El señor del tiempo

598978_10200146980330738_1176728479_n

Es difícil ser el señor del tiempo.

Vaya si lo es.

Acariciar mapas lisos y azules.

Delinear climas que no alcanzan a sentirse.

Porque no es lo mismo veinte grados en Capital que en Ushuaia o Misiones.

Mientras unos sienten apenas una briza que se cuela entre la humedad,

Los del sur apenas si pueden moverse sin sudar y doña Rosa en Misiones

Probablemente amanezca con una mañanita sobre sus hombros.

El señor del tiempo canta decepciones,

Promesas de lo que será,

El corazón cálido u oprimido,

La lluvia molesta y el agua que brota debajo de las baldosas.

El olor de la humedad que aspiran los enamorados

Mientras corren bajo el agua riendo a carcajadas.

El viento que termina por derrumbar al otoño,

O que manda a volar pétalos y alergias en primavera.

El que marea navegantes y pasea soñadores

Que vuelan en globos aerostáticos.

 

Al menos una vez por semana el señor del tiempo miente.

Baja la humedad y suaviza la tensión que ejerce el sol sobre el asfalto.

Sujeta al viento hasta convertirlo en briza.

Redondea sensaciones térmicas y hectopascales.

Acaricia el fondo azul y guiña un ojo.

Si al fin el pronóstico es sólo una sensación

De cómo podría usted sentirse mañana.

El dice que bien y ambos sonríen.

Patricia Lohin

Seguir leyendo

Anuncios