambas pupilas

Y al final algo nació.

¿Será amor?

Si el amor nace en un hoyuelo,

O en la intención de la promesa

Eterna y vaga;

Si nace en las palabras

Que torpemente se dicen

Al atardecer de la ambigua esperanza…

Pues muere en el desierto llano

Que habita en tus mejillas

Al sellar tus labios

Con líneas grises y oxidadas.

Muere en tu silencio y

Con el hastío del tiempo

Que endurece las arterias.

Lo que nació bajo el arco

De tu ceja derecha

No era más que el deseo

De un cielo con sol y estrellado

A las cinco de la tarde.

Patricia Lohin

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