A años luz de tu mirada

25508187_1531945580224512_2959383443827014041_n
© Kirill Surov

Hoy me levanté asesina.

Una mina que supuestamente era yo, escribía hace tres años un poema que hablaba de extrañar. Extraño en mi. Casi me inspiro ternura.

Hoy es el último día de la semana, ¿o será mañana?, ¿o tal vez fue ayer? ¿Qué vendría a ser un sábado en la vida de un simple mortal? Nunca entendí bien eso de ponerle tanto título a las cosas: primeras horas, último día, domingo relax, lunes de mierda.

Te recuerdo un viernes parado detrás de mí, mirándome hacer la tarea diaria de recolección del dinero para la subsistencia. Fueron dos segundos, me di vuelta y allí estaban tus ojos. Pienso en tu mirada. ¿Qué pensarías en ese momento? Tal vez en lo simple de mi labor diminuta y poco colaborativa con el universo. O lo inalcanzable e insondable de mi personalidad. Mirar a otro ser humano que se conoce poco es como entrar en un túnel y ni siquiera adivinar cuánto falta para la salida. Así somos vos y yo, como un túnel del cual sólo conocemos la ubicación de la entrada. La curiosidad definitivamente no nos desvela. No entraremos bajo ninguna circunstancia.

Te hubiera gustado estar hoy por la mañana.

La segunda persona en entrar a mi negocio fue una mujer mayor vestida de rojo. No paraba de hablar atropellando una palabra con otra. ¡Dios! ¿Es que ya nadie respeta un buen diálogo y respirar entre líneas?

Respire señora, no se me vaya a morir sobre el piso de madera.

Seguir leyendo

Anuncios

La puerta roja

26804479_1556885814397155_7371770604010239841_n
© Alexander Maslenitsyn

La puerta roja

Que no aparece.

La obscuridad que abraza.

Mi trote sobre

La calle de tierra.

La luna desdibujada

Detrás de las nubes

Apenas si es el hoyuelo

De tu mejilla;

Una media sonrisa

Puesta en vertical.

Mis cordones atados

Al repiqueteo de mi respiración.

Siento que avanzo,

Sin embargo

La puerta se desvanece

En el horizonte donde el campo duerme

Y las cigarras despiertan.

Tus ojos ya no brillan

Más que las luciérnagas.

Mis ojos húmedos

Que no sueltan lágrimas.

Es el adiós.

Patricia Lohin

Anonimato sentimental

tumblr_msddbeIjTi1qhelpdo1_500

“Amor no es literatura sino se puede escribir en la piel.” J.M.Serrat

Hace algunos años sucedió una de esas cosas que pasan en las redes sociales: un hombre y una mujer volvieron a localizarse después de treinta años.

Setecientos días, con todas sus noches y amaneceres incluidos duró el viaje bilateral de los corazones.  Un encuentro es una celebración dijo ella. El no estaba listo para tanto baile, y los días fueron languideciendo uno junto al otro, hasta que ella quemó física y digitalmente todo resto de ese rejunte kármico.

Sólo dos cosas habían quedado guardadas: una carta de ella que emulaba una especie de grito ahogado frente a tanta impasividad y la respuesta de él, que llegó casi un año más tarde en forma de cuento.

Tal vez nunca nadie volviese a escribir algo tan acertado sobre ella.

El siguiente texto es una colaboración involuntaria y anónima de esa historia.

“Sentada frente al mueble de algarrobo del living, con la mano junto al teléfono y casi apoyada en un sueño, escuchaba atentamente.

Unas lágrimas que no entendían bien  lo que escuchaba o lo que podía deducir de esa voz profunda y familiar; un dejo de hastío, un halo de pesadez y un extraño sinsabor. Comenzaba el dolor del amor colgado de un olvido, ese que una vez fue un recuerdo que nunca germinó.

