Que la culpa sea del otro

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Foto: © Franz Christian Gundlach

Que es uno el que no enamora, que lo ha dicho Benedetti y punto.

En realidad el escritor habla de culpas. Culpa por no enamorar, como si no hubiera ya demasiados trapos sucios por los que sentir culpa.

Culpa por no escribir y abandonarse a las circunstancias de la rutina y el capitalismo, culpa por no accionar, por haber estado a cien metros del océano y no remojar ni una mísera uña en éste, por haber puesto expectativas en un cobarde y haberle dedicado más tiempo que el que le brindan a un condenado a muerte.

Y así podría seguir, rezando esta extraña pero familiar cadena de culpas, tan extensa e ilimitada que hiciera bajar al mismísimo dios para decir “Basta ya! Que me duele la cabeza.”

Y yo diría, como en un acto de defensa anti aérea: “Pues diosito, que de las cartas del cobarde no queda ni una letra, que a mis respuestas se las ha llevado el viento sur de la Patagonia, -aunque para ser más certeros y menos románticos la realidad es que terminaron en el basurín de la avenida principal de mi pueblo-, que no existe radar en el mundo que ubique una conexión donde no ha existido nada.”

Y luego, volvés a ser algo parecido a vos mismo. Creés que te estás rearmando como IronMan luego de caer en el desierto y te tirás en la pileta del escepticismo crónico, un territorio llano donde nada te asombra ni conmueve.

Si de un lado están los que no enamoran, del otro están los que no apostarían un solo peso por latir. Si algunos tienen el corazón muy ancho, otros muy estrecho, como Gibraltar, con la diferencia de que en vez de ser el epicentro de dos masas de agua, ahí no hay nada, ni siquiera arena de desierto.

Las noches son solitarias para quienes esperan algo o a alguien, y luego de mil y una noches, cuando ya sabés que las esquinas por donde dar la vuelta desaparecieron del planeta, la soledad es apenas una ocasional y fría ventisca polar de esas que se quitan con un buen chocolate caliente o con un sorbo de ron, así nomás, besando la botella por el pico.

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Existo

Sunset on the Seashore

by Michael Busselle

Uff que tierra….. Qué divino desorden. Perdón…..

No tengo tiempo de acomodar nada, lo andado no puede acomodarse, solo puedo entrar y abrir bien las ventanas. Dicen que la luz del día mata los corpúsculos….

Qué lindos cuadros. Tantos colores, palabras de amor. Hay un altar a San Roque y una fila de personas agradeciendo, pidiendo y creyendo. Increíble.

También hay unas cuantas cosas sin patas ni sentido, palabras al azar que lejos de llevárselas el viento están escritas en estas páginas cibernéticas.

El perro vive, si. Ha vivido este año pasado como pudo y arrastrándose con las patas y la cola caída llega a principios del 2010, cambiado, con esa cosa in in in dentro dentro dentro.

Las palabras vuelan por mi mente sin postrarlas en ningún papel, las experiencias quedan grabadas en el cuero, si, porque a esta altura ya no tengo piel.

He iniciado el año con un placer que se no todos pueden disfrutar. El de mirar el horizonte, el mar recostado como una hermosa lady, con su humor cambiante y sus ojos grises, verdes, azulinos, la paz y la guerra,  las playas inmensas y desiertas, ausencia de huellas ajenas, médanos eternos que cobijan apenas del viento y arrinconan el alma ante una sudestada, el rugido del mar y el silencio absoluto. El atardecer acariciando el cuerpo, las horas que pasan y uno sin hacer nada, el gusto salado en la boca. El fuego sagrado que no alcanza a apagar las luces de las estrellas, el viento enfurecido, la calma nuevamente. Y el tiempo, tan tirano, porque se escurre entre los dedos como la arena.

Y si, el perro llegó al 2010, no sé si con presencia absoluta, no sé si tan out como otras veces, siempre inseguro, reflexivo, aguerrido. Es terminar de curar el alma para poder curar el cuerpo.

Cambios. Muchos. La esencia? La misma. Las desilusiones siguen a la orden del día, es inevitable, alguien tiene que creer en algo. Las pequeñas siembras se ven como si fueran verduras frescas y del huerto, hinchadas, hermosas, puras, jugosas, sabrosas.

En fin, este es el principio, un nuevo día, una nueva hoja. No voy a arrancar ninguna de las que me anteceden porque soy yo, solo que en otra línea del tiempo.

Dijo el fulano presuntuoso

hoy en el consulado

obtuve el habitual

certificado de existencia

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Endless

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Endless I Artista: Hans Paus

“Algo más que nuestra piel ha empezado a envejecer…” Aute

Otra vez lo mismo.

Miré el regalo y de  pronto recordé otros similares en la misma situación. Situación de pareja que está en recta final.

Obsequios de desesperación en el momento en que ni bajando la luna con un piolín ya se podría solucionar algo.

Cuántas veces? No importa, la metodología es la misma.

Charlas previas en donde le describo al individuo que voy a hacer un puente de soga antes de llegar al precipicio, cruzarlo sola y cortarlo para que nadie – o sea él – me siga.

Seguramente las charlas son muy adelantadas, nada de muerte súbita. Nunca aprendo, siempre esa cosa de ir charlando con tiempo para no sorprender a nadie. El efecto? Ninguno. Las palabras pasan como flechas por los costados. Lo mejor de todo es que en  ese tiempo, desde la charla hasta la muerte misma,  hay lugar para obsequios, atenciones que siglos antes fueron pedidas una y otra vez, cambios de la noche a la mañana –porque si antes la premisa era “yo soy así no cambio” ahora el nuevo hombre new age es capaz de cambiar, aprender yoga, relajación y hacer análisis en pocas horas- elementos que de pronto aparecen todos juntos en el momento más inoportuno: tarde.

