El retrato de Clarise

Un día cualquiera del año 1945 en Roma, Giorgio de Chirico, retrataba a la escritora Clarise Lispector.  Y al respecto decía: “Podría haber pintado interminablemente este retrato, pero temo estropearlo todo.”

Pienso en el cuadro que aún no he visto,

Retrato consentido de un rostro estático.

Me la imagino absorta,

Nadando en millones de palabras absurdas,

Que ante una mínima oportunidad

Terminarán hilvanadas

El líneas horizontales,

Formando párrafos distanciados entre sí

Por siete pasos de silencio.

La palabra y la soledad,

La lejanía absoluta con el medio

La  lengua y la tierra.

Luces y sombras de Roma

Dando un perfil insospechado,

Develando pasiones ocultas.

Es el alma del pintor que las lee

Fijando sus pupilas

En las comisuras de sus labios

Y estampando con el pincel

Lo insondable.

Yo

Es allí a donde voy, de Silencio – Clarise Lispector

“Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palaba. Quiero usar la palabra “tertulia”, y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adónde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adónde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta. Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros. “

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Salute

Philip Wilson Steer
English
1860 – 1942
“Jeune femme sur la plage”

Hay veces que las cosas en mi vida empiezan con un libro, con música en la cabeza, y siempre cerca del mar.
Recuerdo mis años alejada del mar como los de más sequía en mi vida. Es así, como un fin de año en el 2007, con un libro en mi mano, y con el mar a mis pies, decidí tomar uno de los rumbos más difíciles en la vida de una persona. Separarme.
Separarse trae siempre consecuencias insospechadas. Uno se separa de otra persona pero también uno comienza a acercarse a quién es verdaderamente uno.
Es un camino largo, pocas veces se puede hacer de manera fast. Cuanto más fast lo quiere hacer uno, más rápido y furioso termina todo, como en la película. Choques contra el mundo y contra uno mismo, heridas y golpes, que tardan más en cicatrizar.
Separarse muchas veces es despegarse, es tomar una bifurcación sin el otro, y la soledad -terrible al principio-, a veces se convierte en la mejor amiga en cualquier noche a principios de otoño.
Debería haber una ley que dijera que de la separación al enamoramiento hay que dejar pasar al menos un año. En tal caso cualquier salto cuántico de una separación a otra relación de manera inmediata, puede llegar a tener consecuencias no muy deseadas.
Tal vez, este diciembre, recuerde ese de hace cuatro años por la afinidad de paz interior, apenas ahogada por sentimientos de dolor que van y vienen haciendo saltar las lágrimas y el pulso.
Fin de año es un día más, pero a veces coincide con alguna reformulación que nos hayamos planteado unos días antes, ante la necesidad imperiosa de cambiar, de mover la situación y de ponernos nuevas metas. Un nuevo trabajo, una nueva relación con otra persona o con uno mismo, afirmaciones sobre cómo queremos estar y sobre cómo definitivamente no queremos volver a estar nunca. La respuesta es siempre BIEN. Nadie en su sano juicio quiere estar mal.
Entonces es cuando damos el salto, a veces no sabemos bien hacia dónde, hacia quién –tratemos que sea hacia nosotros mismos- o cómo resultarán las cosas.
Lo seguro es que, a lo que deseé ese día a la orilla del mar, le tengo que hacer unos ajustes, o todos los ajustes, porque sencillamente no soy la misma, y todos los caracoles que junté durante estos cuatro años a orillas de diversas playas, ya no son suficientes.
No hay momento en mi vida que no se haya cumplido lo que deseara. Soy afortunada. Aunque hay muchos otros en los que no pude mantener el deseo, dudé, retrocedí, me desvié del camino de la afirmación y caí como muchos en el pesimismo, la redundancia del recuerdo doloroso, el no poder avanzar, el no poder perdonarse. No es que no se cumplan las cosas, es que hay veces que…..es necesario errar.
Uno de los tips para rescatar momentos de felicidad, dicen algunos, es tener algunos minutos al día para conectarse con uno mismo. Guau!! Nada fácil cuando en realidad la mayoría de la población –salvo los monjes tibetanos, algunos budistas y otra gente espiritualmente centrada, no es mi caso- en realidad pone todo en la conexión con el otro. Y es ahí donde caemos. Porque el otro no es más que una mesa con tres patas, la misma clase de mesa que somos nosotros.
Mi momento de conexión es éste, frente al teclado, en una página de Word en blanco, sentada en el banco de una plaza al finalizar mi jornada laboral, cuando me acuesto y apoyo la cabeza en la almohada diciendo gracias aunque el día fue un desastre, o simplemente cuando logro dejar ir, dejar de preguntar, de forzar, de imponerme, acallo la mente, y dejo que el corazón sienta, porque en definitiva eso es lo que somos.
Hoy vuelvo al mismo mar, a otros libros, otros deseos, nuevas metas, nuevas realidades y la certeza de que cualquier camino es medianamente difícil. Lo fácil es sólo un espejismo que nos distrae sólo  por un tiempo.
Este es mi humilde brindis, dedicado a aquellos que buscan incansablemente, a los que no temen desnudarse frente al mar cualquier tarde de Abril, a los que aman en silencio, a los que lo dicen a los cuatro vientos, a los que se animan a cambiar, a los que amanecen sin rencores, a los que aprendieron a perdonarse a sí mismos.
Salute.