Los pies cruzados, los codos sobre las rodillas y esa palabra salvadora que nunca iba a salir. Los recuerdos, las sonrisas y los  amaneceres, jugaban entre los dos, y  un final avasallante.

A veces los sueños no responden a un único llamado, entonces se fractura el tiempo, se diluyen las ilusiones, se esfuman las caricias y un rasgado recuerdo tambalea entre la paciencia, la ignominia y el desamor.

Procederes y pareceres que confluyen en un anonimato sentimental. Mientras con la mano libre jugaba con su pelo, ella presentía aquella predicción llamada final.  Siempre soñó con llegar al borde del destino con él, pero el camino la iba encerrando sin darle chance alguna. Sus ojos  miraban al frente, aunque realmente se la veía observar muy adentro; hacia afuera, el oprobio y la desidia  jugaban la última carta de ese gran amor.

Seguir leyendo

Almas sencillas

2
Imagen: Pinterest

Sin vueltas

Cambio de página en mi libreta.

Escribo, digo adiós y luego la guardo.

Por poco tiempo.

Si nunca guardé nada,

¿Por qué hacerlo ahora?

La despedida sabe a transformación:

Cuesta menos aunque duele como la mierda.

Con o sin dolor

Estos días tienen el gusto del néctar dulce,

A higos maduros

Seguir leyendo

Con las alas abiertas

26168017_1537901122962291_4110454696456331398_n
© Michele Berlingeri

2018

Mucho gusto, aquí Patricia. Estuve pensando que tal vez podíamos llegar a un acuerdo de urbanidad. Seamos ante todo civilizados, que la violencia que hay afuera me estremece.

Faltan unas horas para que llegués, pero tal vez, si querés, podrías venir a abrazarme, así de una, para ir rompiendo la barrera, entrar en clímax y no andar perdiendo tiempo, viste que de unos años a esta parte todo se pasa más rápido. Y aunque he sumado noches sin dormir para tratar de ir ganándole a la vida, pues nada, que todo se esfuma.

Mientras vos llegás, acá estamos, con el 2017 agarraditos de la mano. No te voy a mentir, trajo 365 días y no todos felices. Algunos días fueron oscuros, demasiado largos, o demasiado silenciosos. Pero los otros, los otros trajeron casi todo lo que estuve dispuesta a dar: risas, encuentros, re-encuentros, un universo que estuvo ahí siempre para mi y yo tan necia, tan poco preparada, tan inmadura, en años anteriores no me atrevía a mirar.

Este año bailé rock y reggaeton, y te prometo que quiero seguir bailando con vos también, aunque hay algunos ritmos que deteste.

Seguir leyendo

Fruta fresca

25289472_1524792667606470_8539139387187235781_n
© Olga Titova

Llegaste y ya traías música….

No recuerdo qué llegó primero.

Si la melodía o tu presencia.

El resplandor de tus ojos,

La palabra justa,

O tu risa.

Y de a poco,

Fui escuchando la misma canción

Mientras tomaba el café de las mañanas.

Llegaste,

Y el amanecer

Se colmó de sonidos

Que hablaban de besos y mañanas de noviembre.

Hoy nos vamos en un viaje sin equipaje

Ni rutas marcadas.

Seguir leyendo

Puntos suspensivos…

24909929_1522024424549961_4294206153319913573_n
© Małgorzata Wakuluk

Puntos suspensivos…

Uno, dos, varios.

Ríen las coincidencias

Y dejan a los puntos incrédulos

Y desordenados.

Sosteniendo la continuidad

De la oración aún no acabada.

Puntos suspendidos

Inconclusos ,  itinerantes,

Que caen sobre el mapa

Y marcan infinitos recorridos

Por mar, cielo y tierra;

Y que al llegar

Caen indefectiblemente

En tu mirada.

La oración que sigue

Apenas si se va adivinando

Sobre el cielo;

Como se adivinan las estrellas

Sobre las nueve de la noche

En el verano.

Patricia Lohin