Si vas a llamarme

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Si vas a llamarme hoy necesito que sepas que soy intensa. Intensa la mirada, intenso lo que siento aunque nada de lo que sienta se asome aún por el balcón, porque lo tenga resguardado bajo siete llaves.

Si vas a llamarme hoy necesito que sepas que tengo una habitación plagada de sueños, y que pienso cumplirlos todos, con vos o sin vos. Que canto con la música al taco mientras manejo por el centro. Que me encanta manejar, más en ruta. Que siempre voy rápido.

Que esta fachada de tranquilidad y parsimonia es todo mentira, porque por dentro soy todo fuego y pasión, sólo tenés que saber cuál es la tecla correcta y presionarla. Que hablo hasta por los codos, que necesito más de lo que pueda reconocer en mil vidas. Si me vas a llamar hoy necesito que sepas que no me caben más heridas, que mi piel es ultra sensible, que tengo cosquillas en lugares que no imaginás y que me encantaría que te tomaras el trabajo de descubrirlas. Y que si no querés hacer el trabajo está bien, porque necesito que sepas que amo la libertad, la mía y la del otro.

Si vas a llamarme hoy quiero que sepas que soy al cien por ciento. Algo así como una bomba. Como un reloj suizo. Algo con muchas piezas por descubrir. Soy cien por ciento mirada, cien por ciento vibración. Que tibio es una temperatura que inventaron sólo para hacer las mamaderas. Que de tibia no tengo nada. Y que me gustan las pinturas estridentes. Que los grises también son colores pero no me gustan tanto. Que me enojo y mucho.

Si vas a llamarme hoy necesito que sepas que te mentí. Que quiero enamorarme, enredar las piernas, que me quieran, que me cuiden. Que soy libre y y soy todas las palabras con auto que se te ocurran: auto suficiente, auto sustentable, auto inmune. Pero que eso no me hace alérgica al amor. Si vas a llamarme hoy necesito que sepas que es mentira que no crea en el amor. Creo tanto en el amor como en el aire que respiro. Creo en el amor propio, en el amor al prójimo, y creo en el amor de pareja y no sé si para toda la vida, pero sí hasta que alcance. Hasta que alcance y sobre. Creo en el amor que sobra, creo en la locura. Creo en el amor sano –todo lo otro es mal amor- pero sin locura, el amor no es nada.

Si vas a llamarme hoy necesito que sepas que el dedo de mi pie, el chiquito, tiene una uña aún más chiquita, que se enrula cuando crece y roza las sábanas. Es probable que una noche me levante tan sólo para cortarla y me encantaría que lo sepas.

Si vas a llamarme necesito que tengas en cuenta que soy frágil. Frágil como la hostia, frágil como un barquito de papel en una pileta de natación mientras Meolans compite. Que me mojo de ganas de vivir, de calentura y de lágrimas. Que suspiro mucho por todo: por la primavera, por el otoño, por un tema del Nano, por una sonrisa, por una mirada. Que me quejo como la puta madre pero que sonrío por las mañanas si se me recibe con un beso.

Si vas a llamarme necesito que sepas que soy como un perro: le das una caricia y quiere quedarse a vivir con vos.

Entonces no me llames si no querés un beso de bienvenida apasionado o un abrazo de oso, si no querés compartir tus secretos, tus miedos, tus alegrías.

Si vas a llamarme, que sea porque mi piel es necesaria para la tuya esta tarde.

Y porque el sol se esconde una vez más justo a la hora que nos sentamos a mirarlo.

 

Patricia Lohin

 

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