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Cómo dibujar una rayuela?

Hopscotch. © Cherina Hadley

Según algunos ingenieros desertores de la NASA, una rayuela debe dibujarse en la primera noche de luna nueva del mes de septiembre de un año bisiesto.

Eso no sin antes haberse apropiado por algún método ilícito, de los planos con los cálculos exactos sobre su dimensión y orientación.

Hay tiempo, si no es en el 2012 será en el 2016.

Dice la primera parte del manual que se adjunta a dichos planos, que una vez que se hizo el primer trazo; con una pintura especial ecológica; no se puede interrumpir el mismo, debiendo terminar el trazado de la rayuela de manera tal que no se vuelva a pintar sobre los mismos circuitos.

Seguramente, para la finalización de la obra, la luna ya estará llena y usted con el trabajo concluido, si es que sobrevivió a tamaña empresa.

A donde lo transportara el último casillero? Es un misterio, ya que nadie ha llegado a brindar testimonio, según nos confirma el último aprendiz de ingeniero sobreviviente: el único que nunca embocó la piedra en el último casillero.

Children Playing Hopscotch  Bill Bachmann

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

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Los expedientes “EX”

Irene Sheri – Poetry reading

Estoy exhausta. Debe ser mezcla de pensar con pensar. Lejos de poder instalarme en mi casa a no hacer nada, tuve que salir a tomar otros aires. Y paradójicamente tomando otros aires el tiempo no me alcanza para nada de lo que quiero hacer, que es precisamente descansar.

Tandil es definitivamente otro aire.

Las mañanas en la ciudad siempre tuvieron para mí ese sabor extra. Sola o acompañada, no me podía privar del lujo de amanecer –amanecer se entiende en este caso, como una hora cualquiera antes del mediodía- desayunando sola en un café del centro.

Hoy ir hasta el desayuno me costó más que otras veces al aparecer la pereza de tener que ir caminando. Pero con cada paso se deben haber activado algunas neuronas, porque luego de apenas tres cuadras recordé vívidamente el sueño de la noche anterior.

Mientras el punto final –o  sea la cafetería-  acercaba más y mas, pensé en los obstáculos inmediatos que se me presentaron para poder hilvanar todo esto del sueño y mis divagues por escrito.

Un kiosco de pasada y cuatro pesos después, ya era propietaria de un cuaderno Gloria tapa blanda y de una birome Bic negra trazo grueso. No más excusas.

Café con leche, dos medialunas dulces, un exprimido de naranja sin hielo que llegó por olvido con hielo y mi persona, nos dedicamos por una hora a buscar los por qué de los mensajes del inconsciente y de algunas apariciones nocturnas.

Mientras tanto, en el salón, dos o tres individuos con Notebooks y yo con el cuadernito Gloria a pedal nos debatíamos en la lucha de la comunicación y la expresión escrita.

Claro, también había otros señores con café cortado y diario, típica y segura combinación dominguera, resguardo de los más disparatados pensamientos que pudieran aparecer.

Lejos de las noticias nacionales e internacionales, le puse el pecho a las balas y traté de focalizarme en mis propios titulares.