Un viaje, flores, ropa, cenas, velas, tiempo a disposición, poemas, chocolates, arrumacos, la palabra amor cada dos palabras aunque no cumpla con una regla sintáctica, limpiarse los pies antes de entrar a la casa, sonreírle a tu amiga, darte el control remoto, subir la tapa del inodoro, abrirte la puerta del auto, decirte que sos hermosa…. Que tu hombre se interesa de la noche a la mañana en las películas que mirás, lo que leés o que desodorante usás?

Antes de poner el pie en el puente, tenés una canasta de atenciones que aparece justito en el medio, o la esquivás o la aceptás y estirás un poco más la cosa. Pero la cosa no es chicle. A cerrar los ojos y a cruzar.

Qué no? Bueno, cuidado con el puente porque más adelante puede que no soporte el peso de tu mochila.

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Qual è l’incarnato dell`onda?


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Skye the St. Bernard Dog Swimming

Mirrorpix


Hoy que ya me di cuenta que esto no es amor, que lo que brinde no era tal, y que en el camino del capricho y los sueños mareados dejé de ser yo misma.

Hoy que las hojas del almanaque denotan que son muchos los meses en los que me perdí, hoy que aún tengo la cobardía de hacer un duelo.

Hoy que se que fuiste un espejismo y yo fui  tras él como si fuera mi verdad, hoy que me falta coraje y me sobran lágrimas.

Hoy que aprendí  a pedir ayuda y a obtenerla, hoy que te la pedí y me negaste todo.

Hoy que sufro porque pienso que fue amor, hoy que el sol del otoño entra por mi ventana y el viento arrastró todas las cartas de amor.

Hoy que Benedetti ya es inmortal y me habla del mar en donde iba a tener mi casa, hoy que sigo soñando con mojar los pies en el agua salada….

Hoy que de digo adiós y seco mis lágrimas con estos versos.

Hoy quiero compartir con ustedes unas líneas de Benedetti, un amigo que no se ha ido.

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Surf

Michael Kahn


“Brama un juicio infinito

Más concentrado que el de un cántaro

Más implacable que dos gotas

Ya acerque el horizonte o nos entregue

La muerte azul de las medusas

Nuestras sospechas no lo dejan

El mar escucha como un sordo

Es insensible como un dios

Y sobrevive a los sobrevivientes

Nunca sabré que espero de él

Ni que conjuro deja en mis tobillos

Pero cuando estos ojos se hartan de baldosas

Y esperan entre el llano y las colinas

O en calles que se cierran en más calles

Entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede

Salvarme”.

El Silencio del Mar – Mario Benedetti

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“Las lágrimas van al cielo y vuelven a tus ojos desde el mar “

“Pongo estos seis versos en mi botella al mar

Con el secreto designio de que algún día

Llegue a una playa casi desierta

Y un niño la encuentre y la destape

Y en lugar de versos extraiga piedritas

Y socorros y alertas y caracoles”.

Mario Benedetti

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Message in Bottle on Beach

Artista: FogStock

Caminé por la playa con el convencimiento de que esa tarde era yo quien debía dejarle un mensaje al mar.

Por un instante no supe discernir que iría dentro de la botella.

Pondría un grito desesperado, lágrimas saladas que sobrevivieran a tantos años de naufragio, el azúcar de los mates de las mañanas de ayer, los besos apasionados que se llevó el viento, la seguridad que brinda una mano sosteniendo otra, la palabra dicha en el momento oportuno, la falta de coraje, tu maldita costumbre de no jugarte por nada, la dirección de mi casa en donde no viviré más, los pocos momentos de seguridad, los muchos momentos de inseguridad, la cornisa donde estoy parada, la promesa de que el amor no se disuelve en agua, las palabras que estuvieron guardadas tanto tiempo sin poder salir, las manos pequeñas de mis hijos agarrando mi dedo gordo, la desilusión, la pasión, los sueños a los que agarró el tsunami, mi valentía, tus palabras hirientes, mi falta de defensa, la esperanza, la única estrella que se asomó anoche en el cielo nublado, la impotencia, la seguridad de que se ha brindado todo, el orgullo, la tozudez, mi falta de criterio, el manto de la realidad que siempre termina por cubrirlo todo, el desengaño, el duelo, el tren que me dejó en esa estación solitaria….

“A quien corresponda: sepa usted que he nacido con coraje, dando el primer grito con valentía, aún sabiendo que no era bien recibida.

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Pero las esperanzas no llegan al otoño …

“El cuento es muy sencillo

usted nace en su tiempo

contempla atribulado

el rojo azul del cielo

el pájaro que emigra

y el temerario insecto

que será pisoteado

por su zapato nuevo.

Usted sufre de veras

reclama por comida

y por deber ajeno

o acaso por rutina

llora limpio de culpas

benditas o malditas

hasta que llega el sueño

y lo descalifica.

Memory Lane Artista: Erin Clark

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Por qué un árbol antes que el libro y el hijo?

Si en este 2007, 100.000 personas plantan un árbol, se lograra absorber hasta el 2014 2.000.000 Kg. de CO2 . Si las mismas personas plantan un árbol cada año en el 2014, la absorción será de 40.000.000 de Kg. (Fundación Preservar)

El árbol está dentro de la lista de cosas que deberíamos hacer (aunque para mi gusto faltan varias), a parte de tener un hijo y escribir un libro.

Sin dudas estoy tan cerca de escribir un libro como de plantar un árbol. ¿Qué locura no?

Ya que teóricamente vamos al vivero, pedimos instrucciones, tierra, riego, dimensiones, lo traemos de alguna manera y lo plantamos.

Creo que en algunos lugares si llamás vienen y te lo plantan ellos. (sic)

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