Porque el amor cuando no muere mata…

Una mujer y un hombre llevados por la vida…

 

Una mujer y un hombre llevados por la vida,

Una mujer y un hombre cara a cara

Habitan en la noche, desbordan por sus manos,

Se oyen subir libres en la sombra,

Sus cabezas descansan en una bella infancia

Que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,

Una mujer y un hombre atados por sus labios

Llenan la noche lenta con toda su memoria,

Una mujer y un hombre más bellos en el otro

Ocupan su lugar en la tierra.

 

Juan Gelman

Emil Bisttram – Embracing Couple 1931

Volví al taller hace ya un par de semanas,  luego de un descanso necesario. Allí estaban mis compañeros, las mantas tejidas sobre el piso, almohadones, el hogar encendido, fotografías mirando desde la pared, la penumbra y la música que viene a desperezar las ideas.

Volver a lugares gratos es siempre como volver a casa, esa casa en donde te dejan ser, pensar y escribir lo que se te ocurra, salga bien o mal. La idea es expresarse, aunque si podemos hacerlo con talento mejor.

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Por favor que vuelva la fantasía

Mi ángel ¿Hay vida del otro lado de los labios?  – Juan Lecuona

Alvaro Castigno – Galería de Arte

Mi querido señor:

Hace rato que no le escribo. Entre algunos pormenores que he tenido este último tiempo y acontecimientos fuera de agenda ha ocurrido algo más grave aún. Me he olvidado de su rostro.

Al principio me pareció curioso, luego  preocupante,  ya que por más que yo cerrara fuerte mis ojos y tratara de traer su imagen hasta mí, eso era imposible. Me aparecían otros rostros conocidos a los cuales el título de señor no les cabe ni por asomo.

Sí, estoy mintiendo. Es cierto que en algún momento les he dedicado parte de mi parafernalia a esos rostros. Pero vió usted como es el tema del tiempo y la erosión. Entre la lluvia, el viento, los huracanes y en algunos casos hasta con demasiados días consecutivos soleados y sin siquiera brisa, todo se descubrió, o deslució, o destiñió. Aún no tengo la frase correcta para semejante cosa. O es que un hombre no es siempre lo que es?

Alguna vez escuchó esa frase de moda de un cantante que dice algo así como que me gustas como eres cuando estás conmigo?

Pues bien, creo que con ese matete de que alguno se convirtió en otra cosa para estar conmigo y yo colaboré adoptando casi la misma postura, pues que nos hemos quedado solos!

Mire usted, se levanta un día y de pronto ya no sabe nada de nada, ni quién era usted antes, ni quien era la persona que está ahora al lado suyo.

Sí, ya sé. Que todo cambia, que todo evoluciona, como los jeans, ya no se usan más pata de elefante. … pero a veces todo vuelve, como usted.

Realmente quiere volver? A mi me gustaría francamente que volviera, total es nuestro secreto y nadie nos ve.

La única duda que me cabe en todo esto es de qué manera volverá usted a mí y cómo estaré yo para recibirlo.

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Millás y Vicent: apuntes sobre los blogs

Los que conocen mis gustos ya saben mi admiración por Millás, amor reciente a primera lectura, podría llamarse esta fascinación que tengo con el autor.

De paso por Argentina, el suplemento Adn Cultura de La Nación, ha publicado una entrevista a Juan José Millás y Manuel Vicent, enmarcada en la temática del periodismo y la literatura.

La nota, es interesante en su totalidad, aunque aquí quiero hacer una breve mención a la temática de los blogs.

Al respecto el diálogo es el siguiente:

“-¿Cómo se llevan con los blogs ?

Millás: -Si tuviera tiempo, me gustaría tener un blog. Ocurre que hay una idea equivocada con este tema. El soporte no te da una inteligencia que no tienes. Si eres tonto en analógico, eres tonto en digital también. No tienes por qué ser más brillante en el blog que cuando escribes en el periódico. Por eso hay tal cantidad de blogs en el mundo. Cada día se incorporan más de dos millones de blogs

Vicent: -También se caen otros. Yo no tendría blog .

Millás: -Hay como una fantasía de que el soporte va a darle talento al artículo. Lo que pasa es que mi energía está en los artículos. A veces fantaseo con la posibilidad de hacer un blog con seudónimo y llevar adelante una segunda vida. Manolo también creo que la ha tenido. Hacer una novela con seudónimo. ¿Qué pasaría si hago una segunda vida como escritor?