En realidad era uno solo: EX.

Me puse a pensar en que tal vez la X se hubiera inventado pura y exclusivamente para usarla en ese titular, pero no me quise distraer enumerando cuantas otras palabras usaba por día con esa consonante. Excluir?  Expropiar? EX?

El primer inconveniente para armar la tapa de mi diario es que luego del titular se desprendían varias flechitas con diversos nombres.

Volvamos a la ciudad antes de que termine poniendo los nombres propios.  Tandil es el destino al que nunca se le termina de sacar el jugo, ideal para llegar solo, en familia, o con amigos, para deportes extremos y no tanto, para multitudes o para introversión, para meditar, para inhalar y exhalar, y por qué no para alejarse de algún ex que amenaza con volver como un tsunami y arrasar con lo poco que se logró construir durante una treintena de días.

Pero convengamos que ningún ex vuelve sin que lo llamen, o si, o que se yo, y al respecto tengo una teoría que lejos de reconfortarme, es muy posible que me termine de sepultar.

Muchas mujeres no soportan que sus ex se olviden rápidamente de ellas. Es por eso que sutilmente no nos dejamos olvidar?

Que cómo estás, que se me rompió esto, que cómo está fulano, que tan solo buenos días…

Qué otra teoría cabe en esta situación si la femme no tiene ninguna intención de que ex y actual pasen a ser sinónimos?

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Banquetes clandestinos

Letters 18 Carin Rehbinder

 

Una cosa lleva a la otra, y la otra a la otra. Siempre es asi, incluso cuando nos encontramos chupando un clavo o asombrados porque terminamos sentados de cola en el asfalto.

Bueno, yo terminé sentada, no en el piso, pero si repasando lo que me desvela desde que aprendí a leer y alimenté mi mente con cuentos como La Cenicienta y luego con libros de colección, entre ellos mi querido Papaíto piernas largas, todos de finales felices. Sepan entender, eran principios de los 80.

La falta de olores en la cocina y de arrumacos en el pasillo, hacía que de niñas, tuviéramos carnet de biblioteca, privilegio comparable al de tener uno de conducir hoy en dia. Y de la biblioteca, a la habitación, juntando las rodillas, y sintiendo en la punta de los dedos como corren las hojas amarillentas y ásperas del libro usado.

No lo voy a negar, los libros crecieron junto con nosotras, que si bien no leíamos ni a Cortázar ni a Borges, nos regodeábamos con historias de amor que iban incrementando ya en pasiones desatadas.

Es asi como el camino que hacíamos hacia la escuela, lo utilizábamos para recrear nuestro futuro, que no era más que un rejunte de un capitulo de un libro mas tres de otro. Mientras cruzábamos las vías del tren, recitando nuestro nombre de atrás para adelante, nos acercábamos paso a paso al destinatario de turno de nuestras ilusiones, quien obviamente ya estaba en el aula.

Pero volvamos a donde estaba sentada: arriba del romance, los tiempos del romance, y ustedes saben:  las cartas, el cortejo, la primera cita, la flor arrancada al pasar por alguna vereda…

Existe o solo es el fruto de mi mente quemada con tantos cuentos de amor y finales felices?

Y si empezamos con un instructivo para escribir cartas de amor?

Tiempo de espera  – Carin Rehbinder

 

“Para escribir cartas de amor

no es necesaria

la cautela

ni el orden

ni encontrar la perfecta esquela

tan sólo encender la lámpara

como se enciende el cuerpo del amor.

Untarse toda,

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Entre dos aguas

Healing Water  Ron DiScenza

Entre dos aguas.

Sumergirse sin llegar a fondo.

Nadar entre la superficie y el fondo, a salvo, sin arriesgarse a salir, sin hundirse en el fracaso.

Desembocadura de un rio.

Entre dos aguas.

Estaría yo entre dos aguas o ya estaría arriesgándome sacando mi cabeza por entre las olas?

La pregunta quedó latente mientras escuchaba los acordes de la guitarra sonar.

La vida tiene música, igual que en las películas, y a veces nos llega de la manera menos esperada.

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Remontando barriletes

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Second Thoughts – by Steve Hanks

“No es que crea, no creo, si inclinado

Sobre mis manos te sentí divino,

Y me embriagué. Comprendo que este vino

No es para mí, mas juega y rueda el dado.

