Asesino interior

Y es que ya nada es lo que era. 

Ya sólo me queda
La vacía pena
Del viajero que regresa.
Estoy tan perdido,
Soy el asesino
De tantas primaveras.

Ismael Serrano

 

Me niego a ser esta persona que vive como un Alien invasor dentro mío.

¿Quién es ese o esa que sale de mis tripas a decir barbaridades del tipo Desolados & Cía?

Ayer dejé que gobernara, sólo unas ocho horas, horario laboral, le di voz y voto, dejé que llorara, que hiciera surcos debajo de mis ojos, dejé que intentara convencerme de que no valgo, ni la pena ni la gloria; que pensara que yo estaba bien con esa declaración de muerte; dejé que hinchara mis ojos a tal punto de que una conjuntivitis viral fuera deseable. Le permití que pensara que era mejor morir que intentarlo, que los días grises son la regla, que el sol siempre está en el horizonte y es inalcanzable.

Por esas horas dejé que me convirtiera víctima de la vida, en carroñera, en lastimosa y quejosa, le di oportunidad de creer que las cartas ya estaban echadas y que tiene razón en todo lo que me vaticina. Le di poder sobre mi cuerpo, dejé que fuera a comprar Phillips Morris de emergencia, que fumara tres cigarrillos seguidos después de mucho tiempo de no fumar, mientras mi cuerpo yacía secuestrado contra las rejas de la auto-opresión.

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