De mariposa a mandala

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© Christopher Tovo

Todo comenzó hace algunos años en una sesión de tatuaje.
La idea era hacerme una mariposa en el hombro. Elegí uno de esos diseños tribales que dejan entrever una figura.
Con ese tatuaje estaba escribiendo mi sueño: libertad; en un momento de mi vida en el cual me sentía prisionera a nivel familiar, laboral y lo más penoso: estaba presa de mí misma.

La verdad sobre la mariposa es que fue incomprendida por el tatuador, y con los años llegó a parecerse a un alga, a tal punto que este año la cubrí con un mandala.

Pero a lo que apuntaba no era necesariamente al diseño del tatuaje, ni a su transformación de mariposa a mandala.
Sino en la progresión y duración que tienen los sueños hasta que se concretan. Hay muchas maneras de iniciar un sueño, pero yo prefiero dejarlo por escrito en la piel, o dejar testimonio de éste mediante una foto en la heladera, una frase en un panel de fotos, un wallpaper o incluso una inscripción a un maratón.

Este año pasé de decir “no se si es mi sueño correr 42 km” a inscribirme en el Maratón de Rosario. Entendí que si no dejaba por escrita mi intención aparentemente inconsciente y oculta de correr, no iba a lograrlo. Entonces hice un enroque: pasé de decir “hago todo el entrenamiento y veo qué pasa” a inscribirme y luego hacer el entrenamiento. Pasó que estoy a tres días de una carrera impensada, rompiendo límites físicos y emocionales que no sabía que tenía.

La mariposa en mi hombro fue mi inscripción a un maratón más largo, en un momento de mi vida en el que no tenía un plan concreto para lograr mi objetivo. Parecía imposible la quimera de obtener libertad personal cuando eso indicaba que tenía que dejar todas las seguridades y abrazar la incertidumbre.

Cuando miro hacia atrás, y recuerdo que pasaron quince años de ese momento, de haberlo sabido antes, tal vez hubiera declinado. Nadie quiere saber cuánto va a costar llegar a la meta.
¿Por qué desear juntar tantas lágrimas derramadas, o guardar los papeles arrugados donde hubo proyectos de cartas de amor o escritos? Menos coleccionar las noches solitarias durmiendo en posición fetal para tener menos frío. Nadie quiere saber con anticipación que se llega pero no cómo imaginan o sin la persona que imaginan. El futuro señores es una maravilla: es el lugar más impredecible del universo.
Si te contaran hoy la historia de tu vida hasta el final, no tendrías la capacidad de comprenderla.
Y esa es la mejor noticia de todas.

Cualquier cosa que sueñes, dejálo por escrito. En tu piel, en la mesa de luz, en la primera página de tu libro favorito. Dejálo reposar, dejálo estar, pero no tan escondido que lo olvides. Y empezá tu entrenamiento.

 

Patricia Lohin

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