Yo soy esa mujer que vive alerta,

Tú el tremendo varón que se despierta

En un torrente que se ensancha en río,

Y más se encrespa mientras corre y poda.

Ah, me resisto, más me tiene toda,

Tú, que nunca serás del todo mío.”


Alfonsina Storni – Tú, que nunca serás – Fragmento – Poesías del Alma

Y yo no seré del todo tuya……


Contradicciones. El ser humano está plagado de contradicciones.

Frida llegó al viernes descompuesta, con la cabeza en el inodoro, las rodillas en el piso y algo que no terminaba de salir de adentro. Un temblor invadió todo su cuerpo, pensó que era un Panic Attack o una de esas cosas nuevas que ahora tiene la gente.

Pensó en el fin de semana y en el viaje que iba a emprender . . . . . . acompañada. Típico viaje para remontar barriletes, como ella decía cínicamente. Pero al parecer el barrilete venía de la guerra y era casi imposible que eso levantara del suelo. Oh!, si habría hecho ese tipo de viajes, y la experiencia le decía que de algunas cosas ya no se vuelve atrás. O si?

Se miró al espejo, pensó en una decisión y la tomó.

Como por arte de magia empezó a respirar mejor, a estar más tranquila. Salió caminando mientras repetía el único mantra que conocía: Om mani padme hum (1). Unos pasos, respirar, un mantra, exhalar, otros pasos, hinchar el tórax, mantra, exhalar. Un frío infernal. Dejó la respiración y se centró en lo que iba a decir. Prendió un ciga primero. Uff, qué lejos estábamos del sueño del mantra, la relajación y demás. Sucumbiendo a los vicios terrenales siguió a paso firme, un paso, una palabra, otro paso, un resoplido.

Timbre. Portero. Escalera. Puerta. Parada en el umbral dijo “No puedo más, mis sueños e ilusiones se fueron, esto es lo que soñaba hace unos meses, y ahora ya no.”

No tuvo que contener lágrimas, por un momento pensó en lo bien que estaba manejando la situación. No lágrimas, no sentimiento, ya fue.

Palabras más, palabras menos se fue corriendo hasta su casa. Nada de mantra. Si manta en la cama, posición fetal, símil tranquilidad y a querer dormir.

El timbre insistente del amante desesperado sonaba en la otra habitación. Dio media vuelta. Silencio.

Durmió como un ángel si es que duermen, exactamente hasta las cinco de la mañana. Sin sueños para recordar y sin nada para pensar, tomó el teléfono de su mesa de luz, marcó ocho números y preguntó “Cómo estás?, Salimos a las nueve?”. Luego de una respuesta afirmativa, dio media vuelta y volvió a dormir.

A las nueve menos cinco una pregunta rondaba su cabeza: “Qué hiciste Frida?”

Y sí, la gente está llena de contradicciones.

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Paradise Cove  by Steve Hanks

“Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

Beber veneno por licor suave,

Olvidar el provecho, amar el daño;

Creer que un cielo en un infierno cabe,

Dar la vida y el alma a un desengaño;

Esto es amor, quien lo probó lo sabe.”

Lope de Vega- Desmayarse, atreverse, estar furioso – Poemas del Alma

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Kite Flying on Golden Beach

(1) “Es muy bueno recitar el mantra Om mani padme hum, pero mientras lo haces, debes pensar en su significado, porque el significado de sus seis sílabas es grande y extenso… La primera, Om […] simboliza el cuerpo, habla y mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, habla y menta pura y exaltada de un Buddha[…]”

“El camino lo indican las próximas cuatro sílabas. Mani, que significa “joya”, simboliza los factores del método — la intención altruista de lograr la claridad de mente, compasión y amor.[…]”

“Las dos sílabas, padme, que significan “loto”, simbolizan la sabiduría[…]”

“La pureza debe ser lograda por la unidad invisible del método y la sabiduría, simbolizada por la sílaba final hum, la cual indica la indivisibilidad[…]”

“De esa manera las seis sílabas, om mani padme hum, significan que en la dependencia de la práctica de un camino que es la unión indivisible del método y la sabiduría, tú puedes transformar tu cuerpo, habla y menta impura al cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha[…]” Dalái Lama

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