Vicent: -Alguien que no lleve una doble vida no es interesante. Una mujer que no lleve una doble vida no tiene interés. El hombre normalmente la lleva y mal.”

Y la verdad es que estoy de acuerdo con que el soporte no le da chapa al blog. Pero sí da oportunidades. En lo que concierne a blogs estrictamente literarios, da oportunidad de compartir el trabajo propio en el momento, con el lector y pasando por alto críticas especializadas. Aunque ese mismo atajo también podría ser la trampa por la cual el autor no llegara a progresar escribiendo una novela o una recopilación de poesías por ejemplo.

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La lectura de El Perro: “Dos mujeres en Praga”

 

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Portada de Dos mujeres en Praga

Además de estar eligiendo pisos para una casa que no será del todo mía -esto queda para otro blog en otra vida-, me he estado dedicando a la lectura y por qué no a la reflexión, si es que así se le llama a un montón de voces alocadas corriendo por los pasillos de la mente.

Luego de leer la última novela autobiográfica de Millás “El Mundo”, he decidido que no estaría mal alguna cuestión retórica, y empezar a bucear en su pasado.

 

Para este acto elegí -no al azar debo admitirlo, sino entrando en la sección “libros más vendidos del autor”, que desfachatez justo yo que despotrico contra las masas y me ufano de lo no convencional!- Dos mujeres en Praga., novela ganadora del Premio Primavera de novela 2002.

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El Perro y el mar – Part Two

Este es el post más corto que haya escrito nunca, o el más largo. Estas líneas debería de haberlas escrito ayer o hace años.

Es que tuve mis cuatro días, esos cuatro días de vivir en una dimensión paralela en la que los demás no saben que uno realmente no está.

Quién no ha querido preguntarle al mar, como quien tira las monedas chinas o las runas? He esperado durante años respuestas en su blanca espuma, o en el rugir de las olas, o en el sol meciéndose en el horizonte. He esperado en la orilla equivocada.

Todas mis palabras actuales son un plagio, una copia, un espejismo. Porque en realidad el libro que tuve en mis manos de alguna manera fue un plagio.

Pero vamos al principio.

Hace unas semanas yo les hablaba de un nuevo libro (dicho así suena tan seco y tan material) dado a conocer más o menos con estas palabras: El mundo es la calle de tu infancia. Por qué uno apuntaría de un trabajo que no ha leído? En su momento reparé en la familiaridad que sentía en las palabras del autor, en sus definiciones. Me pareció que tenía una puerta abierta para conocer esa calle.

Sin darle mayor preponderancia, los días pasaron y el libro tardó en cruzar el charco. Para cuando lo hizo yo estaba en la dimensión de los vivos.

Hace exactamente cuatro días, lejos de la rutina diaria y tratando de buscar entretenimiento a largas horas de sosiego sobre la reposera, me encontré frente a una góndola de estos lugares de veraneo, en donde venden desde yogurt y pelotas inflables hasta diarios y libros.

Sin ver, lo identifiqué. La duda apareció como una ráfaga de apenas unos segundos, lo tomé y me apropié de él mediante el intercambio monetario, obvio. Luego el intercambio sería otro.

Te puede pasar un libro por la vida? Convengamos que lo que siempre nos pasa por arriba es la vida misma, tan arrolladora e incansable que muchas veces dudamos de nuestra supervivencia.

El Mundo, exquisitamente narrado por Juan José Millás, habla de la supervivencia, de irse, de vivir en la otra dimensión, de la pobreza espiritual y de cómo nos quedan marcadas a fuego las miserias de la infancia. De la creación de sueños y fantasías vivientes, los que nos protegen de la cruda realidad y de las pocas posibilidades existenciales a corto y a largo plazo. Paradójicamente también habla en sus últimas páginas de la huída, de irse… o de salvarse. Digo esto porque fue el tema de mi anterior página.

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Olas llenas de azucenas blancas

Por el mar vendrán

Las flores del alba

(Olas, olas llenas

De azucenas blancas),

El gallo alzará

Su clarín de plata.

 

(¡Hoy! te diré yo

Tocándote el alma)

 

¡O, bajo los pinos,

Tu desnudez malva,

Tus pies en la tierna

Yerba con escarcha,

Tus cabellos verdes

De estrellas mojadas!

 

(…Y tú me dirás

Huyendo: Mañana)

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