Pero las esperanzas no llegan al otoño …

“El cuento es muy sencillo

usted nace en su tiempo

contempla atribulado

el rojo azul del cielo

el pájaro que emigra

y el temerario insecto

que será pisoteado

por su zapato nuevo.

Usted sufre de veras

reclama por comida

y por deber ajeno

o acaso por rutina

llora limpio de culpas

benditas o malditas

hasta que llega el sueño

y lo descalifica.

Memory Lane Artista: Erin Clark

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Baila conmigo hasta el final del amor

Pensando en ti – Jack Vettriano

Todos estamos en tránsito. No sólo en el sentido de estar de paso en esta vida. Sino en el sentido de estar de paso de todo, en tránsito en la vida de otra persona, en tránsito por un trabajo, por un momento y por cada una de las miles de etapas por las que pasamos en una década, mes, y hasta en el día.

De todos los tránsitos, particularmente siempre me atraparon los tránsitos de otras personas por nuestras vidas. Bueh, para hablar del tránsito nuestro por otras vidas tendrían que hablar otros. Cada roce que tenemos con otra persona indefectiblemente nos marca, y si estamos lo suficientemente abiertos y dispuestos a arriesgarnos veremos que ese roce no es para nada en vano, que aunque llegue a ser un choque o una caricia de verano, tiene su cometido, su fin, su destino, la huella que quedará marcadas en nuestras pieles. De nosotros depende vivir ese momento único en que dos personas se encuentran o se desencuentran. Cada lado tiene su color y su brillo. Cada inicio y final marcan una historia y un capítulo, nada es casual.

Sólo el rojo más oscuro II Artista: Jack Vettriano

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“Y si te toca llorar es mejor frente al mar”

Lejos estoy de conocer el Mediterráneo. Hoy es como el horizonte, marchando un paso tras otro y cada vez más lejos de llegar a destino. El mar, agua en fin, más o menos salada, más o menos cristalina, es el lugar donde dejé mis huellas y mis lágrimas, como un perro que busca sus respuestas en las olas que vienen desde lejos. La espuma que queda sobre la arena va dibujando jeroglíficos inentendibles hoy para mí.

Mientras imagino la casa en la playa que cobijará mis secretos y amores más preciados, mientras el aire huele a mar y a pesca, mientras las gaviotas picotean aquí y allá, me llega una melodía conocida.

Llevo mi vestido rojo que levemente se levanta con el viento, me siento liviana y llena de colores para desparramar sobre el lienzo. A medida que voy caminando tengo la misma visión que tuve hace tiempo sobre el asfalto: la silueta que camina hacia mí y me susurra al oído palabras de amor.

Vuelvo al mar, y me digo que no nací ni en el Mediterráneo ni en otro mar. Puede un perro nacer en el mar? Me dejo llenar los pulmones de aire y salgo volando ….

Puerto mediterráneo Artista: Michael O’toole

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“Ja tens l’amor”

Toque – Merrie Bot

“Mi querido señor:

Lo he tenido un poco abandonado, no porque no me acordara de usted, sino todo lo contrario. Me acuesto por las noches con su presencia y me levanto con su sonrisa. Es tan sencillo, cierro los ojos y siento su respiración junto a mi rostro, sus piernas entrelazadas con las mías y la calidez de su amor que me abraza. Las distancias se acortan, el tiempo no existe y todo lo que soñamos ya lo estoy viviendo día a día.

Podría quedarse usted quieto dos segundos? Sus manos no dejan de enredarse en mi cuerpo, y este se hace pequeño y se derrite con sus caricias. Mi piel se vuelve firme y suave, de pronto me siento la mujer más hermosa de la cuadra entre sus brazos.

Podría usted descansar en mi regazo y olvidarse del reloj que marca las horas como si fuese un tirano?

Hoy estoy desnuda, y no de ropas. Mi alma se ha despojado de miedos y de dudas, y le tiende la mano hacia la suya. En el camino han quedado tirados los resquemores al igual que quedan nuestras prendas por doquier cuando jugamos al amor.

Ya no importa si estaremos una hora, dos horas, un millón de horas juntos. Ya no podré sacarlo de mi mente nunca más. Su amor y el mío ya ocupan varios capítulos de mi vida…”

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Eso que llaman estar enamorados… de vez en cuando funciona

Secret de Coeur – Rob Hefferan

Mi querido amor:

Creo que ya son varias las cartas que tengo en mi poder -escritas de puño y letra- y sin enviarte. Se suman y suman a esta colección de cartas no enviadas, cartas no correspondidas y no leídas. Mis promesas de olvidarte quedan en la nada, son como embarcaciones de papel que poco a poco se van humedeciendo, imposible resistirse.

He pensado que este amor platónico que siento, hubiese calzado mejor en otro siglo, sería más comprendido y hasta parecería más acorde. Qué es esto de mirarse sin tocarse, desearte sin demostrarlo? Esta corriente eléctrica que hay entre los dos sacude mi alma.

Es cierto que el enamoramiento es como una adicción? De ser así yo siempre viví esto como en un período de abstinencia.

Otro día más se suma en mi almanaque y ya no sé que desear. Que se caigan todas las hojas, que pasen los meses, que terminen mis temblores, que se vayan mis rubores y estas cartas queden guardadas en el eterno baúl de aquellas cosas no realizadas.

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Tiempo de lluvia

Hoy buscando la trayectoria de Penélope, me encontré con esta reliquia. Y la verdad es que viene tan bien! Es como una caricia en este día lluvioso de otoño.

Este tema nació en 1969, y vio la luz en el single Penélope.

El video es de colección.

“De la noche a la mañana

llega junto a la ventana

con su frío aliento otoñal

y se acuna en el cristal

en un suave baile

entre los brazos del aire.

Sin saber cómo

de gris la casa se vistió,

como el plomo

el día amaneció.

Es tiempo de lluvias,

tiempo de amarse a media voz,

de oír de nuevo el tic-tac del reloj.

Es tiempo de lluvias.

Músico bajo la lluvia – Robert Doisneau

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La espera

Esperando – Gustav Klimt – Pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento Art Nouveau de Viena. (Wikipedia)

Miró la hora por enésima vez esa tarde. El timbre no sonaba, el teléfono tampoco. Los autos pasaban todos de largo. La espera. Era la segunda semana consecutiva en que a la misma hora se encontraba en el mismo trámite: la espera.

Cada día de esos últimos quince días la rutina era más o menos igual. Ver qué se ponía, tal o cual prenda, mirarse en el espejo, elegir el perfume y los aromas.

Los primeros días apuntó a verse bella, maquillaje, cabello arreglado. También preparó algún que otro tentempié dulce. Fumó poco y suspiró bastante.

A medida que los días iban tachándose con una cruz negra, la rutina iba cambiando. Tal vez alguna situación, alguna prenda distinta, un peinado nuevo, el clima más caluroso, hicieran que el timbre sonara.

Nada.

Ya en los últimos días, trató de relajarse un poco. Queriendo sembrar de azar una situación imposible de manejar, esas horas de incertidumbre las actuó como sino esperase a nadie. Su cabello revuelto, su vestimenta diaria, su colonia de todos los días, los diarios desacomodados sobre el sofá, su mirada perdida…

Como al pasar, se dejó estar de entre casa mientras se sentaba a completar las hojas plagadas de versos vacíos.

Y sí, el espíritu de Penélope es indestructible, de vez en cuando asalta a algún alma desprevenida que se ve imposibilitada de desprenderse del hechizo de la eterna espera.

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